Alcoholismo, drogas y deserción en el Plan 5.000

Un informe que relevó la situación actual de la juventud en el Barrio Sur (Plan 5.000) de la ciudad denunció la falta de políticas por parte del Estado hacia los adolescentes tanto en materia educativa como en los riesgos del alcohol y la droga, y cómo la falta de alternativas actúa en estos chicos y chicas.
El estudio estadístico fue relevado por los integrantes del Centro Socialista Zona Sur, local ubicado en Unanue y México, y determinó, entre otros temas, que el 41% de los jóvenes que fueron entrevistados consumen algún tipo de droga y que el 90% habitualmente consume bebidas alcohólicas. Pero también que en un alto grado hay alumnos repitentes –el 52,3% de los que no consumen drogas y el 76,3% de los que sí lo hacen– y que el 22% ha abandonado el ciclo sedundario.

Frente a esto, indica el informe, el Estado provincial a través de sus organismos no tiene políticas de contención, ya que los jóvenes no escolarizados no han sido visitados por ningún representante gubernamental y que los que consumen droga no tienen o no conocen un espacio adonde recurrir frente a este problema.

La investigación.

El relevamiento se realizó entre el 20 de julio y el 30 de agosto a través de entrevistas a 1.592 vecinos (de unas 800 casas) del barrio y mediante encuestas personalizadas a 138 jóvenes de ambos sexos de entre 13 y 24 años que habitualmente se juntan en la vía pública (esquinas o plazas).

La iniciativa surgió, explicaron los integrantes del Centro, a raíz de los cursos y talleres que desde hace un año y medio están desarrollando en su sede que es reconocida como una institución con importante inserción en el barrio. Una de esas actividades fueron las clases de apoyo por las que pasaron unos 250 niños y adolescentes y que se dictan en su salón. "Lo central de esta actividad es que permite un punto de contacto con muchas familias y particularmente con todos esos niños y adolescentes que tenían un denominador común: la falta de expectativas, los problemas ocasionados por la exclusión y el perceptible desinterés escolar, si bien hacen su esfuerzo por sostenerse dentro del sistema educativo", indican en el escrito.

Sus integrantes decidieron conocer la realidad social y educativa del vecindario y de sus jóvenes para determinar cuáles eran sus problemas más acuciantes, qué políticas se instrumentan desde la esfera pública y reclamar medidas a los poderes políticos.

Consumos.

El informe alertó que "sin entrar en consideraciones y prejuicios de tipo moral que no tienen que ver con este trabajo, observamos entre la juventud de la zona que el consumo de alcohol y de drogas es una de las constantes más comunes en la vida cotidiana de los y las jóvenes".

Esta problemática está directamente relacionada con la "utilización del ocio y del tiempo libre, hoy marcado a fuego por el consumo de alcohol y drogas, por el desinterés escolar y la configuración de una estructura de valores materialista, forjada en una sociedad que los excluye donde el no tener es no ser".

Las encuestas realizadas a los jóvenes en la vía pública en situación de riesgo, arrojaron que el 67% dedica su tiempo libre a estar con amigos y amigas en las esquinas y veredas del barrio; y el 27% a "estar en su casa". Sólo una minoría, el 15%, especificó alguna actividad recreativa concreta (deporte o música). Estos lo hacen en clubes de otras zonas de la ciudad y en su mayoría deben pagar para la realización de dichas actividades. "Esto manifiesta en el Barrio Sur la ausencia de políticas de ocio y de recreación promovidas por parte del Estado que tengan en cuenta todas las dimensiones del fenómeno para potenciarlo como un mediador del desarrollo humano", afirman.

Al cruzar los datos con indicadores como el consumo de alcohol, las encuestas arrojaron que 9 de cada 10 jóvenes consumen bebidas alcohólicas frecuentemente –la mayoría durante el fin de semana, combinando cerveza, vino y otras bebidas fuertes–. "Aún más grave es la situación de los jóvenes que son alcohólicos crónicos, ya que 1 de cada 10 consume bebidas alcohólicas todos los días", se especificó. El 25% bebe entre dos o tres días por semana.

En el estudio dirigido sólo a jóvenes en edad escolar se determinó que el 42,9% de los encuestados se inició en el consumo de alcohol entre los 9 y 13 años, y más del 20% lo hicieron con 12 años o menos.

Adicciones.

También se relevó entre los jóvenes el consumo de drogas y se determinó que esta problemática alcanza al 41% de los adolescentes de la zona. "En el caso de las mujeres el consumo de droga alcanza al 25%, mientras que el de los varones es de algo más del 50%", se analizó. Las edades de inicio en el consumo de drogas oscilan entre los 11 y 18 años, siendo, el promedio de los 13 años.

El consumo de alcohol está íntimamente asociado al uso de drogas: el 100% de quienes consumen algún tipo de droga también consumen alcohol.

"El uso de drogas no puede analizarse independientemente del uso del tiempo libre y de las formas de consumo en los qué participan hoy las y los jóvenes. Es necesario destacar que las drogas son ofrecidas en la mayoría de los casos en situaciones ligadas a los tiempos de ocio o de entretenimiento", explicaron.

Esta situación tiene que ver con la exclusión que viven muchos chicos y chicas y que lo manifestaron en el contacto con los encuestadores. "A diferencia –continuó el documento– de la apropiación de espacios construidos y diseñados para el ocio juvenil asociado a las clases medias, estos grupos de jóvenes que no acceden a esta oferta, reconfiguran los limites del barrio creando un escenario de diversión propio, en el espacio público de la calle, en las esquinas, en las plazas, en las veredas generándose así, un ámbito fértil donde opera el mercado ilegal de las drogas".

La sustancia más consumida es la marihuana. El 59,1% de los que consumen sólo compran cannabis, el 33% mezcla marihuana y cocaína, y el 7,5% le agrega otros tipos como medicamentos ansiolíticos como Rivotril y Alplax.

La educación.

Otro punto que se analizó fue la educación en los jóvenes y su inclusión dentro del sistema como forma de contención. El estudio determinó que el 22% de jóvenes en edad escolar ha abandonado el sistema educativo, y que "contando con programas para ellos y teniendo mandato constitucional para hacerlo, nunca el gobierno ha atendido alguno de los casos registrados de deserción en el barrio".

Los resultados determinaron que el 57% de los habitantes del barrio –al menos los entrevistados– no finalizaron el ciclo secundario, lo que "muestra la falta de políticas de inserción escolar que permitan la permanencia en el sistema".

A pesar de que la constitución provincial señala la obligatoriedad del ciclo secundario y se destinan millones de pesos a planes como el Programa Nacional de Mejoramiento del Sistema Educativo (Promse), Programa de Apoyo a la Política de Mejoramiento de la Equidad Educativa (Promedu) o el Plan de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios (Fines), "se pudo establecer que ningún joven que abandonó la escuela fue visitado por algún miembro del Estado o vinculado a alguna institución pública para intentar reinsertarlo en el sistema educativo. Esta situación configura una absoluta incapacidad, indolencia e incompetencia por parte del gobierno".

Otro punto que determinaron las encuestas y entrevistas es que "el consumo de bebidas alcohólicas o de drogas no afecta la escolarización, pero extiende los años de estudio".

"Se observa que el consumo de drogas se asocia a altos niveles de repitencia escolar, esto es, a mayor prevalencia de consumo de sustancias ilegales, mayor será la cantidad de fracasos escolares. Y por el contrario, la repitencia es menor cuando el estudiante no ha consumido", explicaron. La mayoría de los chicos encuestados que afirman que consumen drogas están cursando los niveles EGB y Polimodal, siendo un 26% de los consumidores los que han abandonado la escuela.

En este contexto la repitencia escolar ocupa aquí un lugar central. El 76,3% de los que consumen han repetido al menos una vez. Entre los que no consumen, la repitencia baja al 52,3%, la que sigue siendo alta.

Del total de jóvenes encuestados, sólo el 35 por ciento no repitió nunca y se mantienen al día con sus estudios. Y el 22% abandonó el colegio.

Reclamos.

Los resultados que arrojó este estudio determinaron cómo el Estado y la sociedad civil han marginado a la juventud del centro de sus preocupaciones. "No hay, ni ha habido, en nuestra provincia, una política dirigida a los y las jóvenes, a posibilitarles el desarrollo de su personalidad, de sus potenciales. Y esto está claramente determinado en el Barrio Sur", se comenta en sus conclusiones.

"Puede considerarse que el Estado, al abandonar su función social, lo que ha hecho es abandonar su verdadero papel y dejarle terreno al mercado. En este sentido, ninguno de los y las jóvenes consultados conoce algún organismo estatal que ayude a los drogadependientes en su rehabilitación, inclusive el que sugirió alguna institución que ayude en el tema mencionó ‘la policía’. El nivel de desinformación frente a esta problemática entre los y las jóvenes es muy elevado: el 90% no conoce adonde dirigirse frente a la problemática de las adicciones y, del 10% restante que sabe donde recurrir, hace referencia que la rehabilitación, en general, no evita la caída nuevamente en el consumo", se explicó.

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