La alcancía de los 90 mil millones.

La alcancía de los 90 mil millones.
Cómo gasta el gobierno los recursos recaudados por la Anses. De Cuánto es el fondo real ¿Cuánto se irá en 2009? ¿Qué pasará si hay recesión? ¿Quién controla las cuentas?.
Todos creen que recién en marzo la vida real hará su entrada. Con la crisis internacional y las vacaciones, el impacto de bolsillo de la inflación, la recesión y las tarifas aún no se han hecho sentir en plenitud. En marzo, más de un millón de consumidores de clase media de la Capital, GBA y La Plata habrán recibido su factura de luz con aumentos del 200, 300 o 400%, tres millones de clientes de gas natural harán lo propio con un aumento generalizado del 129% más las excepciones con las que se regodean los noticieros. Y todos ellos comenzarán a viajar por autopistas, colectivos y trenes más caros. Marzo será, como el abril de T. S. Eliot, el mes más cruel. El plan A, B, C, D (y siguen las letras) del Gobierno se ha basado hasta ahora en medidas anticrisis cuya popularidad se disuelve con la rapidez de los verdes enzolves del jabón Drive.

A excepción de pararse en la esquina de Florida y Corrientes a regalar dinero en efectivo –una estrategia que esta semana llevó a cabo con éxito el promotor de un sitio de internet en medio de Times Square–, el Gobierno ya ha intentado todo tipo de “medidas de apuntalamiento de corto plazo” que nunca superaron los noticieros del mediodía: créditos blandos para automotores sin aire ni cenicero, facilidades financieras para línea blanca, festivales de blanqueo impositivo, etc. Con el crédito internacional cortado y la caída de las exportaciones de commodities, los K echarán mano este año de los fondos de la ANSES, que vienen en 2009 con un bonus track de 13.000 millones extra: los aportes de los afiliados a las AFJP, a lo que deberá agregarse un superávit que, en 2008, fue de otros 10.000 millones más. El “fondo de garantía”, estatizado el sistema, es de unos 90.000 millones, de los cuales más de la mitad es deuda interna del propio Gobierno al Gobierno. Informes privados y economistas consultados por Crítica de la Argentina coincidieron en afirmar que, si bien la ANSES es la “gran” caja, los anuncios de Cristina –que suman unos 30.000 millones– no podrán financiarse con ese dinero: si el organismo se hiciera de esa liquidez, se produciría un cataclismo económico. Pero el problema es lo que sí puede suceder: de cumplirse solamente con la mitad de lo anunciado, el funcionamiento del sistema previsional podría verse seriamente comprometido.

MAGIA BLANCA. Si todo esto fuera un culebrón de Televisa, la contrafigura llevaría su nombre exacto: Amado Boudou, el casi homónimo del culto nacido en Benin entre los esclavos, que resucita a los muertos y los hace trabajar en su provecho. Vudú y zombies agregan una pizca de intriga a la trama. Fuentes del Palacio Presidencial aseguran a este diario que Vudú se ha transformado en el “pollo” de Néstor: es asiduo visitante de Olivos y lo estudian como candidato del Frente para la Victoria en Capital. Vudú es la contrafigura de Massita, el jefe de Gabinete, y es el propio Néstor quien se encarga de sembrar cizaña entre ambos haciéndole llegar a Massa mensajes a través de su subordinado.

–¿Qué hace allí perdido el señor titular de la ANSES? –preguntó Cristina el martes 23 de noviembre cuando se anunció por segunda o tercera vez el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento–. ¡Tiene que estar acá en la mesa si él es quien va a financiar la obra!

Vudú y sus mil millones tomaron su lugar en la mesa.

Paternal, el presidente mira a Amado en su propio espejo: ambos comenzaron con el mismo cargo. En 1983, durante la gobernación de Arturo Puricelli, Néstor fue el titular de la Caja Previsional de Santa Cruz. Allí aumentó el sueldo de los empleados, abrió sucursales en el interior de la provincia y tuvo su primer y último encontronazo con el gobernador cuando éste le pidió fondos para amortiguar el rojo de las cuentas provinciales.

Néstor, entonces, dio un portazo diciéndole que él estaba allí para defender la plata de los jubilados. Ahora la historia se dio vuelta como un cubilete.

Las siguientes obras serán financiadas con dinero de los jubilados:

–Soterramiento del Ferrocarril Sarmiento: 4.074 millones.

–Centrales térmicas: 2.500 millones.

–AYSA: 890 millones para la empresa estatal de agua. Un informe interno del Ministerio de Economía alertó sobre la imposibilidad de que AYSA devuelva ese dinero.

–Viviendas: 10.900 millones. Según el anuncio presidencial, ésa es la parte que corespondería a la ANSES para este año, de un total de 57.000 millones. Los acuerdos fueron firmados con 15 provincias, excluyendo a los distritos opositores: Capital Federal, San Luis, Corrientes, Santa Fe y Catamarca.

–Autos cero kilómetro: 3.100 millones. El primer adjudicatario fue el hijo del titular de Medio Ambiente, Homero Bibiloni, que debió renunciar ante el escándalo.

–Taxis y utilitarios: 650 millones.

–Bienes de consumo: 3.500 millones (heladeras, lavarropas, termotanques, cocinas).

–Industria: 1.250 millones en prefinanciación de exportaciones y préstamos de capital de trabajo. Hay 280 millones para la pesca.

–Agro: 1.700 millones.

–PYMES: 3.000 millones.

Los 90.000 millones del Fondo de Garantía están colocados en depósitos a plazo fijo, títulos públicos, acciones de empresas, fideicomisos financieros, fondos comunes de inversión, préstamos para infraestructura y operaciones con el BCRA. Para decirlo de otro modo: no se trata de dinero líquido:

–Sí pueden liquidar acciones o usar la plata de los plazos fijos –le dijo Ariel Barraud, economista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, a este diario– pero es de tal dimensión el volumen que manejan que si salen a vender compulsivamente la cartera pueden generar un descalabro.

¿Quién controla esos 90.000 millones? Desde la creación del Fondo, hace un año y medio, la Comisión de Seguimiento no ha sido formada. Fue establecida por decreto y luego ratificada, y debería estar integrada por el gerente de Finanzas de la ANSES, el subsecretario de Evaluación Presupuestaria de la Jefatura de Gabinete, representantes de ABA y ABAPRA, dos integrantes de la Comisión Parlamentaria Mixta Revisora de Cuentas del Congreso, uno de la CGT, uno de la Federación de Municipios, otro de alguna organización empresarial representativa y uno más del órgano de jubilados que funciona en la ANSES. Tampoco se creó la Comisión Bicameral específica para fiscalizar el manejo del dinero, formada por seis diputados y seis senadores.

EL ORIGEN DE LA TARASCA. La ANSES tiene dos grandes fuentes de ingresos: los tributarios (que paga la población en general) y las contribuciones de seguridad social (que aportan los propios beneficiarios y sus empleadores).

Aportan a la “caja”:

–Ingresos Tributarios.

–11% del IVA.

–120 millones del Impuesto a las Ganancias, más del 20% del total que se recaude.

-El 15% de la masa de recursos coparticipables.

-El 21% del impuesto a los combustibles líquidos (naftas).

-El cien por ciento del gravamen al gasoil, diesel, querosén y gas natural comprimido.

–El cien por ciento del adicional sobre los cigarrillos denominado “de emergencia” y transitorio pero que sigue y seguirá vigente.

–El 70% del monotributo.

–Cuando baje la recaudación por la retracción del consumo –aseguró a este diario Roberto Larosa, economista de la CTA– el sistema previsional va a quedar resentido. Sin el paquete de impuestos tributarios, la ANSES sería deficitaria.

Hasta ahora, esta tendencia no se verifica: la ANSES mantiene hace cuatro años un superávit creciente, que llegó a 7.130 millones en 2008 con el traspaso al Estado de afiliados a las AFJP.

Otra suma que habrá que hacer en marzo: al entrar en vigencia la movilidad jubilatoria aprobada el año pasado en el Congreso, se producirá un aumento no inferior al 18 por ciento.

Y una pequeña, final, observación: estamos siempre hablando de sacar. Y los barriles tienen fondo.

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