Albistur cumplió la profecía y renunció

Albistur cumplió la profecía y renunció
El funcionario ratificó ayer su paso al costado y en el Gobierno creen que retomará el timón de sus negocios privados. Enfrenta dos causas judiciales. Se ratifica así la influencia creciente del vocero del subsecretario, Alfredo "Corcho" Scoccimarro.
Al final, se fue. Ya no habrá versiones que anuncien su partida. Enrique "Pepe" Albistur renunció ayer a la secretaría de Medios de la Nación después de años de figurar en la lista de los fusibles de todo gobierno kirchnerista.

Anoche, al cierre de esta edicion Cristina Fernández de Kirchner no había dado a conocer aún el nombre de su reemplazante. Si la acefalía es una decisión, será la primera vez en mucho tiempo que, como si se tratara de un homenaje, un cargo quede vacante en el organigrama del Poder Ejecutivo. De cualquier manera, toda la estructura de la secretaría de Medios se mantendrá intacta bajo la dirección del subsecretario de Comunicación, Alfredo "Corcho" Scoccimarro, el vocero al que en el oficialismo le otorgan trato de ministro por ser la sombra de Néstor Kirchner.

El ahora ex funcionario notificó su renuncia poco después de las cinco de la tarde de ayer y dio sus motivos en una conversación telefónica que mantuvo con Eduardo Feinmann en C5N. Albistur se hizo famoso muy pronto entre periodistas y medios por su estilo menemista y porque ejecutó el reparto discrecional con el que Kirchner decidió premiar a amigos y aliados en el terreno de los medios. Los números que la ONG Poder Ciudadano difundió año tras año dibujaron una curva ascendente en la propaganda.

De su paso por la función pública Albistur se lleva una causa por presunto enriquecimiento ilícito y otra por "negociaciones incompatibles con la función pública" por haberle entregado publicidad a sus propias empresas.

Sin embargo, el secretario de Medios logró una salida acordada con el matrimonio presidencial y se fue cumpliendo con el manual de los Kirchner. Remarcó que se siente parte del proyecto y explicó que se iba porque había cumplido un ciclo. "Notifico mi renuncia al cargo con el cual he sido honrado en dos oportunidades, por decisión de Néstor Kirchner durante el período 2003-2007 y vuelto a honrar por usted desde su asunción al cargo de presidenta y hasta la fecha", le escribió a Cristina.

El publicista se tornó imprescindible en los ’80 cuando monopolizó la propaganda de toda campaña peronista y se hizo rico en los ’90 con el negocio de la publicidad en la vía pública. Ayer, en el momento de pasar a la historia, apeló a la fraseología partidaria. "Renuncio a los honores pero no a mi puesto de lucha", se despidió. En realidad, en el gobierno nacional suponen que "Pepe" retomará el timón de los negocios privados que hoy conduce su hijo Juan Ignacio.

En su renuncia, el empresario se adjudicó el mérito de la sanción de la ley de medios. "Habiendo desempeñado con lealtad y esfuerzo el desafío propuesto y habiendo alcanzado logros, en los que pocos creían, como la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, creo haber cumplido con los objetivos políticos encomendados por Ud", afirmó. No deja de resultar curioso en un funcionario que estuvo prácticamente ausente de todo el debate por la ley. El rol de Albistur lo desempeñó el interventor del COMFER, Gabriel Mariotto, que recuperó el habla una vez que salió de la órbita de Pepe, en la que se hallaba congelado. Lo cierto es que el ex secretario de Medios nunca le cayó bien al ex presidente. La primera vez que el santacruceño escuchó su nombre pensó que se trataba de una empresa de turismo. Era el verano de 1992 y "Pepe" organizaba un festival en Cariló a benefició de Menem frente a la casa que Kirchner había alquilado para sus vacaciones. Pero el tiempo pasó y Pepe también hizo la campaña de Kirchner. Alberto Fernández lo sostuvo hasta que se fue y la Presidenta hasta ayer. "Continuaré apoyando este proyecto político del campo nacional y popular que desde el 2003 viene produciendo cambios profundos, para bien de todo el pueblo argentino", fueron sus últimas líneas.

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