Alberto Fernández aún es funcionario K

A pesar de que está distanciado de los Kirchner, no renunció a Papel Prensa, la empresa del Estado, Clarín y La Nación. Reparte pauta oficial.
Alberto Fernández sigue siendo funcionario del Gobierno. A pesar de que está cada vez más distanciado de los Kirchner, el ex jefe de Gabinete continúa ocupando un cargo sensible dentro de la administración K: aún es el representante estatal en el directorio de Papel Prensa, la papelera que funciona como una empresa mixta comandada por los diarios Clarín y La Nación. Fernández renunció a la Jefatura de Gabinete en julio, pero todavía no presentó su dimisión como director de Papel Prensa, un cargo en el que fue designado por la Presidenta.

Fernández no cobra por ese puesto, ya que cuando asumió todavía era jefe de Gabinete y tuvo la honradez de evitar tener dos sueldos públicos, por lo que sus labores en Papel Prensa son ad honórem. Decir “sus labores en Papel Prensa” es sólo una manera formal de describir su trabajo en esa empresa, ya que desde mitad de año hasta hoy no cumplió con ninguna de sus obligaciones: estuvo ausente en todas las reuniones del directorio que se celebraron desde julio hasta ahora, según confirmaron a Crítica de la Argentina fuentes del directorio que sí estuvieron en esas asambleas, donde se decidieron cuestiones operativas de la empresa, y hasta la aprobación de balances y auditorías.

El ex jefe de Gabinete es consciente de que aún es director de Papel Prensa, pero confió que no quiere renunciar para que no sea visto como un gesto de confrontación con los Kirchner: “Me designaron por un decreto y de la misma manera me pueden reemplazar”, confió en la intimidad.

Durante cinco años y medio, Fernández fue un funcionario esencial para los Kirchner. Ahora debe acostumbrarse al llano, algo que le cuesta, según contaron varios de sus amigos. “Mi casa es Gaspar Campos”, exagera en la intimidad, mitad en broma y mitad en serio, cuando relata que son muchos los dirigentes que lo visitan en su departamento de Puerto Madero. Sigue en contacto con gobernadores, funcionarios y periodistas, lo que irrita al matrimonio presidencial, sobre todo a Néstor.

En sus reuniones políticas, Fernández deja trascender que todavía mantiene cierta influencia en algunas áreas del Gobierno donde antes mandaba de manera omnipresente, una actitud que pone de malhumor al santacruceño cada vez que le llevan información sobre el tema, contaron en el entorno presidencial.

Una de esas áreas es la Secretaría de Medios, cuyo titular, Enrique Albistur, es amigo desde hace años de Fernández. Según un ministro de consulta diaria de los Kirchner, el ex jefe de Gabinete sigue siendo consultado por editores y periodistas que le piden que les haga gestiones para recibir pauta publicitaria oficial como en las viejas épocas. En la Secretaría de Medios lo desmienten y afirman que esa versión es difundida por funcionarios que “operan” en contra de Albistur y de Fernández, que pasó de ser un influyente absoluto a una especie de “mancha venenosa” para sus antiguos subordinados.

Los Kirchner se ocuparon de que la influencia de Fernández fuera cada vez menor. Néstor se encargó de mostrar que les “robó” a los dirigentes que antes le eran fieles en el PJ porteño y también impulsó los pedidos de renuncias de dos de sus protegidos en el gabinete, el ex superintendente de Salud, Héctor Capaccioli, y la secretaria de Ambiente, Romina Picolotti. Además, terminó por cooptar a otro ex incondicional de Fernández, el titular de la SIGEN, Julio Vitobello, que dejó el “albertismo” y se transformó en uno de los jugadores más destacados de los partidos de fútbol que organiza Kirchner cada viernes al atardecer en la cancha de la Quinta de Olivos

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