ALBERTO FERNÁNDEZ: "Espero que la Ley de Radiodifusión no sea contra Clarín"

ALBERTO FERNÁNDEZ:
Dice que Moreno “ya fue”, que las alianzas con Rico y Barrionuevo “son horribles” y que Massa se equivoca. Banca la candidatura de Kirchner.
Alberto Fernández recibe a Crítica de la Argentina en el living de su departamento, en Puerto Madero. Sirve café en bandeja. Se aparta para saludar a Kirchner por teléfono. Pide permiso para chequear un dato en su notebook. Apaga uno de sus dos celulares. Opina de Argentinos Juniors mientras vuelve a la cocina. Se excusa por traer gaseosa de pomelo en vez de Coca. Se ajusta la corbata. Señala en la biblioteca una ilustración suya que hizo Hermenegildo Sábat para Clarín. Posa en el balcón con vista al río a pedido del fotógrafo. Y por fin se sienta en la mesa del living, no sin antes confesar sus temores. “A ver ¿en qué me van a perjudicar?”, dice el hiperkinético ex jefe de Gabinete delante del grabador.

–Como embajador sin cartera de los K no le va bien. Se reunió con Solá y a los pocos días éste se pasó al macrismo.

–(Se ríe). Solá tenía que discutir en el espacio. Prefirió cambio de conductor.

–Solá dijo que Macri no es su conductor sino su socio.

–Peor entonces. La coyuntura a veces obliga a aceptar un conductor. Pero un socio uno lo elige. No quiero lastimar a Felipe, le tengo cariño. Y sé que hubo una desatención personal sobre él dentro del espacio. ¿Pero cómo puede reemplazar a Kirchner por Macri? ¿Después de haber tenido a Arslanian como ministro de Seguridad, cómo concilia una política de seguridad con De Narváez, que pregona la mano dura?

–Hablando de mano dura, ¿está de acuerdo con la idea de Susana Giménez de matar al que mata?

–Lo de Susana fue un exceso generado por el dolor. Se le fue la mano. Más severidad no elimina el delito. El delito lo elimina el desarrollo social. Hay que determinar la génesis del delito, algo que no hacen los De Narváez, los Macri.

–Veo que no toma a bien esa sociedad de la oposición.

–No, al contrario. Es saludable, porque la derecha al fin define un espacio. Son los que pagan deuda cuando hay superávit, reniegan de los aumentos a los maestros, y piensan que la educación es un gasto y no una inversión. Yo sé que Solá no piensa así, pero bueno...

–Después del entendimiento del Gobierno con el campo, ¿cree que puede volver Solá?

–Por ahí Solá vuelve al kirchnerismo. Ojalá.

–¿Reutemann también?

–Es un caso distinto. La única opción que hizo fue quedar en soledad para representar a Santa Fe. No se fue al macrismo.

–Pero puede ser competidor del kirchnerismo.

–Tiene todos los atributos para ser candidato a presidente. Y si lo hace por otro espacio es porque en algo estamos fallando.

–¿Kirchner va a competir en 2011?

–No sé, creo que sí, tal vez sí.

–¿Cómo ve a la alianza K con Barrionuevo en Catamarca?

–La veo mal, horrible. No representa lo que queremos representar. Está claro que primó un interés electoral y eso es un error. Lejos de ayudar, confunde.

–¿Con el apoyo kirchnerista a Rico piensa igual?

–Estoy definitivamente en contra de que Rico sea parte de este espacio.

–Raro para un gobierno que hace bandera con los derechos humanos.

–Rico defendió la impunidad de los represores. Es un retroceso. Yo apoyé a Joaquín de la Torre. Repudio lo de Rico. Ahí también primó un interés electoral.

–Esto confirma lo que dijo Massa, que éste no es un gobierno progresista sino pragmático.

–No es pragmático y me duele cuando alguien dice que es un gobierno práctico. Este Gobierno nunca tuvo la pretensión de ser pragmático. Al contrario, siempre hizo primar las ideologías. No manejamos el pago al FMI ni el juicio a los militares por pragmatismo.

–¿Cómo lo define al Gobierno entonces?

–Mire, lo de Rico es negativo. Fue un error del Partido Justicialista y no del Gobierno. Pero ésta es una gestión progresista. ¿Ejemplos? Aumentar a los jubilados es progresista y la promoción del consumo es progresista.

–Cristina Kirchner decía que no necesitamos un Plan B. ¿No son parte de un Plan B los llamados anuncios anticíclicos?

–Cristina pasó del “nosotros no necesitamos un Plan B, eso lo necesitan otros” al “necesitamos un plan B, no podemos negarlo. Y dijo: “Éste es el peor año de los últimos cien”. Lo celebro. Se entendió que la crisis que viene de afuera es muy fuerte. Y que el Gobierno saque 40 medidas para promover el consumo es una prueba de que hay un Plan B. No puede ser entendido de otro modo. La crisis obligó a poner en marcha un Plan B, por qué negarlo.

–Usted se fue criticando a Moreno y Jaime. ¿Insiste en pedir que se vayan?

–A mí no me votó nadie. La Presidenta sabrá sobre la conveniencia de tener esas y otras personas en el gobierno.

–¿Si ellos se hubiesen ido, usted por ahí no?

–(Silencio largo). No lo sé. No quiero opinar sobre eso.

–No hablemos de nombres propios. Hablemos del INDEC.

–Hay que devolverle credibilidad.

–Qué bueno no ser jefe de Gabinete y poder decir lo que uno piensa, ¿no?

–(Se ríe). Nunca me hice cargo de lo que no me quiero hacer cargo.

–Alguna vez defendió al INDEC, ahora veo que ya no.

–Yo expliqué la nueva metodología. Las discusiones no tienen que ver con la metodología sino con personas que se equivocan.

–Y llegamos a Moreno, otra vez.

–Usted llegó a Moreno. Igual, con la situación crítica que vive el mundo, Moreno a esta altura ya es una anécdota.

–Fue desplazado de muchos ámbitos de negociación...

–Entonces Moreno es más anécdota todavía.

–¿Ya no es necesario que lo echen?

–¡Ya no tiene ni protagonismo!

–Si Cristina lo convoca a usted para algún cargo, ¿vuelve al Gobierno?

–Si necesita mi ayuda, siempre la voy a ayudar. Donde sea.

–¿No volvió a hablar con ella?

–No. Pero sé cómo está porque hablo con Máximo. Es un chico muy valioso, trabajador, austero. Él me hizo el puente con el padre y así volvimos a hablar con Kirchner.

–¿Se peleó con Ocaña?

–Es una amiga.

–En medio de la pelea de Ocaña con Moyano, producto de un subsidio que había asignado Héctor Capaccioli a los gremios y que ella frenó, corrió la versión de que la ministra sería reemplazada por Graciela Rosso. Justo Rosso se había reunido con usted.

–Un disparate. Insisto, soy amigo de Ocaña y no con fines hipócritas. Ella es un valor importante del Gobierno, ella suma en el Gobierno. Tenemos una visión muy parecida del presente y hablo mucho con ella.

–Hay muchos sindicalistas que no quisieran que ella siga.

–Que revean esa opinión. Mis diferencias con Graciela las hablo con Graciela. Yo la banco.

–¿No está mal que Kirchner reparta obra pública en Olivos?

–(Se enoja). Está buscando un título para la nota, ¿no?

–Le tiene miedo a Kirchner, ¿no?

–Él vive en Olivos y es presidente del PJ. Pero el país tiene otras urgencias. No voy a hablar de eso. Pero yo planteo diferencias con Kirchner en muchas cosas. En estar con Rico y no estar, por ejemplo, con Ibarra.

–Kirchner está enojado con Ibarra.

–Deberíamos recrear un espacio plural en la ciudad. Tenemos que ideologizar la política, al revés del pragmatismo que propone Macri.

–¿Quiere ser jefe de Gobierno porteño?

–Eso es un invento de los periodistas.

–Le va a crecer la nariz.

–Jefe del PJ porteño sí, y soy, pero jefe de Gobierno porteño no.

–Pero el PJ se está yendo detrás de Telerman, ¿no?

–Eso es oportunismo electoral. Ojo, yo no estoy enojado con Telerman. No fui amigo de él. Uno no se enoja con alguien a quien no trata.

–Carrió es otra alternativa al kirchnerismo.

–Noooooo. Hablemos en serio. Carrió dejó al progresismo, es una vertiente de la derecha.

–Ella dice que si Chacho Álvarez o Ibarra son el progresismo a ella no le interesa el progresismo.

–Mire, el progresismo tuvo momentos en que fue un fracaso y otros en que fue exitoso, como con Kirchner. Pero uno no puede ser o no progresista de acuerdo a ventajas y desventajas electorales. Uno tiene que tener convicciones. Ella pasó de Lo Vuolo a Prat Gay, que defiende los criterios de la Sociedad Rural. Lo Vuolo se preocupaba por la distribución del ingreso. Era un productivista. Prat Gay es un monetarista en esencia.

–El kirchnerismo perdió a dirigentes progresistas como Bonasso, Donda…

–Una pena. El kirchnerismo es mucho más que el peronismo. Hay que recuperarlos.

–¿Le gustaría que Kirchner sea candidato en la provincia de Buenos Aires?

–A la gente le gustaría y lo votaría. Si fue un presidente extraordinario, el mejor de la democracia, ¿cómo no me va a gustar?

“A Cobos le hacen chiquilinadas que nos desacreditan”

¿Qué hizo mal el Gobierno?

–El conflicto con el campo se manejó mal, eso está a la vista. Y muchos sectores de la sociedad se desentendieron de nosotros. Si lo hubiésemos hecho bien, la resolución 125 estaría en pie.

–¿La caída de imagen de Cristina obedece a esa negociación con el campo?

–Claro, ahí se empezó a advertir el problema.

–¿Cobos es “un buen hombre”, como lo definió Ocaña?

–Tengo una buena relación con él. Pero con su voto “no positivo” puso en riesgo la institucionalidad.

–El kirchnerismo duro dice que debe renunciar, que es un traidor.

–No; él debe trabajar de vicepresidente. Eso es que no sea opositor del Gobierno. Es vice para acompañar a la Presidenta.

–¿Lo hace?

–Está enredado en un juego de oposición que afecta a la institucionalidad del país.

–¿Usted le hubiera negado a Cobos un avión o la guardia de Granaderos?

–Nooooo. No sé quién lo decidió. Es una chiquilinada que ni siquiera deja rédito político, sólo deja descrédito. Lo que pasó en Yapeyú fue una desatención a San Martín más que a Cobos.

–¿A usted Kirchner le corría el arco cuando negociaba con el campo?

–(Silencio largo). Por entonces se debatía la distribución del excedente y ahora el ordenamiento de la crisis. La soja estaba 610 dólares y estimábamos que podía llegar a 1.000 dólares.

–No me contestó.

–Con toda franqueza, prefiero no contestar.

–Bien, entiendo entonces que le corrían el arco.

–(Se ríe). Fue una época de mucha necedad.

–¿Ahora Kirchner está ecuménico?

–(Sigue riéndose). Estamos en una época de menos necedad. Pero también es cuestionable la necedad de De Angeli. Y reivindico lo que le contestó Buzzi.

–Buzzi dijo que De Angeli le “hinchaba las pelotas”.

–De Angeli es un petardista. Hay que recuperar la racionalidad y la prudencia. Me irrita leer que la solución es no pagar retenciones. Cuando el acero caiga, ¿Techint me va a pedir no pagar más impuestos? ¿Cuando siga cayendo la construcción, Roggio me va a decir que no quiere pagar más impuestos? ¿Lo mismo Renault?

“Espero que la Ley de Radiodifusión no sea contra Clarín”

¿Está de acuerdo con promover una nueva Ley de Radiodifusión?

–Sí. La actual es una rémora de la dictadura y no está actualizada. Necesita aggiornarse. Pero espero que no sea una ley contra Clarín.

–Usted sabrá. En pleno conflicto con el campo, Kirchner levantó un cartel que decía “Clarín, el gran sojero argentino”.

–No, eso fue un cartel que le dieron, así como cuando le dan a Cristina una gorrita y se la pone. Aparte, Kirchner cuestionó más a La Nación que a Clarín.

–¿Kirchner se equivoca al pelearse con los medios?

–Yo decía que cuando mi mamá ve que el Gobierno dice que “Clarín miente”, ella le cree a Clarín y no al Gobierno. Pasa que el ciudadano promedio empieza a desconfiar del poder. Cualquier lector que lee hace años un diario tiende a creerle a ese diario.

–¿Kirchner le decía a usted que era el hombre de Clarín en el Gobierno?

–(Se ríe). Eso es una fantasía. Ojo que yo cuestioné mucho a Clarín. Me enfrenté con Clarín por el tema Picolotti. Y asumí en Papel Prensa.

–¿Fue una muestra de poder luego de la denuncia a Picolotti?

–Sí, yo desafié a Clarín para que hiciera los cambios y correcciones que tenía que hacer.

–¿Sigue siendo titular de Papel Prensa?

–Sí... qué sé yo, debería renunciar. Pero no participo de ninguna reunión.

–¿Por qué la obsesión del kirchnerismo con los medios?

–Es un tema delicado. Cristina dice que pueden digitar la conciencia pública. Que TN llamara “paro histórico” al inicio del conflicto del campo y mostrara eso como una lucha de gente, que en realidad cobraba la soja 500 dólares la tonelada, fue un claro direccionamiento de la opinión pública.

–¿Y por eso Kirchner quiere comprar Clarín?

–Ah, no sé, eso pregúnteselo al Gobierno.

–¿El Gobierno censura a periodistas?

–Definitivamente, no.

–¿A Nelson Castro no lo censuró?

–Hasta donde yo sé hubo una ruptura contractual por la cual fue indemnizado.

–Cobrar la indemnización es un derecho. Eso no quita que lo hayan censurado por pensar distinto o decir cosas que no gustaron al Gobierno.

–No sé, no sé. No sé ni qué decía el contrato. Yo creo que una persona censurada es cuando es sacada abruptamente de los medios. Y no fue el caso.

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