Albañiles con menos trabajo

Según admitió el propio INDEC, entre enero y septiembre de 2009 se perdieron 28.600 puestos de trabajo en blanco vinculados con el sector.
La construcción no escapó a los efectos de la crisis mundial. Por primera vez desde la depresión de 2001, durante 2009 la actividad registró un retroceso. Incluso para el INDEC. Se contrajo 1,6 por ciento en relación con el año anterior. Según los datos oficiales, por culpa de esa caída se destruyeron 28.566 puestos de trabajo en blanco vinculados al sector entre enero y septiembre últimos.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) se movió al ritmo de la economía nacional, afectada por los vaivenes internacionales. El año había comenzado con una caída del 3,4 por ciento en el primer semestre –en términos desestacionalizados, comparado con el mismo mes de año anterior– a la par del inicio de la crisis financiera internacional y los movimientos domésticos que provocó el escenario electoral con la derrota oficialista. Con leves variaciones, el ritmo negativo continuó hasta el inicio del último cuatrimestre, cuando el ISAC revirtió la tendencia y recuperó 1,8 puntos entre octubre y diciembre. En ese período, la actividad global también comenzaba a salir del pozo de la debacle mundial.

De los cinco rubros en los que se divide el índice que mide el instituto de estadísticas oficiales, sólo dos crecieron. El avance del 3,9 por ciento de la inversión estatal en obras viales permitió que el indicador evidenciara una caída más profunda. El otro "bloque" que subió frente al año anterior fue el de edificios para vivienda, que tuvo una variación positiva del 1,7 por ciento. En el otro extremo cerraron el año las construcciones petroleras con un derrumbe del 35 por ciento.

La inyección de proyectos desde la Dirección de Vialidad Nacional influyó en el aumento exponencial de los despachos de asfalto, que avanzaron un 26,5 por ciento. Algo muy distinto ocurrió con otros insumos básicos, como el cemento Pórtland o el hierro redondo para hormigón, cuya demanda descendió entre 5,1 y 8,7 por ciento.

Sobre la base de los datos ofrecidos por el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, la desaceleración de la actividad impactó fuertemente en los puestos de trabajo en blanco vinculados a la construcción. De acuerdo con los últimos datos difundidos por el Gobierno, se perdieron 21 mil empleos en el primer trimestre, poco más de 3 mil en el segundo y 4.300 en el tercer trimestre.

Pese a los cambios que se registran en la tendencia global de la economía, las expectativas de los empresarios del sector para este año no son demasiado alentadoras. Sólo el 19 por ciento considera que las obras privadas crecerán. La misma cantidad estima que el mercado se contraerá. Pero la mayoría, el 62 por ciento, cree que la construcción se mantendrá en los mismos niveles que en 2009. Peores son las perspectivas que ofrecen las empresas que realizan principalmente obras públicas: el 39 por ciento imagina que la demanda del Estado caerá; para el 42 por ciento seguirá igual y el 19 por ciento afirma que mejorarán los contratos públicos.

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