Alarmante incremento de arrojo en canal de la 16

Ayer sábado una densa espuma y el color gris de las aguas fue muy notorio. La contaminación industrial a la que se le suma la cloacal no se detiene. Los vecinos están cansados de las promesas.

El pobre Río Luján sigue sufriendo día a día el atropello que la contaminación industrial y cloacal le provoca desde el canal de la calle 16, cuyos efluentes tóxicos se han hecho irrespirables esta mañana de sábado, en la que se ve que la actividad de producción y el arrojo de contaminantes se ha incrementado, cuestión que según los vecinos de la zona es metódica.

El paso del canal de la 16 a cielo abierto por buena parte de la ciudad tiene una influencia notoria en su entorno. El olor insoportable y tóxico de sus aguas, teñidas de un color gris que impresiona y que forma una costra maciza de sedimentos en el cauce, ha tenido esta mañana de sábado una importancia que ya es casi “esperada” por los propios vecinos.

En el barrio Malvinas Argentinas, ubicado en la zona de confluencia de los canales pluviales e industriales de la ciudad, en la doble boca de 53 esquina 16, se cuenta que por las noches a veces se hace irrespirable lo que mana desde el canal. Allí hay una serie de enfermedades recurrentes y muchos chicos tienen afecciones en su piel.

Aunque la sociedad de fomento está disuelta por el fallecimiento por cáncer en la sangre fulminante de su ex presidente. Y no reciben ayuda ni asistencia adecuada.

Mientras los gatos se acomodan junto al precario alambrado que separa el canal de la 16 de las casas, para cazar alguna de las tantas ratas que pululan en el lugar, los tóxicos se hacen respirables y es poco agradable tomar un mate afuera, por lo que la gente permanece dentro de sus casas. Aunque inexorablemente los chicos salen y van a jugar junto al alambrado y el canal, que los está enfermando.

También se cuenta en la zona lo que se ha venido sospechando y se confirma cada vez más: que las industrias, cuando llueve, arrojan con más impunidad sus desperdicios por los canales que llevan al río.

“El otro día a las 2 de la mañana estaba haciendo de comer afuera pero era imposible estar, porque habían tirado un solvente o algo parecido que emite gases”, marcó un vecino, que aseguró estar cansado de la situación. La contaminación se incrementa, según comentan, los viernes y los sábados, y tal cual señalan cuando llueve –sea el día que sea– es peor porque tiran más. No tienen control, y lo hacen en esos días sin medida también, aprovechando para tirar todo lo que necesitan que la correntada se lleve bien lejos, o no tanto, hasta el río.

Hay gente que vive desde hace 30 ó 40 años en estas condiciones y que ha escuchado promesas una y otra vez sobre obras. Estos no tienen ninguna expectativa sobre el estudio que se está iniciando por estas horas en convenio con la Dirección de Hidráulica, para la readecuación del canal de calle 16. Es más, en los planos saben que figura como entubado el tramo que linda con el barrio Malvinas Argentinas.

Los memoriosos recuerdan cuando la industria no tiraba, y señalan que hay cloacales clandestinos en muchos lugares y que los by pass también estarían favoreciendo actividades comerciales en la zona céntrica, lo que marca la importante irregularidad a “corregir”, sobre todo en la calle 39, donde el olor a cloaca mana permanentemente de las bocas de tormenta.

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