Una alarma que evoca la de 2005

Una alarma que evoca la de 2005
Por: Oscar Raúl Cardoso

En boca de algunos médicos y autoridades sanitarias todo comienza a parecerse demasiado a un anticipo del Apocalipsis. La combinación de una crisis financiera internacional con una posible pandemia de influenza muy peligrosa se presenta como una forma para quebrar la resistencia a las malas noticias.

Pero de hecho es cierto que, como señaló ayer la Organización Mundial de la Salud, la situación merece elevar los mecanismos de detección al nivel 4, suerte de alerta máxima que se instaló en el 2005 por la amenaza de la gripe aviar. Lo que hace esa declaración es liberar fondos que pueden ser empleados en poner a punto la infraestructura y avanzar en la búsqueda de un antídoto al virus de esta versión de la gripe porcina (H1N1).

Hasta que esto último no se haga ni soñar con una vacuna eficiente. A pesar de este desconocimiento, el gobierno de Estados Unidos, país en el que también se registraron casos humanos de gripe porcina, ha declarado una emergencia sanitaria que le permitirá liberar legalmente una quince millones de dosis de vacuna antinfluenza aunque persistan las dudas sobre su eficacia.

Hay pasos en esta coreografía de apertura de crisis que evocan el temor despertado hace cuatro años por la gripe aviar (H5N1) que finalmente se desactivó porque el virus no encontró una mutación que le permitiera pasar a huéspedes humanos.

Hasta ahora -dicen algunos infectólogos- las diferencias entre uno y otro virus es que el aviar es más letal aunque difícil de contagiar humanos, en tanto la gripe porcina es más dúctil en infectar humanos pero menos letales sus consecuencias. En cualquier caso los virus H1N1 y H5N1 tienen en común que afectan más a los sectores más débiles de la población: niños y ancianos.

Hay un aspecto estadístico que contribuye a enfriar la sangre. Las variedades conocidas de gripe y enfermedades relacionadas cumplen ciclos y los expertos dicen que esa estadística marca la inevitable cercanía de una nueva pandemia gripal.

En el siglo XX hubo tres pandemias de gripe en 1918/1919, 1957 y 1968, aunque la primera -llamada "gripe española"- fue por lejos la más letal produciendo entre 50 y 100 millones de muertes. Anualmente, sin pandemia de por medio, la gripe causa entre un millón y un millón y medio de muertes cada año.

El uso de productos biológicos por parte del terrorismo es siempre una de las preocupaciones de quienes lo combaten. Con un artefacto nuclear los cálculos hechos en zonas pobladas predicen entre un millón y un millón y medio de muertos. Con una pandemia esa cifra puede crecer diez veces. Un hipotético infierno más grande, nada menos.

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