Alan García ayuda a reprimir

La entrega de gases lacrimógenos al gobierno golpista de Micheletti implica una violación del embargo impuesto por la Organización de Estados Americanos (OEA). El presidente peruano no hizo comentario alguno.
En las calles de Tegucigalpa, en medio de la represión de las fuerzas golpistas contra la población que apoya al presidente democrático Manuel Zelaya, aparecieron bombas lacrimógenas de la policía peruana, usadas por las fuerzas represivas del gobierno golpista de Honduras. La denuncia fue hecha por el diario local La Primera, que en su portada tituló "García ayuda a golpistas. Envían bombas lacrimógenas a Honduras". El presidente peruano no quiso comentar sobre la denuncia, que lo deja mal parado ante la comunidad internacional, porque la entrega de esas bombas lacrimógenas al gobierno golpista de Micheletti implicaría una violación del embargo impuesto por la Organización de Estados Americanos (OEA) y revelaría un apoyo a un gobierno que la comunidad internacional rechaza. Fue la policía peruana la encargada de responder a la denuncia. En un comunicado, la policía negó la venta de bombas lacrimógenas al gobierno de facto.

La denuncia estalló cuando un video colgado en YouTube mostraba una bomba lacrimógena lanzada contra la población hondureña que tenía la inscripción Policía Nacional del Perú. El video, titulado Barrios y Comunas de Tegucigalpa se rebelan contra toque de queda en Honduras, fue grabado por el Gremio de Cineastas de Honduras y difundido para mostrar la represión del gobierno golpista contra la población hondureña, que se concentró frente a la Embajada de Brasil para expresar su apoyo al presidente democrático, Manuel Zelaya. Las imágenes son contundentes y no dejan dudas de la identificación de esas bombas lacrimógenas como pertenecientes a la policía peruana. Pero en Lima, mientras los congresistas de oposición lanzaban duras críticas al gobierno de García por este hecho y anunciaban que llamarán al ministro del Interior, general Octavio Salazar, para que responda sobre esta denuncia ante el Congreso, la policía peruana negó cualquier vinculación con las bombas que llevan su nombre.

En un comunicado, la policía peruana aseguró que "no se ha vendido ni entregado material de ningún tipo en general, ni bombas lacrimógenas en particular, al gobierno de Honduras". Para sustentar esta negativa, la policía del Perú cita la versión del ministro de Seguridad del gobierno golpista de Honduras, Jorge Rodas, confirmando que su gobierno no había recibido material de la policía peruana. Para explicar las imágenes que muestran el nombre de la policía peruana escrito en las bombas usadas por las fuerzas represivas de Micheletti, el comunicado de la policía asegura que ese material represivo estuvo destinado al Perú, pero nunca llegó al país. Según esta versión, el gobierno golpista compró las bombas lacrimógenas a la empresa hondureña Representaciones Comercio e Inversiones, que a su vez las adquirió de la compañía norteamericana Combined Systems, y que las etiquetas que las identificaban como material de propiedad de la policía peruana habían sido cubiertas al momento de hacerse la operación de venta. Según la policía peruana, la explicación de la existencia de esas etiquetas identificando las bombas como suyas se debe a que este lote de bombas lacrimógenas le había sido vendido en agosto de 2007 por la mencionada compañía norteamericana, pero la venta quedó trunca en octubre de ese año y ese material nunca les llegó.

Dos años después, según esta versión, ese mismo material les fue vendido a los hondureños, pero sin que la empresa norteamericana se diera el trabajo de quitarles las etiquetas originales con el nombre Policía Nacional del Perú. Una explicación oficial que no suena muy consistente y que deja muchas dudas.

El gobierno de García apoya oficialmente el plan del presidente Oscar Arias para restituir a Zelaya en la presidencia de Honduras, pero nunca ha mostrado mayor entusiasmo por defender al depuesto presidente y ha optado por un perfil bajo en las gestiones internacionales para ese fin. El 19 de agosto, García recibió a Zelaya en Lima, pero, a diferencia de lo ocurrido en otros países, no le dio un recibimiento de jefe de Estado. Y algunos importantes dirigentes del oficialista partido aprista han llegado a justificar el golpe de Honduras acusando a Zelaya de intentar perpetuarse en el poder. En el oficialismo peruano no parece haber mucha simpatía por Zelaya. Y ahora, bombas peruanas aparecen en la represión golpista contra los seguidores del presidente hondureño.

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