Alan García aceptaría los reclamos de indígenas en huelga

El presidente de Perú, Alan García, se declaró dispuesto a ceder a los reclamos de los indígenas de la Amazonia para solucionar una huelga que lleva 66 días y provocó bloqueos de rutas, desabastecimiento y, hace nueve días, un choque que dejó al menos 34 muertos.
El mandatario dijo que lo hará, si es necesario, "para comprar la paz" del país, pero mientras tanto responsabilizó por la dureza de la protesta al "comunismo internacional" y a organizaciones no gubernamentales (ONG) radicales.

Durante una visita a un colegio de Lima, García afirmó que aceptará los acuerdos a que lleguen los representantes del gobierno de los indígenas en un diálogo cuyas bases eran preparadas por la Defensoría del Pueblo y la Conferencia Episcopal Peruana.

"Para comprar la paz de nuestra patria y evitar que estas ONG triviales y extremistas, que se han vestido de verde cuando antes eran rojas, se dediquen a destruir la imagen del país", explicó el mandatario para justificar su actitud.

"Corre mucho más valor la imagen de Perú, la tranquilidad de Perú y la vida de cualquier peruano, especialmente la de un policía", agregó.

La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), que agrupa a unas 1.350 comunidades y a la que el gobierno responsabiliza por la intransigencia de la protesta, lidera la huelga contra un paquete de decretos del gobierno de García.

Esos decretos, que hasta el gobierno no estaba dispuesto a derogar, fueron adoptados para adecuar la legislación peruana al tratado de libre comercio firmado con Estados Unidos, pero los indígenas sostienen que vulneran sus derechos sobre la tierra.

Mientras tanto, continuaban los bloqueos de rutas en distintos puntos del país, en solidaridad con el reclamo de los indígenas y en demanda de que se aclaren los disturbios del viernes anterior, en los que murieron al menos 34 personas.

Los campesinos de Apurímac mantenían bloqueadas las carreteras que comunican con el vecino departamento Ayacucho y tomado el principal aeropuerto de la zona.

Entretanto, miles de indígenas y campesinos mantenían cortada la ruta entre las provincias Chanchamayo y Tarma, en la zona donde confluyen la selva y los Andes, en el departamento Junín, lo que generaba desabastecimiento de algunos productos.

A la vez, dirigentes de Chanchamayo conversaban con otros de la selva central para extender hasta esa zona la huelga y también había bloqueos en la provincia Canchis, en la parte andina del departamento Cusco.

En los departamentos donde se desarrolla la huelga indígena, la situación más crítica seguía en el bloqueo de la carretera entre las ciudades Tarapoto y Yurimaguas, dos de las más importantes de la Amazonia.

La alcaldesa de la provincia Alto Amazonas -en la que está Yurimaguas-, Juanita Tuesta, dijo que se llegó a un acuerdo con los nativos para que suspendan el bloqueo los lunes y los viernes.

Entre los al menos 4.000 indígenas apostados en la carretera había tensión por rumores según los cuales la Policía pretendía desalojarlos a la fuerza.

Una operación similar desató hace nueve días los hechos en Bagua, en los que murieron 24 policías y diez civiles, aunque los nativos insisten en que su número de víctimas fatales es más alto.

En tanto, García ratificó su confianza en el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, y en la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, cuyas renuncias fueron exigidas por diversos sectores a raíz de los episodios del viernes anterior, consignó la agencia noticiosa italiana ANSA.

"Si por cada momento discutido los ministros tuvieran que renunciar, tendríamos no cien sino miles de ministros en el curso de un gobierno", afirmó el mandatario.

El gabinete ya sufrió una baja a raíz de esos hechos, pues la ministra de la Mujer, Carmen Vildoso, renunció la semana pasada en desacuerdo con la forma en que el gobierno manejó el caso.

Paralelamente, Simon respondió duramente al líder del Partido Nacionalista Peruano, Ollanta Humala, uno de los que pidió su renuncia y acusó de "genocida" al gobierno por los enfrentamientos de hace nueve días.

Según Simon, Humala es "una mala copia de líderes extranjeros" que "juega a torpedear la democracia y los acuerdos", está "despistado" y "tiene muy poca inteligencia para hacer las cosas".

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