¿Alak vuelve para quedarse con todo?

Hace poco más de dos años, cuando el insistente candidato a intendente de la ciudad de La Plata, Pablo Bruera, lo derrotaba en las urnas tras 16 años consecutivos de gestión, la palabra "muerto político" le cabía como anillo al dedo al ex jefe comunal platense, Julio César Alak.

Los desaciertos en el último mandato y el desgaste de su gestión, junto a un decreciente imagen positiva en la sociedad, terminaron por correr del escenario local a quien por entonces era uno de los intendente más influyentes del territorio bonaerense.

En nombre de la renovación política y de la gestión "limpia", Bruera se adueñó del palacio municipal de calle 12 y copó el Concejo Deliberante con concejales propios, mientras por lo bajo todos auguraban la muerte política del intendente caído en desgracia.

Pero la política es el arte de la resurrección, y en cuestiones de poder, se sabe, los retornos suelen estar a la orden del día.

Cultivando más que nunca el perfil bajo, Alak comenzó a tejer buenas relaciónes con los popes del kirchnerismo, lo que le valió, sumado a su trayectoria al frente de la octava sección electoral, un cargo como Gerente de la polémica Aerolíneas Argentina. Muchos leyeron ese gesto de Néstor Kirchner como una guiñada de ojo hacia un dirigente que en tiempos de bonanza supo respaldar su gestión desde la capital bonaerense.

Algunos meses mas tarde, los vaivenes de un convulsionado gabinete nacional hicieron que "el turco" desembarque como ministro de Justicia y Seguridad, cargo que en la actualidad ostenta al tiempo que empezó a poner los pies en la ciudad que lo tuvo como máximo referente por más de una década y media.

Se sabe que este nuevo premio dejó sin palabras a muchos en las huestes brueristas. La teoría del máximo enemigo derrotado que crece en las sombras incomoda al actual oficialismo en la ciudad.

Para colmo, la relación de Bruera con Nación está que arde. El pingüino no le perdona a Bruera el corte de manga que le hizo en los dos últimos turnos electorales, y por eso según afirman fuentes de Balcarce 50 le habría allanado el camino a Alak para un futuro retorno.

Especulaciones más, especulaciones menos, una nueva candidatura suya en la ciudad no le arrojaría resultados favorables. El tiempo transcurrido es poco y buena parte de la sociedad todavía aprueba la iniciática gestión de Bruera, quien con el presupuesto participativo y un atinado operativo "decoración" en espacios verdes y principales accesos al casco urbano, empezó a pretender conquistar a la ciudadanía que le dio su apoyo en las urnas.

Durante un plenario partidario realizado en el flamante local de 54 entre 10 y 11, Alak encabezó una despedida de año que en realidad sirvió para estampar sus huellas nuevamente en la ciudad que lo tuvo en la cima política durante cuatro mandatos. Rodeados de "leales de siempre" como Alberto Delgado, Darío González, Carlos Martínez, Justo Arauz y los dos concejales que lo representan en el Concejo, Teresa Urriza y Sebastián Tangorra, se dirigió en términos de renacimiento ante un auditorio conformado por 200 militantes y cuadros políticos que esperan que pegue la vuelta.

Para colmo, de los pasillos de Gobernación provincial surgió que el Jefe de gabinete de ministros, el ultrasciolista Alberto Pérez, ahora lo tendría en cuenta para que "baje a la Provincia" y se quede con un cargo de jerarquía en el gabinete de Daniel Scioli.

Con todo, y en el cambiante escenario de la política lugareña, no sería de extrañar que en el próximo turno electoral -donde el kirchnerismo se jugaría la última carta- el ex intendente platense sorprenda a propios y extraños jugando sus fichas. Para entonces, el bruerismo también se jugará su futuro político y el rompecabezas político local podría tener otras piezas.

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