El ajuste: no entregan los subsidios a organizaciones sociales que trabajan con chicos de la calle

La provincia adeuda el dinero correspondiente a la segunda mitad del año al centro de día Casa Juan Diego, que trabaja con chicos de la calle, brindándoles educación, un plato de comida y talleres para que puedan encontrar una salida laboral y creer en un futuro mejor.
El centro de día de la Asociación Casa de Juan Diego funciona en Junín al 2100 y recibe a diario chicos de la calle, quienes comparten las actividades con chicos que provienen de otros organismos oficiales como El Refugio o la CAI. Allí, los jóvenes llegan con el objetivo de trabajar en forma conjunta para construir juntos un proyecto a futuro y salir de la marginalidad y exclusión, evitando que caigan en la droga y la delincuencia.

Claudio Vogel es director del centro de día, y en diálogo con LT9 confirmó que desde el mes de julio la provincia les debe el aporte bimestral que les permite seguir funcionando y subsistiendo.

"Esta es una situación compleja, muy dura y que cada día se complica mas. Parece que todavía no terminamos de entender que este es un problema donde tenemos que dejar de hacer diagnósticos y apreciaciones porque ya hay demasiados, y ponernos a trabajar. Es difícil porque esto no vende, no reditúa y hasta te confronta con el fracaso. Se encuentran siempre excusas para no hacerse cargo de lo que creo que como sociedad ya deberíamos habernos hecho cargo hace mucho", señaló Vogel.

El director explicó que los chicos deben cumplir tres condiciones básicas para ingresar a la casa: no ingresar con resaca tras haber consumido alcohol o drogas, no ingresar con objetos robados y no resolver los conflictos mediante la violencia. Además, los jóvenes deciden que día asistir al centro, en función las actividades que allí se dictan.

En la Casa de Juan Diego, los jóvenes puede escolarizarse hasta séptimo grado y asisten a talleres de carpintería y herrería, clases de educación física, dos veces por semana, aula radial. También participan de la elaboración de la comida que se les brinda diariamente, así también como pueden bañarse, higiniezarse y lavar sus ropas.

"Es una construcción diaria, porque nuestro primer objetivo es construir un vínculo con este chico que nos permita confiar en que se puede hacer algo diferente", finalizó Vogel.

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