"Se ajusta el rumbo o habrá depresión".

El economista que predijo la crisis global, Nouriel Roubini, dijo a LA NACION que podría haber graves consecuencias sociales y políticas.
Estamos en recesión, pero si no ajustamos el rumbo esto puede convertirse en una depresión con gravísimos costos económicos, sociales y políticos en el mundo. Esta es una crisis muy seria, la peor en la historia desde la Gran Depresión. O la enfrentamos coordinadamente o enfrentamos el desastre".

Habla rapidísimo, pero sus conceptos son devastadores. Nouriel Roubini, uno de los pocos economistas que previó el tsunami financiero global, este año se ha tomado su revancha. Apodado " Mr. Doom " - algo así como "Pájaro de mal agüero" o Cassandra, por sus funestas predicciones-, es considerado hoy como un sabio, un profeta. Y se convirtió en la estrella de esta edición del Foro Económico Mundial de Davos, que intenta entender cómo pudo suceder el colapso.

Nacido en Estambul hace casi 50 años, hijo de un exportador-importador de alfombras, Roubini vivió de joven entre Israel, Irán e Italia, donde estudió en la famosa Universidad Bocconi, de Milán. Hoy ciudadano norteamericano, obtuvo un Phd en Harvard, fue consejero económico de la administración de Bill Clinton, y estuvo en el Fondo Monetario Internacional justo cuando la Argentina cayó en default. No por nada Roubini, que enseña en la New York University y tiene una consultora, suele decir que, justamente el hecho de haber estudiado las crisis de Asia y América latina le permitió darse cuenta del huracán que estaba por llegar a Estados Unidos.

"La fiesta está por terminar", escribió allá por febrero de 2007 en su blog, cuando también advirtió de las "dramáticas consecuencias para Estados Unidos y para la economía global".

Roubini, que ahora reivindica el hecho de haber sido el único en prever la hecatombe, mantuvo una charla con LA NACION, al hacer un alto de sus múltiples reuniones y actividades, en la que aseguró que más que pesimista, es realista.

-Usted es muy catastrófico, muy pesimista?

-Yo no soy catastrófico, soy realista. Hace dos años aquí en Davos dije ciertas cosas, las repetí hace un año, y todo indica que yo tenía razón. La gente que ni siquiera se daba cuenta de los problemas que enfrentábamos ahora está detrás de las cortinas, escondiéndose de semejante desastre.

-¿Cuáles serán los efectos de la crisis global sobre los países emergentes, como la Argentina?

-Esta crisis daña a todas las economías del mundo, incluyendo a las economías de los mercados emergentes. La caída de los precios de las commodities afecta a muchos exportadores, y la caída de las exportaciones globales reduce el mercado de exportación para los productores de commodities. La contracción del crédito y la restricción de liquidez hace desaparecer el capital que podría ir a los mercados emergentes, se debilitan las bolsas. Por lo que, esta crisis financiera global, es también la del sistema financiero y la de la economía real de los países emergentes, incluyendo los de América latina.

-¿Cómo se siente al volver a Davos como un profeta, después de haber advertido que se desataría la tormenta?

-No siento nada personal al respecto. Lo que hay que hacer es crear un sistema donde la gente, los políticos, los banqueros, los académicos y los supervisores sean conscientes de los riesgos. Porque ninguna persona individualmente puede ser consciente del riesgo en un sistema de crédito exuberante donde puede haber booms , euforia, irracionalidad, pánico? Durante los tiempos buenos tenemos que preocuparnos de evitar la acumulación de excesivas vulnerabilidades, de lo contrario sembramos las semillas para la próxima crisis.

-Usted dijo en una sesión que con las medidas de salvataje que se han tomado en Estados Unidos se estaba creando un "sistema de bienestar para los ricos", y que no era justo?

-Sí. En tiempos de vacas gordas privatizan las ganancias, y ahora, en malos tiempos, socializan las pérdidas? Es por eso que la gente está enfurecida. No creo que sea legítimo que los contribuyentes y nuestros hijos tengamos que pagarle a los banqueros, inversores y financistas. Y es por esto que los gobiernos deberían poder rentabilizar la fase alcista cuando las cosas mejoren. Por eso es necesario tener el control de las instituciones financieras para que el contribuyente pueda beneficiarse más adelante.

-¿Qué piensa del approach de Barack Obama al problema?

-Obama es un presidente carismático, brillante, muy inteligente y serio, como necesitábamos, y tiene un gran equipo económico. Pero aunque haga todo bien necesitará mucho tiempo para arreglar el problema. No creo que podamos salir de esta crisis en el corto plazo. Quizás el año próximo, con suerte, veamos un inicio de recuperación. Pero 2009 ya está perdido.

-¿Qué lección pueden sacar los reguladores?

-Pueden aprender que es necesario un nuevo sistema de supervisión y reglamentación del sistema financiero

-¿Habría que dejar de lado las innovaciones financieras?

-En cierto sentido la innovación financiera es necesaria. Pero debe hacerse gradualmente, de lo contrario se crean burbujas. Hace falta un sistema donde haya prudencia y supervisión, porque si no los bancos, que cuentan con el seguro de garantía de depósitos y el apoyo del banco central en lo que se refiere a la liquidez, pueden hacer cosas arriesgadas. Nadie está en contra de la innovación financiera, pero hace falta un equilibrio entre la innovación, el mercado, la liberalización y un sistema de regulación correcto.

Comentá la nota