El ahorro viene bien, pero no a cualquier costo

Por Hernán de Goñi

Los resultados del canje de deuda que mostró ayer el ministro de Economía son buenos. Nadie esperaba que fueran espectaculares, y por eso tranquilizaron tanto a los colaboradores de Amado Boudou, ya que partían de una expectativa modesta.

El piso de participación estaba garantizado por los propios organismos del Estado que tenían en su poder deuda ajustada por inflación. Por eso la lectura final se reduce a comprobar que una cuota de inversores minoristas calificados y algunos bancos aceptaron abandonar el riesgo CER, y aceptar en su lugar títulos que ajustan por la tasa Badlar, la esencia de la propuesta oficial.

Para el Gobierno esta etapa del canje se tradujo en una reducción nominal de deuda de casi $ 1.900 millones y un ahorro neto en el pago de servicios hasta el 2012 de $ 7.261 millones, 43% de los intereses computables a los bonos canjeados.

Lo que hay que tener presente es que la tasa que aceptan ahora los ahorristas (también el Estado) es cercana a 15%, como la inflación anual estimada. Esa remuneración hoy se ajusta al contexto, pero cuando se le pagó lo mismo a Chávez despertó fuertes cuestionamientos. La Argentina tiene que trabajar fuerte en todo lo necesario para bajar su costo de endeudamiento. De lo contrario, su riesgo será vivir de canje en canje.

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