Ahora se viene una ofensiva de la AFIP: quiénes están en la mira

Por: Alcadio Oña

No habrá aumento en las retenciones a la soja, pero tampoco rebajas en las que gravan a las exportaciones de trigo y maíz. Ese es el panorama, hoy, en los despachos del Gobierno donde se toman decisiones así.

En un caso, el de la soja, admiten que les falta plafond político. Y en los de trigo y maíz juegan otros dos factores: uno, la necesidad de no resignar un solo peso de recaudación; otro, que nadie quiere "premiar al sector agropecuario", menos en medio de la actual contienda con el campo.

Con los resultados del blanqueo y la moratoria impositiva sobre la mesa, en algunos despachos oficiales preparan la ofensiva sobre los que consideran fuertes focos de evasión. Ya estaban detectados, dicen, sólo que ahora se comprobó que rehusaron acogerse al perdón fiscal.

El listado es heterogéneo, aunque está resuelto cuáles son los sectores que entrarán primero: las grandes empresas industriales, la minería, el petróleo y el mismo campo, sean productores o pool de siembra. La carga también incluye a los espectáculos y las actividades deportivas.

Según datos preliminares de la AFIP, los clubes de fútbol, que acumulan obligaciones pendientes por unos 300 millones de pesos, se habrían presentado a la moratoria. La mira está puesta, en cambio, sobre los intermediarios o, más precisamente, sobre los pases de algunos jugadores.

Golpe de efecto y a la vez señal sobre lo que se viene, ya habría programado un fuerte operativo contra la evasión para la semana próxima. Sería preciso y no generalizado.

También se están armando inspecciones aún para los casos de empresas o personas que adhirieron al perdón fiscal. La movida consistirá en testear si las declaraciones juradas de ahora coinciden con las operaciones que la AFIP cree tener comprobadas, o sea, si se declaró toda la deuda o apenas una parte. En este lote entran tanto el pago de Ganancias, como el llamado impuesto a la riqueza.

En cercanías de la Casa Rosada consideran que el blanqueo fue un éxito, y por mucho esfuerzo que se ponga nadie logrará moverlos de allí. Así otros especialistas digan lo contrario, o consideren que los beneficios fueron bien magros comparados con los perjuicios que una medida así ocasiona en la cultura tributaria del país, el precedente que crea o el efecto sobre quienes cumplen con sus obligaciones fiscales.

"Que nos digan dónde están esos 27.000 millones o 30.000 millones de dólares que fugaron del sistema desde mediados de 2007", se quejan en la AFIP. El comentario viene a cuento de que los US$ 4.400 millones que se blanquearon sólo representan el 15 % de la montaña de dinero que salió en estos pocos años.

En cualquier caso, Ricardo Echegaray ya apura el intercambio de información con unos 16 países, muchos de ellos considerados paraísos fiscales. Obviamente, busca huellas de capitales de argentinos, personas, compañías y fondos de inversión, que no están declarados o han eludido al Fisco: Ganancias e Impuesto a la Riqueza.

En el listón entran desde Liechtenstein, Gibraltar y Luxemburgo hasta Hong Kong, Mónaco, Malasia y Panamá. Con Costa Rica ya se agendó la firma de un convenio para el 30 de este mes.

Otra discusión que se ha desatado luego de conocidos los resultados del jubileo fiscal es el impacto en la recaudación efectiva, pobre para muchos especialistas. Los funcionarios prefieren poner el foco en otro lugar: lo importante, dicen, es que se amplió la base imponible en 50.000 millones de pesos, o sea, los fondos sujetos al pago de impuestos.

Claro está que eso representa, en el mejor de los casos, recaudación futura. Y lo que urge, hoy, es aumentar la presente. Más cuando la presión fiscal y no da como para crear nuevos impuestos o subir los que existen.

Con todo adentro, en agosto los ingresos de la AFIP apenas crecieron 4,2 % respecto del mismo mes del año pasado. Esto es, la tercera parte de la inflación real. Y subieron nada si se descuentan los recursos aportados por el sistema de seguridad social.

Tal cual acostumbra a hacer, el organismo subraya que esa performance es encomiable comparada con la caída que acusan las recaudaciones de otros países. Es cierto, pero a la vez una visión parcial del problema.

La cuestión es que los recursos públicos corren muy por detrás de los gastos: 11 % contra 31 % en los primeros siete meses del año. Y que las cuentas fiscales ya entraron en rojo financiero. Pero esto se decide en otros despachos del mismo gobierno.

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