"Ahora vamos a empezar a extrañar a los gobiernos de la Alianza"

(por Sergio Vallejos) La situación por la que atraviesa la Provincia, con un nuevo cambio de ministros incluido, vuelve a poner en el tapete la discusión sobre si Jorge Capitanich tuvo o no alguna vez un plan que vaya más allá de las meras promesas pre electorales o de las conferencias de prensa acompañadas de los dichosos power points.
La gente que votó al actual gobernador eligiendo una opción diferente a la que le proponíamos desde la Alianza seguramente tomó esta decisión movida por errores que habremos cometido, pero también por las muchas promesas hechas por el entonces candidato. Pero, al cabo de un año y medio de gestión, el pueblo sigue esperando que aparezcan, al menos tímidamente, los atisbos del mentado plan de gobierno que pregonaba Capitanich.

En tiempos de mucha mayor bonanza económica que los que tuvo que atravesar la Alianza en el poder, este gobierno no ha implementado un plan en producción, ni educación, ni salud, ni en seguridad. Se vive en conflicto permanente con las organizaciones sociales, proveedores de salud, con los municipios, etc. y ahora, para colmo de males, el ministro de economía manifestó que no sabe cuándo ni de qué manera va a pagar los sueldos a los trabajadores del estado. Ellos que criticaban y se burlaban de que Angel Rozas se veía obligado a establecer un sistema de pago escalonado, ahora (en tiempos en que la economía está mucho mejor, pese a todo) parece que deberán adoptar un sistema similar pero, esta vez, motivado en errores propios y no en la situación no generada por el gobierno provincial.

Seguramente, muchas de las críticas recibidas por los gobiernos aliancistas también tenían como inevitable marco de referencia, la situación de que no se tenía con quién comparar. Se criticaba al gobierno por sus errores, que podían ser ciertos o no. Se mencionaba la necesidad de que el gobierno tuviera tal o cual característica, que efectuara tal o cual acción y se explicaba de qué manera debían hacerse las cosas. Pero claro, no se tenía con qué comparar. Ahora podemos ver en toda su magnitud la impericia de los Kichneristas que nos gobiernan y que han sumado a su autoritarismo e irrespeto por las elementales concepciones democráticas, la clara demostración de que no saben gobernar. Eso no significa que el pueblo debe conformarse con el menos malo: desde la Alianza y el Radicalismo deberemos también hacer los cambios necesarios para el bien de todos.

Tampoco esto significa que vamos a aprovechar la situación para hacer leña del árbol que viene cayendo: vamos a acompañar al Gobernador en todas las gestiones que haga para beneficio de los chaqueños y vamos a facilitarle las herramientas que necesite para que cambie el rumbo antes de que sea demasiado tarde.

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