Ahora, Tomaso entregó su carné voluntariamente a la Justicia

Héctor Rubén Tomaso entregó su carné de conducir en forma voluntaria ante la Cámara en lo Criminal 2, la misma que lo condenó el año pasado a una pena de prisión en suspenso y lo inhabilitó por ocho años para conducir cualquier tipo de vehículos. Su abogado, Aldo Walter Díaz, dijo ayer, en declaraciones radiales, que él mismo había asesorado a su cliente para que se abstuviera de conducir por las consecuencias que una eventual infracción en el tránsito o la comisión de algún delito al volante podrían tener sobre él, teniendo en cuenta la causa que se sigue en su contra.
A pesar que el tribunal lo condenó en febrero del año pasado, Tomaso seguía conduciendo porque la inhabilitación para conducir quedó sujeta a que la sentencia quedara firme. Eso no sucedió porque el acusado apeló el fallo de la Cámara ante el Tribunal de Impugnación Penal y, si bien el TIP confirmó la condena en su contra y la inhabilitación, después la causa recayó en el Superior Tribunal de Justicia (STJ) ante un recurso de los familiares de la víctima, quienes exigen que la pena contra Tomaso sea mayor.

Dolo eventual.

Tomaso fue condenado en agosto de 2008 por el homicidio culposo de Lucila Belén Martín, de 13 años, ocurrido el 2 de octubre de 2007, por la tarde, en la calle Convención Provincialista. El homicida manejaba un tractor adaptado a pala mecánica y la niña iba caminando por el pavimento junto a dos amigas. El vehículo no contaba con ninguna habilitación para circular, así como tampoco él poseía licencia alguna para conducir un automotor de ese tipo. Es más, el rodado tenía una adaptación en su dirección que hacía que doblara en el sentido contrario al del giro del volante.

El homicidio culposo en accidentes de tránsito prevé una pena de dos a cinco años de prisión, si la muerte hubiese sido ocasionada por "conducción imprudente, negligente o inexperta". Los jueces, Carlos González, Abel Depetris y Elvira Rossetti, consideraron en su fallo que Tomaso no tuvo intención de matar por lo que sólo recibió tres años -y evitó la cárcel-, más la inhabilitación para "conducir vehículos automotores". La familia de Lucila consideró insuficiente el fallo de los camaristas, ya que pretendía que el imputado fuera condenado por homicidio con dolo eventual (debió figurarse el daño que podía causar), pero tampoco el TIP hizo lugar a ese pedido, que ahora está en manos del STJ.

La foto.

El mes pasado, LA ARENA fotografió a Tomaso conduciendo una camioneta Ford 150. No era la primera vez que se lo había visto manejando un vehículo en la ciudad. Incluso, en una oportunidad, la policía lo paró en la vía pública pero no pudo hacer nada puesto que el hombre argumentó que contaba con su licencia porque el fallo aún no estaba firme.

Sin embargo, veinticinco días después que la imagen conduciendo fuera publicada en la portada de este diario, el homicida decidió entregar su permiso de conducir al tribunal. "Lo entregué yo, personalmente, en la Cámara 2 y me atendieron, a pesar que están en feria judicial", dijo Díaz en Radio Noticias.

-¿Qué hubiera pasado si no lo hacía?

-La situación, si no lo entregaba, era la anterior a la de la sentencia, a la del juicio. Lo que ocurre es que si por alguna circunstancia llegaba a cometer algún hecho ilícito, que esté en infracción a la ley penal, iba a acarrear consecuencias (en su contra). Creemos que lo más prudente, lo más razonable, era entregar el carné de conducir, colaborar con la Justicia y contribuir a la paz social de los santarroseños.

-¿Ahora no conducirá más?

-Tomaso no maneja más, ya entregó el carné y no tiene ninguna posibilidad de conducir vehículos automotores de ninguna naturaleza.

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