Ahora todos hacen como que no lo conocían

San Luis (Pelr) 27-10-09 Jorge Pereyra de Olazabal cayó en desgracia. Un pequeño desaguisado con unos libros que olvidó de sacar de su bolso cuando pasó por la caja de una librería lo hicieron pasar un mal momento y los amigos no salieron en su apoyo, sino más bien todo lo contrario, comenzaron a negarlo.
El hombre de la UCD, que conformó del gobierno menemista en distintos cargos, fua atrapado "infraganti" cuando intentaba llevarse cinco libros de una distinguida librería de La Recoleta. Pero lo que nadie quiere recordar en San Luis es que el susodicho liberal fue niño mimado del gobierno y que incluso -con los erroes de tiempo que se cometieron en los artículos dados a conocer- fue el director de la Casa de San Luis en Buenos Aires.

El escandalete fue reflejado por distintos medos nacionales y también fue publicado por Periodistas en la red. La primera reacción del gobierno fue salir a desmentir que fuese actualmente funcionario: algunos medios recibieron una copia del decreto mediante el cual se le aceptaba la renuncia a esa dirección el 30 de junio último, apenas dos días después de la catastrófica elección realizada en la Ciudad Autónoma, donde era quien encabezaba dlas listas para legislador porteño.

En esa misma lista iba también otro porteño conocido en estos pagos, actual diputado y probable rector de la Universidad de La Punta si es que se produce la baja de Alicia Bañuelos, como los rumores lo vienen indicando desde hace algún tiempo. Luis "Boby" Lusquiños compartió ese magro 0,5% de votos. Los porteños no parecen muy entusiasmados con la cháchara de que "Es Posible". Salvo Juan Acosta, que insiste con eso desde su programa "Un Puntano en Buenos Aires".

Curiosamente o no tanto, ayer el canal oficial dio a conocer la noticia de la "demora" de Pereyra de Olazabal, refiriéndolo como ex funcionario menemista y como uno de los hacedores de la UCD porteña. Pero no dijeron ni mu sobre su paso por las filas del partido de Rodríguez Saá y mucho menos de que haya sido el director de la Casa de San Luis, una especie de embajada en Buenos Aires de nuestra provincia. Para quienes duden, pueden pedir el decretro respectivo en la Casa de Gobierno o en la foto que ilustra esta nota, se lo puede ver cuando es puesto en funciones por la Secretaria General del Gobierno, Silvia Sosa Araujo.

Además de la foto de tapa, un afiche de campaña lo dice muy clarito: "Para Rodríguez Saá, mejor Pereyra de Olazabal".

El acercamiento con los hombres de la Mesa de Enlace, podría decirse también que para Hugo Biolcatti otro cercano al manadatario puntano, era "mejor, Pereyra de Olazabal".

En la última fotografía de esta galería, que fue enviada por un conocedor de los movimientos de Pereyra de Olazabal, no aclara quién es o si está en la foto Alí Babá. Allí se lo ve joven, desprovisto de las canas que hoy lo acompañan. Eran épocas del menemato y de gente que no lo dejaba de a pie ante el menor problema.

El gobernador de San Luis debería hacerse cargo de sus alianzas -varias cuestionables a través del tiempo- y sincerarse con la gente. La lista es larga: Luis Abelardo Pati, Aldo Rico... ambos conocedores de los calabozos por dentro. También el "Fiscalito" Carlos Jesús Rodríguez, por el que Alberto firmó la trístemente célebre Carta a Massera, podría terminar entre rejas si prospera la causa que se abrió en San Luis. "Carlitos", como lo concen en Santa Fe, también fue en la lista de Rodríguez Saá.

Un pedido que no será necesario

El bloque opositor presentó un pedido de informes sobre la situación del ex director de la casa de San Luis en Buenos Aires, que nos será necesario, ya que el mismo no está más como funcionario.

Casa reservada

Ayer pudo saberse que la Casa de San Luis está acéfala, o mejor dicho que no tiene director. Algunos rumores especulaban que el cargo estaría reservado para María Angélica Torrontegui, cuando termine su mandato como Diputada Nacional. Ayer nadie lo confirmó, pero tampoco lo desmintió. Solo hubo un tímido "puede ser" como respuesta. La fallida intendenta no quiere volverse a sus pagos, según parece.

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