"Ahora quiero representar a jugadores de fútbol".

Cumple una condena de dos años y medio, pero en una de sus salidas administradas charló sobre su intención de cambiar de ambiente y de su dura vida en prisión: "Duermo con narcotraficantes, asesinos, de todo".
El penal de Las Rosas está en San Carlos, serpenteando el mismo mar que Punta del Este, pero lejísimo del glamour y de las celebrities que habitan la ciudad más top de Uruguay. Ahí pasa sus noches el relacionista público Gaby Alvarez, condenado a dos años y medio de prisión por el homicidio culposo de Fernando Cicciari y Gloria Pérez del Cerro. Por la mañana sale. Tiene 48 horas libres para dividir durante la semana. Y usa una vuelta de reloj para conversar con Olé. Está al borde de la pileta, vestido mínimamente por una sunga, con ganas de patear una pelota. "Lo mío es el fútbol", dice.

-¿Desde cuándo?

-Desde siempre. Soy de San Lorenzo por influencia familiar. De hecho mi padre estuvo en la primera CD de Savino. Me fascina.

-¿Mantuviste la pasión en la cárcel?

-No me perdí ni un partido del último torneo. Si no lo podía ver en vivo, me lo traían grabado en DVD.

-¿Convenciste a los guardias de que te dejaran?

-Mirá, no estoy en un vip. El pabellón es para 150 personas y somos 500. Yo me banco lo mismo que los otros 499 detenidos.

-¿Es normal que todos los detenidos miren a sus equipos?

-Por suerte pude ir a otros sectores en los que, por antigüedad, los que están tienen más comodidades. Ahí me gané un lugar. Pero yo duermo con 25 reclusos: narcotraficantes, asesinos, de todo.

-¿Es cierto que noqueaste a otro preso?

-Es una cárcel. Todos los días son distintos. No puedo decir qué pasa. Pasan cosas todo el tiempo. Es un aprendizaje. Mi primera escuela me la dio mi familia. La segunda fue el secundario. Y ésta, la tercera. Hay que vivir para contarla.

-¿...?

-Uno debe respetar códigos. Es un cementerio de gente viva.

-¿Te enterraste o te enterraron en este tiempo?

-Tengo amigos y todos los días nos decimos que de acá se sale. Incluso lo malo nos llegó a parecer bueno. Aprendí a valorar hasta lo más mínimo. Por ejemplo, saqué un libro de fotografías para mostrar un poco lo que es la cárcel, y lo recaudado sirvió para comprar una máquina de pan. También organicé un torneo de fútbol interno.

-¿Es muy duro?

-Se juega y se pega. Aunque no es tan crudo como parece. Cruda es la realidad de las personas que, por distintas razones, se encuentran privadas de la libertad...

-¿Tenés remordimientos por lo que te pasó?

-Fue una tragedia, y el dolor estará de por vida por los chicos que murieron. La tristeza quedará por siempre, porque se destruyeron varias familias. Pero algo debe quedar claro: fue un accidente. Y no debe ser tomado como ejemplo.

-¿Decís que te tomaron como ejemplo?

-Me tocó a mí. Ojalá que no le pase a otro famoso. Yo era el acompañante. Significa que si nosotros somos pasajeros de un colectivo, y pasa algo, tal vez nos comemos el garrón de lo que hace el chofer. Tampoco fue culpa de Blas...

-Las pericias detectaron que activaste el freno de mano, ¿no?

-Sí lo agarré fue para sostenerme cuando empezamos a dar trompos. También se habló de la ruta de la droga. Pero la causalidad del accidente fue la velocidad y que las ruedas traseras estaban lisas. Es más, en el momento no nos dimos cuenta de que habíamos lastimado a alguien. Al rato, nos cambió la vida.

-¿Hoy qué pensas?

-Hoy soy otro. A raíz de esa desgracia pude recapacitar. Y eso me llevó a tratar de dejar el mundo de las relaciones públicas y empezar a volcarme al fútbol.

Stop. Alvarez pide permiso para tirarse de cabeza a la pileta. Cuenta que las salidas temporales que le otorgó la jueza le parecen ridículas aunque paradójicamente las disfruta. Tiene esperanzas de que en marzo recuperará la libertad. Toma sol. Mucho sol. Intenta sacarse las gotas que quedan de su pasado. Pero en su tarjeta personal sigue siendo RRPP. Y en sus palabras quiere mostrarse en otro ambiente.

-¿Vas a dejar definitivamente lo que hacías?

-Mi trabajo anterior de relaciones públicas me abrió un abanico de posibilidades que ahora me sirven para poder desarrollarme en un nuevo emprendimiento.

-¿En qué función?

-Ahora quiero representar a jugadores de fútbol. Ya empecé un proyecto muy interesante. Estamos trabajando con 17 chicos juveniles de Uruguay. La idea es potenciarlos. Y también tengo una persona en la Argentina que me ayuda a buscar chicos de Inferiores.

-Vas a tener que enfrentar varios prejuicios.

-¿Por qué?

-Porque sos un hombre de la noche.

-Esa es una confusión. Todos los negocios yo los hice de día. Y busco chicos sanos, alejados de la droga y del alcohol. El deporte es sano. Quiero darles una satisfacción a mis padres a partir de este actividad.

-¿En la prisión descubriste a algún crack?

-Tenemos a Cristian Zabaleta, que es un muy buen delantero, derecho, pero ya está grande y le queda un tiempo adentro. De todos modos, hubo mucha gente del fútbol con la que me relacioné en el último año. Alejandro Balbi, mi abogado, es presidente de Nacional de Montevideo.

-Ahí ya tenés un contacto seguro...

-Estamos en contacto con varios clubes. Acá, en Uruguay, los niños y los padres quieren llegar al tope, que es Nacional y Peñarol. Pero nosotros intentaremos pasar por arriba a esos clubes, porque si no le vamos a terminar haciendo el negocio a Paco Casal.

-¿No es mucho ponerte a competir con Casal?

-Hay empresarios que tienen años y cierran operaciones todos los días. Lo mío es a largo plazo. Busco chicos nuevos que no estén quemados. En principio, los vamos a preparar con un grupo de profesionales que atenderán sus necesidades alimenticias, físicas y de desarrollo.

-¿Pero sabés de fútbol?

-Creo que el ojo lo tengo. Es más, antes del accidente yo iba a empezar a trabajar con Pablo Cosentino, acompañando a los jugadores que se iban al exterior. Es que hay un montón de miedos y dificultades que se les presentan al dejar la Argentina.

-De todos modos, esto sería muy distinto.

-Seguro. En una cena que tuve con el Coco Basile, le pregunté si me veía para esto. El me comentó que debía cambiar un par de cositas. Me dijo: "Sacate esa ropa, todo eso que usás...". También consulté mucho al Cholo Simeone. Estuvo conmigo un día antes del accidente.

-¿Qué es ser representante de jugadores?

-Es darles mejores perspectivas a chicos que no tienen los medios para mostrarse. Yo tengo los contactos. De hecho, hablo con los presidentes de la Juventus, del Barcelona, del Milan.

-¿Coincidís en que es un ambiente en el que los negocios les ganaron a los principios?

-Sí, pero si sólo me interesara la plata, ya habría empezado a rifar jugadores... Antes de comercializarlos quiero que maduren.

-Lo fashion murió.

-No sé. Hay cosas que van de la mano. Si Dios quiere, podré salir en unos meses. Pero me voy a quedar acá porque en abril viene Beckham a Punta del Este.

-¡¿Te gustaría representarlo?!

-Tengo que ver con algo de su llegada...

-O sea que seguís siendo un RRPP.

-Sigo con algunos trabajos. Por ejemplo, estuve trabajando en la imagen de la Estancia Vik.

-¿Te beneficia no ser del palo?

-No, yo soy del palo. Amo el fútbol desde pibe. Acabo de llorar por el título que se le escapó a San Lorenzo. Me crié en la Ciudad Deportiva mientras se construía el Nuevo Gasómetro... Y hasta llegué a entrenarme en las Inferiores de River. Pero me di cuenta de que tenía dos caminos: o seguía fumando o me dedicaba a una vida sacrificada, de dieta, de dormir temprano... Y yo no pude hacer el sacrificio que hizo Mariano Juan.

-¿Ahora lo harías?

-Seguro. Hoy tengo más cosas a mi favor.

-¿Por ejemplo?

-La experiencia. Puedo aportar mucho en un rubro al que aún le falta profesionalizarse. Acá los dirigentes ni tienen tarjeta de presentación. Paco Casal, a quien respeto, tampoco tiene página de Internet.

-¿O sea que vas a trabajar principalmente en Uruguay?

-Empecé acá, en el Uruguay, porque me tocó vivir el último tiempo. De hecho, a la prisión me vinieron a visitar muchos jugadores que se iban enterando de que yo quería meterme en el ambiente del fútbol. Pero la idea es hacer lo mismo en la Argentina. Ya estuve hablando con Cóppola, con Comparada, con el papá de Messi y los hermanos Cosentino. Mi sueño es volver a trabajar con Diego Maradona.

-¿Nada más?

-Salir definitivamente. Tengo mucha energía para arrancar. Hay muchos jugadores buenos; cracks, pocos. Yo busco cracks. Los quiero encontrar para vivir mi nueva vida.

Comentá la nota