Ahora Moreno controla a las automotrices para evitar despidos

Ante la ola de suspensiones, el gobierno decidió apelar a la estrategia que más le gusta al secretario de Comercio, Guillermo Moreno: presionar a las empresas. El turno esta vez fue para las automotrices. Ayer, el funcionario llamó una por una a cada terminal para relevar la situación en materia laboral. Las fábricas de 0 km saben de este estilo.
Hasta no hace mucho, Moreno solía comunicarse con las compañías para que no subieran los precios. Obviamente, ese pedido no se hacía con los mejores modales. Es que el gobierno no quiere que se desmadre la cuestión laboral. Por eso, busca firmar un acuerdo con las terminales para que se comprometan a no despedir personal. Sí se aceptarán suspensiones, recortes de jornadas o eliminación de horas extras, pero de ninguna manera, que se produzca el corte del vínculo laboral. A cambio, el gobierno prepara, desde la Secretaría de Industria, un paquete de medidas para reactivar la demanda, basado en planes de financiación que hagan más accesible la compra de un vehículo. En lo que va de noviembre, las operaciones muestran una caída de hasta 30% respecto de los primeros días de octubre. En ese sentido, Moreno también quiere obligar a las automotrices a que fabriquen un auto económico (pretende que cueste unos $ 30.000), aunque no tengan ninguna ganancia. Sería la forma de mantener ocupado al personal ocioso, producto de la baja en el consumo. En ese caso, el Estado podría hacerse cargo de parte del salario para evitar despidos.

Por: Horacio Alonso

Guillermo Moreno

La política del gobierno de presionar a los sectores díscolos sigue en marcha: ayer, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, realizó otra ronda de llamadas y en esta oportunidad les tocó el turno a las automotrices que desde hace unas semanas tienen en vilo al gobierno por los anuncios de suspensiones.

Es que el sector que fue la vedette durante la presidencia de Néstor Kirchner, debido al crecimiento récord que registró tras la devaluación de 2002, está entrando en una profunda crisis y ya no es una usina de buenas noticias. Pero, no es la primera vez que las terminales sienten la presión de este funcionario. Un par de años atrás, recibían llamadas intimidatorias para frenar la suba de precios lo que concluyó en un acuerdo «de palabra» para que los valores de los 0 km no superaran el índice de inflación que difundía el INDEC.

En esta oportunidad, el objetivo es -de manera indirecta- lograr limitar lo máximo posible las suspensiones en el sector que, tomando a los autopartistas, ya afecta a unos 5.000 trabajadores.

A cambio, el gobierno promete un paquete de medidas para reactivar que se están negociando con el secretario de Industria, Fernando Fraguío, un hombre que conoce el sector ya que hasta el año pasado era presidente de IVECO.

Reuniones

La semana pasada se reunieron con el funcionario los representantes de la cámara que agrupa a las terminales (ADEFA), las concesionarias (ACARA), los autopartistas (AFAC) y de otros integrantes de la cadena productiva y en los próximos días tendrán un nuevo encuentro.

La idea es impulsar líneas de financiamiento para hacer más accesible la compra de un 0 km.

También el secretario Moreno promueve la producción de un auto económico que costaría alrededor de $ 30.000. Este proyecto no es nuevo. Varios gobiernos ya lo impulsaron como el de Eduardo Duhalde cuando era gobernador bonaerense y hasta Franco Macri intentó atraer inversiones con el fin de concretarlo.

Desde las terminales, en principio, rechazaron la iniciativa ya que consideran que no es posible fabricar un vehículo a ese precio. Sin embargo, no se descarta que alguna terminal cumpla con el pedido aprovechando la mano de obra ociosa, siempre y cuando el Estado se haga cargo del costo laboral.

Este es un punto importante. Moreno pretende que este auto se fabrique aunque las terminales no tengan ninguna ganancia pero con el objetivo de mantener la fuente de trabajo. En ese caso, el gobierno se haría cargo del personal que se destinaría para este proyecto.

Obviamente, también serviría para evitar que caigan aún más las ventas. Según las primeras estimaciones, en lo que va de noviembre la demanda registra una baja de hasta 30% comparada con la primera semana de octubre. Esto se suma a una baja de 10% del mes pasado. Dentro de las medidas que se estudian, el gobierno pretende que las automotrices se comprometan a no despedir personal. Se aceptaría que se impongan suspensiones o se recorten horas extras, pero que no cese la dependencia con las empresas.

Este acuerdo se firmaría ante el Ministerio de Trabajo. Incluso, su titular, Carlos Tomada, aclaró ayer durante su exposición en el Senado por el tema de las AFJP, que «no hay despidos en las automotrices» sólo «hay suspensiones que implican la preservación del vínculo laboral».

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