Ahora las llamas van en aumento a San Miguel.

Si bien la lluvia del temporal actúo contra el fuego en zona de San Luis del Palmar, las fuertes ráfagas de viento en cambio lo avivaron en la zona de San Miguel; se teme ahora que el frente ígneo avance a Concepción. Ayer reforzaron las cuadrillas de rescatistas.
Ayer reforzaron las dotaciones de rescatistas que trabajan contrarreloj en zona de San Miguel para controlar las llamas, reavivadas por el viento y que se extienden hacia la localidad de Concepción.

El temporal que se desató el sábado en gran parte del territorio provincial provocó que se reavive el fuego en una zona forestal de pinos y eucaliptos; en tanto la lluvia en este lugar no sirvió de mucho, por su escasez, a diferencia de San Luis del Palmar, donde contribuyó a aplacar el fuego.

"En estos momentos el incendio se encuentra descontrolado y acceder a esa zona en el límite entre San Miguel y Concepción, dificulta la tarea de las dotaciones de bomberos y rescatistas", informaron a Agencia Corrientes desde la Dirección de Defensa Civil de la Provincia.

Como aún no pueden ingresar al terreno, no pueden estimar la superficie que se está quemando, pero existe "una preocupación muy grande" por la intensidad de las llamas y de cómo se podrá controlar. "Mientras tanto el avión hidrante lleva agua a todo el lugar", dijeron.

A lo largo de la mañana de ayer nuevos equipos de trabajo eran enviados a esta zona para reforzar las tareas que llevan adelante dotaciones de Bomberos Voluntarios en el límite departamental.

Si bien los incendios forestales se iniciaron hace 11 días en la zona de San Luis del Palmar, como consecuencia de la sequía que afecta desde hace meses a toda la zona rural, también en las últimas horas se registraron otros focos ígneos en Lomas de Vallejos y en esta localidad.

"Hasta ahora lo que se quemó fueron esteros y cañadas, pero la preocupación que tenemos ahora es que el fuego llegó a una zona forestada de pinos y eucaliptos, que se queman con mayor facilidad", explicaron.

A la vez que reconocieron que las tareas son a contrarreloj por la presencia del fuerte viento en toda la zona y la preocupación de que pudiera extenderse hacia las poblaciones.

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