Ahora Kirchner dice que asumirá la banca "para defender a Cristina"

Se lo confesó a dirigentes del PJ que lo visitan en Olivos. No ocuparía cargos.
Quienes se acercan por estos días a la Quinta de Olivos para hablar con Néstor Kirchner escuchan por boca del ex presidente la confirmación de que asumirá su banca en la Cámara de Diputados el 10 de diciembre. Uno de los testigos de tal confesión fue el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, durante la charla que mantuvieron el martes.

Es curioso que, incluso en el propio Gobierno, haya quienes todavía duden que Kirchner se someta al vaivén de los debates en un universo de 257 diputados, encuadrados en numerosos bloques y con escasa disposición a aceptar sesiones apacibles.

Sobre todo después del duro traspié que sufrió el oficialismo el 28 de junio en la provincia de Buenos Aires. Con la dificultad a cuestas de contar con una primera minoría de lealtades inestables, como amenaza ser el bloque del Frente para la Victoria. Habrá también que remontar el ánimo de revancha que anida en bancadas opositoras, disgustadas por el ninguneo a que los sometió durante seis períodos consecutivos, la mayoría kirchnerista.

Sin embargo, el ex presidente repite ante funcionarios y legisladores del PJ que "voy a ir a trabajar al Congreso para ayudar a Cristina". Hasta antes de las elecciones, cuando confiaba en el triunfo, Kirchner podía aspirar a la Presidencia de la Cámara baja. Tras la derrota, esa posibilidad quedó descartada. Tampoco podría garantizar los votos opositores que serán necesarios para la consagración de las futuras autoridades.

Además, Kirchner no va a querer comprarse un conflicto con aquellos diputados que ganaron en sus respectivos distritos y que llegarán a la Cámara Baja con lógicas aspiraciones de poder. Influirán como nunca antes en el bloque oficial los gobernadores del PJ que ganaron en sus provincias.

Por lo que trascendió, el kirchnerismo respaldará la continuidad del jujeño Eduardo Fellner como presidente de la Cámara de Diputados. Y se supo también que la idea del núcleo duro del kirchnerismo es que el santafesino Agustín Rossi siga un año más como jefe de bloque del PJ. Rossi renovó su banca con lo justo, peleando sólo contra el socialista Rubén Giustiniani, cuyo partido gobierna Santa Fe, y contra Carlos Reutemann, el ganador en esa contienda, que fue por el peronismo disidente.

En plena campaña, el ex presidente dijo en voz alta que se imaginaba encabezando una comisión, como las de Legislación General o Asuntos Constitucionales. Ambas comisiones tienen importancia estratégica: Asuntos Constitucionales por los temas sensibles que trata. Y Legislación General porque por allí pasan la gran mayoría de los proyectos y esto permite acceder a una de las llaves que abre o cierra la puerta al recinto.

Trascendió que, en cambio, Kirchner quiere ser la mano derecha de Rossi, en la discusión en el bloque y sobre todo en los debates con la oposición en las comisiones y en el recinto. Siempre que los gobernadores "ganadores" no le impongan un cambio de timón y desbanquen a Rossi.

Los que conocen a Kirchner dicen que sabe muy bien a los riesgos a que se expone entreverándose en discusiones en una Cámara muchas veces díscola y en la que los debates suelen derivar en vulgares peleas callejeras. Hasta ahora utilizó su discurso filoso confrontativo y de barricada desde una tribuna en los actos proselitistas o detrás de un atril, dando cuenta de su gestión al frente de la Presidencia. Fue su estilo de gestionar y comunicar, desde mayo de 2003 a diciembre de 2007.

Pero a partir del 10 de diciembre y pese a la fuerte impronta que su personalidad le imprimió a estos 6 años de kirchnerismo, su voz es cierto que será la del Gobierno, pero competirá con muchas otras en la Cámara Baja. Y lo más incómodo para su estilo es que se expondrá a interrupciones, réplicas y hasta agresiones opositoras. Por caso: ¿alguien se imagina que Elisa Carrió se quedará en silencio, después que hable Kirchner en un debate en Diputados?.

Otra incógnita que falta develar es saber qué condiciones pondrán los nuevos diputados del PJ dispuestos a seguir en el barco del kirchnerismo. La renovación de casi la mitad del bloque que llega con el recambio del 10 de diciembre y la pérdida de 19 bancas por los tropiezos electorales en los distritos grandes del país ofrecerá un nuevo escenario a partir del 10 de diciembre. También para Kirchner.

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