Por ahora, a Kirchner le alcanza

Según el consultor Roberto Bacman, al ex Presidente los números todavía "le dan" en la Provincia para asegurarse una victoria en las próximas elecciones legislativas. La única que le queda a la oposición es "perforar" en sectores del Gran Buenos Aires, donde el kirchnerismo maneja diferencias de hasta 30 puntos.
A casi un mes y medio de las elecciones legislativas, comienza la ronda de números que le pone condimento a la campaña. Cuando muchos hablaban de lo negativo que sería para el Gobierno el adelantamiento de los comicios y las candidaturas testimoniales, el consultor Roberto Bacman aseguró que, por el contrario, en un sector como el Gran Buenos Aires, Néstor Kirchner tiene un apoyo de hasta del 50%. Si se votara hoy, el ex Presidente ganaría por una diferencia de 6 puntos.

N&P:- ¿Qué están diciendo los números sobre lo que pasará con las elecciones del 28 de junio?

R.B.:- Se ha instalado una dura consigna de referencia dominante, que es la continuidad de la gestión. Sigue muy dividida la opinión pública respecto de la percepción del Gobierno y esto se nota en la provincia de Buenos Aires, donde hay dos resultados totalmente distintos. Uno en el Gran Buenos Aires, especialmente en el segundo cordón y que se nota más aún en la Tercera Sección Electoral, y otro en el interior de la provincia. Distinto también es el interior más profundo de las diferentes ciudades como pueden ser Mar del Plata, La Plata y Bahía Blanca. De todos modos, el peso de ese GBA, que es casi el 65% del padrón total, hace que haya una ventaja para el Frente para la Victoria que oscila entre 4 y 6 puntos, dependiendo del día en que se mida, cómo se mida y cómo funcionen ese día las testimoniales en cada uno de los municipios donde el intendente o un familiar con el mismo apellido sea candidato.

N&P:- ¿Esto quiere decir que en el Conurbano la cuestión institucional sobre lo testimonial no generó ningún impacto?

R.B.:- No, para nada. Tuvo un apoyo del Gran Buenos Aires, que es lo que medimos, de casi el 50%, un rechazo del 25% y un 25% al que le resultó indiferente. Después, la vorágine no nos permitió medir el resto de la provincia. Pero en el Gran Buenos Aires no hay rechazo a las testimoniales, hay apoyo. Para que tenga una idea: el Frente para la Victoria obtiene en la provincia de Buenos Aires el 38% de la intención de voto, 5 ó 6 puntos por encima de la media. Es una diferencia que le permite estar todavía arriba en las encuestas.

N&P:- ¿Y cómo mide la oposición?

R.B.:- Francisco De Narváez, que está segundo, venía creciendo notablemente entre febrero y marzo, pero desde la muerte de Raúl Alfonsín paró su crecimiento. No es que perdió un caudal importante de votos, sino que dejó de crecer. La Coalición Cívica más la UCR, con una fórmula reposicionada, con un Ricardo Alfonsín reposicionado por la muerte de su padre, pasó de 11% a 20%. Incluso hay algunos crecimientos más en los últimos días que lo podrían llevar al 21 ó 22%. El gran crecimiento es en el interior de la provincia. Ahí, esta fórmula obtiene el 25% de los votos contra el 14% que tiene en el Gran Buenos Aires. El porcentaje que obtienen De Narváez y Solá es un poquito mayor en el interior de la provincia que en el Gran Buenos Aires, pero no significativamente.

Lectura

N&P:- ¿Néstor Kirchner ha hecho una buena lectura de la indiferencia de la gente ante las cuestiones institucionales?

R.B.:- Éste es el tema. Y de un sector que se puede interpretar o ver como el más vulnerable de la sociedad, que más necesidades clientelísticas presenta y que es el que más votos aporta a la hora de ir a las urnas. El tema es que la única posibilidad que Kirchner tiene de perder la provincia de Buenos Aires es que se perfore ahí en ese Gran Buenos Aires. Sobre todo en el segundo cordón. No en Avellaneda, no en Vicente López, no en Morón; en las partes más profundas, Almirante Brown, Tres de Febrero, José C. Paz, Florencio Varela, Berazategui. En esos fuertes, poblados partidos, la diferencia es alta.

N&P:- ¿Cuál es la amplitud con la que gana el kirchnerismo en esos partidos?

R.B.:- Hay lugares con 30 puntos de diferencia. Con la candidatura testimonial incluida. Esta es la foto de hoy. Falta todavía. No es tanta la diferencia, habrá que ver cómo funciona el resto. Si fuese Kirchner contra todos, obviamente estaría complicado. Si fuese el ‘97, Kirchner estaría complicado. Es decir, si hubiese una Alianza contra Kirchner. Porque estaría peleando por llegar al 37%, que es lo que proyecta. Le alcanza para ganar como está la provincia. Esta es la realidad. Pero obviamente que 6 de cada 10 no lo van a votar.

N&P:- ¿Una alianza es imposible?

R.B.:- Por supuesto. Pero además hay otro tema. Hay proyectos finales ideológicos de gobernabilidad muy diferentes. Totalmente distintos a los del ’97, cuando de una o de otra manera cada uno tenía un aspecto importante en esa sociedad. En este caso, cada uno tiene un objetivo diferente. Margarita Stolbizer, el de armar un polo radical progresista o de centro derecha, como dicen algunos. Pero armar eso. Y De Narváez tiene otra idea en la cabeza, de un populismo de centro derecha, tratando de perforar a sectores del peronismo. La campaña de De Narváez es clara, apunta directamente a los peronistas. A los peronistas desencantados.

N&P:- ¿Hay peronistas que incluso creen que es uno de ellos?

R.B.:- Imagínese que llegó al 25% de intención de voto. Con ese caudal hay entre un 12 y un 15% que no son peronistas. Son de centro derecha extrema. Son los que votaron a la UCD en la década del ‘80 y a Acción por la República en los ‘90. Y a eso le sumo peronistas desencantados e independientes enojados, sobre todo por el tema de la inseguridad en el primer cordón del Gran Buenos Aires. Esta es la realidad, habrá que esperar, van a pasar cosas, porque va a ser una campaña corta pero muy intensa. Hay que ver cómo se acomodan estos tantos.

Caos estratégico

Durante años se escuchó decir a la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que en este país algo estaba por explotar, que se venía el caos. Lo cierto es que los diferentes conflictos pasaron y nunca se registró una crisis del tamaño que la dirigente pronosticaba. Sin embargo, la reciente declaración de Néstor Kirchner sobre la posible vuelta "al 2001" si no se apoya al Frente para la Victoria en las legislativas, no hizo más que reflejar el espíritu Carrió en el cuerpo de Kirchner. ¿El ex Presidente se "lililizó"?

Para el consultor Roberto Bacman hay una sutil diferencia entre ambos discursos apocalípticos. "Me parece que hay una estrategia. A diferencia de Carrió, que era el caos por el caos mismo, en Kirchner es un son politicón en el verdadero sentido de la palabra, en el aristotélico sentido de la palabra. Hay un objetivo, que es instalar una única consigna de referencia dominante que es ‘este país, sin que ganemos nosotros, no es gobernable, entramos en crisis de gobernabilidad’", sostuvo.

Bacman explicó que si bien hay diferentes maneras de decirlo, "esta es la manera de Kirchner de decirlo". "Allí", señaló, "radica la diferencia con ‘Lilita’". El especialista cree entender que hay un objetivo, que es lograr que en una elección que sabe que le va a ser difícil -porque le van a ser difíciles Capital, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, provincia de Buenos Aires-, compensar y poder estructurar la gobernabilidad de los dos años que le quedan. "Hay un objetivo político, me parece que esa es la diferencia".

Según señaló el consultor, lo que el ex Presidente estaría haciendo es conservar su cantidad de legisladores. "Conservar sus legisladores más allá de una pequeña pérdida que finalmente le den Capital, Mendoza, especialmente Córdoba y Santa Fe en senadores. Ahí están complicados, porque ahí la lucha está por el tercer senador, por el segundo lugar", indicó. En ese contexto, Bacman se sumó a los rumores que hablan de que Carlos Reutemann estaría en verdad operando para Kirchner: "hubo versiones en una radio de que estaba dudando de ser candidato en el 2009 y que pasaba directo al 2011".

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