Ahora, Iglesias quiere hablar y Cobos no responde

Ahora, Iglesias quiere hablar y Cobos no responde
El radical cree que el Vicepresidente ya hizo su mea culpa y lo invitó a reunirse luego de tres años del acuerdo entre los dos partidos.
Como asegura el dicho, ha pasado mucha agua bajo el río y -después de tres años sin dirigirse la palabra- ahora se abre una posibilidad para que se reúnan a dialogar; al menos desde una de las partes. Sin embargo, los ánimos siguen caldeados y el final de la historia todavía no tiene fecha fijada. Sucede que Roberto Iglesias invitó a Julio Cobos a sentarse a charlar sobre la reunificación radical pero, por ahora, la respuesta del Vicepresidente se hará esperar.

Hace cinco meses, en una entrevista publicada por este diario, Iglesias había expresado la posibilidad de retomar el diálogo con su ex discípulo y hoy líder de Consenso Federal (ConFe) si éste se mostraba arrepentido de su unión con Néstor Kirchner.

El sábado por la noche, en el Festival de la Tonada y acompañado por varios correligionarios, Cobos aceptó parte de su culpa en la actual división de la UCR, pero instó a pensar en el futuro. A partir de esas declaraciones, Iglesias cumplió con su promesa y el lunes por la noche lo invitó públicamente a comenzar un diálogo que sirva de base a una posible negociación.

Pero el tono agresivo del dirigente radical y el ámbito televisivo en el que lo hizo, ahora parecen no gustarle a Cobos, quien responderá “cuando considere oportuno” a semejante invitación. Así, la posibilidad de que dos archienemigos tengan su minuto de tregua tiende a diluirse.

En esencia, lo que dicen desde el entorno del vice es que Iglesias primero tiene que hablar con los actuales jefes del radicalismo debido a que las conversaciones entre ConFe y la UCR se han hecho a nivel institucional. Es decir, entre los principales referentes de cada fuerza.

Iglesias dejó claro que no trata de sumarse al acuerdo que ya lleva adelante una parte de la UCR -con Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Carlos Le Donne a la cabeza- con el partido de Cobos, sino de barajar y dar de nuevo.

“Hay que ver si es cierto ese reconocimiento de que se equivocó para sentarnos a evaluar nuestras coincidencias. Si existen cosas en común, es probable que se pueda iniciar una negociación dentro de la UCR", expresó Iglesias, quien ha visto un buen comienzo en el hecho de que el hombre a quien impulsó en 2003 para dirigir la provincia, haya aceptado su error.

El ex gobernador no está de acuerdo con lo que denomina “negociación inconsulta” entre un grupo de su partido y ConFe; algo con lo que la gente de Cobos no está de acuerdo ya que -aseguran- se ha trabajado institucionalmente en todo el país. Incluso, hay quienes no comprenden que Iglesias quiera hablar con Cobos cuando éste todavía está expulsado del radicalismo.

“Primero tendría que hablar con los responsables de su partido”, dicen. Entonces, a algunos les viene a la memoria el hit de Pimpinela que rezaba: “Ahora soy yo la que quiere estar sin ti”.

Negociación abierta

Ésta es la primera vez, desde que Cobos manifestó sus coincidencias con los Kirchner, que Iglesias no niega la posibilidad de un acuerdo; por más lejano que éste aún se encuentre. A pesar de que las concordancias parecen ser menos que las diferencias, el radical estaría dispuesto a dialogar a partir de la construcción de objetivos en común y a futuro, para evitar cometer los errores de las anteriores alianzas a las que califica como meramente electorales.

Eso sí, su idea es comenzar todo desde cero y no hablar con un pacto ya cocinado del que no participaron ni él ni sus seguidores.

“La gente está cansada de estas idas y vueltas por lo que creemos que hay que ser serios y unirse en base a convicciones más fuertes que las de una elección", se descargó Iglesias, quien pretende conocer los proyectos del Vicepresidente.

En este sentido, el ex presidente de la UCR no dudó en afirmar que dará su batalla interna si no encuentra coincidencias prácticas e ideológicas con los dirigentes que ahora quieren unirse a Cobos para enfrentar a Jaque y Kirchner.

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