Ahora, Estudiantes necesita una hazaña para ser campeón

En Porto Alegre debe ganar por dos goles para dar la vuelta olímpica. O por uno para ir a los penales.Por: Mario Rueda

Estudiantes mostró una versión desconocida, inédita, más bien flojita. Pero ese no fue todo el problema: lo más complicado en esta primera final fue que se topó con el Inter de siempre, el equipo sólido, atrevido e inteligente que se viene viendo en esta Sudamericana. Por eso no llamó la atención que anoche Estudiantes perdiera 1 a 0 en La Plata ni sorprende que ahora dependa de una hazaña para coronarse de gloria en Porto Alegre, el miércoles 3.

La racha de 44 partidos invicto en el estadio Ciudad de La Plata se despedazó en mil partes porque el Inter, que corrió más de una hora con un jugador menos, se llevó el primer chico. Merecidamente, con orden y juego. Los goles de visitante, en esta instancia final, no valen doble. Pero este penal convertido por Alex obliga a Estudiantes a ganar allá. Y para eso, claro, necesita ser el mismo de siempre. Es decir, no el de anoche...

De entrada supo Estudiantes que el Inter no se la iba a hacer fácil. Nada fácil... Porque se le plantó mirándolo a los ojos y sin sentirse visitante. La postura del huésped fue buena. Notable.

Los brasileños entraron con la consigna de presionarlo arriba para que Verón y compañía no pudiesen tomar envión. Tomando a la Brujita en zona y por momentos haciéndole personal (Edinho o Guiñazú), fueron neutralizando al local hasta hacerlo sentir incómodo. Verón no arrancó lúcido, a Boselli lo tenían controlado y se extrañaba la ausencia de Braña por expulsión: Sánchez ni recuperaba ni entregaba como el Chapu.

Así dibujado el mapa y con un árbitro como Amarilla que no colaboraba en el desarrollo del juego, el Inter se fue acomodando mejor en el medio. Y ya a los 12 llegó el primer alerta: centro de Alex; Nilmar no alcanzó a conectar bien.

Como Galván y Angeleri no tenían salida clara, el partido se fue haciendo friccionado y el que más perdió fue el local. Que igual llegaba: un tiro libre de Verón que el seguro Lauro mandó al corner, un intento fallido de Salgueiro y un cabezazo de Alayes que no fue gol porque intervino el 1 brasileño.

Inter siguió jugando igual, con un D'Alessandro muy inspirado. No se achicó ni cuando el árbitro, apresurado, le mostró dos amarillas al argentino Pablo Guiñazú, que a los 24 se fue a las duchas.

No hubo casi ni tiempo de lamentarse y/o ilusionarse porque un rato después, una corrida del movedizo Nilmar terminó en la falta de Desábato. Penal y, en el segundo intento por supuesta frenada, Alex lo transformó en el 1-0. ¿Lo curioso? Aunque eligió la otra punta, hizo los mismos movimientos y el árbitro lo convalidó...

Pegaba bien Benítez en las pelotas detenidas de Estudiantes, pero mejor le daba D'Alessandro, que a los 36 casi convirtió de tiro libre (Andújar, palo y Andújar).

No parecía que los brasileños tuvieran uno menos: Inter se repartía tan bien los espacios y retrocedía tan correctamente en bloque que Estudiantes casi no le podía entrar. Y cuando lo lograba, aparecían Alvaro e Indio (los centrales) o el propio Lauro.

Astrada intentó en el segundo tiempo con la Gata Fernández, Moreno y Fabianesi y Calderón. Tiró toda la carne al asador, pero las dos líneas de 4 de los visitantes continuaron infranqueables. Verón siguió con problemas para hacerse eje del juego, los defensores sacaban todo y, la mejor llegada fue esa de los 5 que, tras taco de Verón, Boselli tiró a las nubes.

Y si el Inter no estiró la diferencia fue porque los líneas seguían pifiándola con las posiciones adelantadas y porque Andújar paró algunas llegadas de peligro.

La serie no está cerrada. Estudiantes sabe de heroísmos, tiene equipo y suele resolver bien en situaciones extremas. Para eso debe hacer lo que olvidó anoche: pisar con pie firme, manejar mejor lo psicológico y lograr encontrarle la vuelta a este granítico Inter.

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