Por ahora, el "efecto Scioli" no llegó a las encuestas.

Según seis analistas, su postulación no modificó el escenario.
Por ahora, al menos, el "efecto Scioli" no se advierte en las encuestas. El gobernador Daniel Scioli es el dirigente kirchnerista con mejor imagen en suelo bonaerense y uno de los pocos con proyección presidencial para 2011, pero su inclusión en una posible fórmula con Néstor Kirchner casi no le sumaría votos al oficialismo.

A esa conclusión llegaron seis encuestadores consultados por LA NACION después de medir el escenario electoral antes y después de conocerse la intención oficial de postular al gobernador.

Según la consultora Opinión Autenticada, Kirchner tenía 30,2% de intención de voto antes de las candidaturas testimoniales, en un virtual empate con Francisco de Narváez, que lo seguía con 28,9 por ciento.

La última semana, ya acompañado por Scioli, Kirchner medía 29,9% y De Narváez, 27,8%, datos que no representan ninguna modificación cuando se considera el error muestral esperable.

"La incorporación de Scioli en la fórmula no cambia el escenario. Tenemos el mismo número que antes: 20% de intención de voto", se sumó Mariel Fornoni, de la Consultora Management & Fit, que aclaró que esa cifra no proyecta el voto del 30% de indecisos que aún existe.

No fueron los únicos que opinaron así. Tres grandes consultoras, que trabajan para los principales candidatos, ratificaron esos datos. "El efecto Scioli no se ve", fue la conclusión generalizada. Sin embargo, ninguno quiso ser citado en la nota y muchos más se refugiaron en la confidencialidad de sus datos o directamente prefirieron no responder los llamados de LA NACION. Nadie quiere aparecer como mensajero de malas noticias para el Gobierno.

A la hora de buscar los motivos de las cifras, las opiniones oscilan entre dos factores. El primero es que la candidatura de Scioli suma a seguidores del gobernador por un lado, pero por otro aleja a las clases medias que rechazan las candidaturas "testimoniales".

"Postular a los intendentes puede sumar los 4 o 5 puntos que moviliza el aparato del PJ en el conurbano, pero no sabemos si los perderá o no entre la clase media", observó Hugo Haime.

El segundo factor es todavía más molesto para la Casa Rosada. "Si Kirchner está en la boleta, pierden con o sin Scioli", vaticinó Jorge Giacobbe.

Algunos analistas sostienen que la imagen del matrimonio Kirchner está en baja y, por eso, según cuatro trabajos a los que tuvo acceso LA NACION, el gobernador logra subir entre 2 y 5 puntos cuando no aparece asociado al ex presidente.

Tal vez porque se enteraron de esos números, en algunos despachos oficiales circuló la versión de que Kirchner se bajaría de la lista de diputados, que quedaría encabezada por Scioli. Una alta fuente del Gobierno lo negó con énfasis ante LA NACION. "Dejen de especular. El candidato va a ser Kirchner", dijo.

Los principales operadores de la Casa Rosada creen que ya no queda alternativa para retroceder y que Scioli ocupará el segundo lugar. De hecho, ya hablan de que el binomio se lanzará en La Plata la primera semana de mayo, pocas horas antes del cierre de las listas.

"Esa es nuestra estrategia: esperar hasta último momento", relató la misma fuente oficial, al argumentar que no quieren que el anuncio de la nómina favorezca fugas de último momento al peronismo disidente.

Mientras tanto, en la quinta de Olivos sólo muestran optimismo. "Estamos mejor de lo que todos ustedes piensan", desafía Kirchner a sus allegados cuando habla de números. Y parece convencido de que les ganará a todos. Aunque las encuestas le muestren un interrogante.

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