Ahora diseñan un plan para canjear deuda sin los bonos embargados

Fuentes oficiales dejaron entrever su disgusto con el fallo del juez Griesa. Aseguraron que, de todas formas, apelarán la sentencia y seguirán adelante con el canje
A horas de que se conociera el histórico fallo de la Justicia de Estados Unidos –que sentenció a la Argentina a pagar u$s 2.200 millones por el default de la deuda ocurrido en 2002–, en el Gobierno salieron con los tapones de punta a cuestionar el accionar del magistrado Thomas Griesa, quien lleva las causas contra el país en Nueva York.

Más aun, fuentes oficiales aseguraron que la intención de la Casa Rosada es apelar la medida, y anticiparon que trabajan en un plan para realizar el canje de los préstamos garantizados sin tocar los bonos en default que respaldan estos activos y están embargados por los acreedores.

La Justicia de Estados Unidos dictó el viernes sentencia por ocho acciones de clase (demandas colectivas) de distintas series de bonos en default, por un total de u$s 2.200 millones. Se trata de la mayor condena que sufrió el país en su historia. Estos títulos son el respaldo de los préstamos garantizados que el Gobierno pretende canjear a nivel local.

Sin embargo, fuentes oficiales señalaron que el plan para realizar este canje tendrá en cuenta este embargo y que por lo tanto se hará sin tocar esos bonos. “Vamos a cambiar los préstamos garantizados por nuevos bonos. Los títulos en default que son la garantía de estos préstamos no los tocaremos. Pero al término de nuestra operación ya pierden todo valor”, explicaron desde el Gobierno.

Al mando de esta operación está el jefe de Gabinete, Sergio Massa, junto al ministro de Economía, Carlos Fernández, y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino.

“La sentencia de Griesa adolece de vicios. De entrada, las acciones de clase no están debidamente acreditadas y certificadas las tenencia de bonos. Por lo que la sentencia no está firme y podemos, y vamos, a apelar la decisión”, anticiparon desde el Gobierno.

La decisión del juez Griesa –que había sido adelantada por El Cronista el pasado 12 de noviembre– ratifica la sentencia de una acción de clase que habían realizado una serie de bonistas particulares por los títulos que tienen en default.

En total son u$s 2.200 millones correspondientes a distintas series de bonos que había emitido la Argentina, como los Globales 2003, 2005, 2008, 2010, 2015, 2027 y el Brady FRB.

La condena, además, cierra cada vez más el acceso del país a los mercados internacionales de deuda. Aun en el caso poco probable de que el humor financiero mundial se revierta rápidamente a lo largo de 2009. Claro que eso no significa que la Argentina deba pagar cash los u$s 2.200 millones. Los acreedores deberán ingeniárselas para encontrar activos para embargar y luego liquidar.

En todas las sentencias difundidas el viernes, Griesa aplicó una tasa de 9% anual por la demora en el pago de los bonos que la Argentina tuvo desde principios de 2002 a la actualidad. Con lo cual, en algunas demandas, el monto de lo que el país debe pagar se incrementó en casi 70%.

En paralelo, el Ministerio de Economía se prepara para anunciar en los próximos días el Programa Financiero para este año. Para cerrar el bache financiero de cerca de u$s 10.000 millones se apelará en gran medida al financiamiento intra sector público.

En particular de organismos como ANSeS, AFIP, Banco Nación, Banco Central, Lotería Nacional y Pami. Además, se buscará obtener fondos adicionales de los organismos internacionales de crédito (como el BID y el Banco Mundial) por cerca de u$s 1.000 millones.

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