Por ahora, casi todo bien

Pasajeros y empleados se mostraron conformes con la remodelación. Pidieron wifi para una espera entretenida y más vuelos.
A Hernán se lo ve cansado. Está sentado a una de las mesas de la confitería. Espera el tostado y la gaseosa.

--Me parece que allá donde están los mejores sillones hay mucha luz. Así no voy a poder dormir esta horita que me queda antes de irme.

Así responde cuando se le pide su opinión sobre el nuevo aeropuerto bahiense, inaugurado el 19 de junio pasado por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

--Hablando en serio: está muy bien diseñado. Me gusta más que los otros que hay en la Patagonia.

Tiene experiencia para hablar del tema: viaja seguido desde Buenos Aires a varios puntos del sur por su trabajo de ingeniero aeronáutico.

Dice que casi siempre tuvo suerte porque los vuelos no se le demoran, pero resalta el valor de un buen aeropuerto "donde muchas veces no sabés cuánto tiempo te vas a comer esperando algún avión que se retrase".

A pesar de trabajar en el rubro, Hernán no sabía que Antoine de Saint Exupéry (autor de El Principito ) fue el piloto que hizo el primer vuelo en nuestra ciudad cuando el aeropuerto estaba en Villa Harding Green.

Claro que aquel 1 de noviembre de 1929 las pistas eran de tierra. Igual el hombre se subió al Laté 25 y se fue a Comodoro Rivadavia en el avión de la francesa Aeroposta Argentina S.A. y hasta les dio frazadas a los pasajeros que iban al aire libre.

Además de las pistas alisadas, el aeropuerto bahiense tenía hangares de chapa y oficinas.

En 1971 se instaló en donde está ahora. Y hacía 23 años que no se le hacían reformas.

* * *

Mauro no venía desde enero. Estaba con su computadora portátil, un sandwich y una gaseosa. Aunque a la laptop tuvo que cerrarla enseguida.

--Pregunté y me dijeron que no hay wifi (sistema de Internet por ondas de radio). Una lástima porque voy a estar un rato largo acá --dice Mauro mientras espera que su avión llegue y vuelva a salir para Buenos Aires.

Igual, afirman fuentes del aeropuerto, en poco se podrá navegar sin problemas.

En su segunda visita a Bahía, Mauro se sorprendió con el aeropuerto y dice que lo nota mucho mejor que a principio de año. Lo que no le gusta es que haya sólo un vuelo a la mañana y otro a la noche.

--A las cinco terminé de trabajar y ahora tengo que esperar casi hasta las nueve para irme --encima, cuando llegue a Buenos Aires tendrá que agarrar su auto y hacerse 45 minutos más hasta Pilar y "eso que a las 10 de la noche no hay tanto tránsito".

* * *

Mariana sale de la cocina con cuatro cafés. Lleva dos hasta una de las mesas del centro del sector de confitería, que todavía no está en su lugar definitivo, y deja dos en la que comparto con el fotógrafo.

--Vengo dos horas a la mañana y dos a la tardecita --dice.

Es un trabajo particular. Con sólo dos vuelos diarios separados por 12 horas, Mariana va y viene... y hace 48 kilómetros diarios entre idas y vueltas.

--El trabajo es así... Excepto los días en los que los vuelos se retrasan: hay que quedarse hasta la hora que sea.

--¿Y cómo hacés para ir y venir?

--Por suerte me trae mi patrón.

* * *

Los empleados de Aerolíneas Argentinas son amables, pero no tienen permiso para hablar. Igual un superior da un permitido.

Están contentos con el nuevo aeropuerto. "Ahora tenemos una mejor calefacción y en el verano habrá aire acondicionado", dice uno de los chicos que está atrás del mostrador.

Un veterano que tiene pinta y ropa de ser personal de pista acota: "y no te digo nada de los baños. Antes casi no se podía ir".

El trabajo está lejos de casa (12 kilómetros separan al aeropuerto del centro de bahiense) para casi todos. Van un rato antes de que partan o lleguen los vuelos y después completan horario en las oficinas del centro.

"Estamos a disposición por 24 horas. En caso de que haya una urgencia tenemos que llegar al aeropuerto".

--¿Y con cuánto tiempo les avisan que va a aterrizar un avión por una urgencia?

--Y... unos 20-30 minutos antes.

--¿Y en qué se vienen?

--En lo que sea.

--¿Y llegan?

--Hay que llegar.

* * *

Dardo Omar Morantes lleva 27 años vendiendo diarios, revistas y todo lo que hay en su quiosco.

--¿Y? ¿Cómo lo ve?

--Pasamos del infierno al cielo --dice con su voz de locutor, lo fue durante muchos años en LU2 y LU3.

--Eeehh ¿para tanto?

--Antes no teníamos ni estufas. Ahora hay calefacción, detectores de humo, de fuego, baños espectaculares, es elegante y tendrá aire acondicionado.

--¿Y qué falta?

--Vuelos. Cuando empecé había 17 diarios, estábamos de las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche y ahora hay dos nada más. Esto lo hacemos porque queremos al aeropuerto. Son 12 kilómetros de ida y 12 de vuelta para venir hasta acá.

MAXIMILIANO PALOU

Un vuelo por los números

14.000.000

De pesos costó la remodelación de la nueva aeroestación civil Comandante Espora. Las obras comenzaron en agosto de 2008, tres meses después de haber sido concesionado por 25 años a la unión transitoria de empresas (UTE) conformada por Corporación América S.A. (CASA), que ya administra otros 33 aeropuertos en nuestro país, y Arecco Ingeniería S.A.

3.000

Son los metros cuadrados que tiene el aeropuerto. Se readecuaron 1.700 existentes del edificio anterior y se amplió en 1.300. Falta completar la zona destinada a oficinas administrativas, así como la colocación de la escalera mecánica y la manga telescópica en la zona de preembarque.

48

Son los vuelos mensuales con un único destino: Bahía Blanca-Buenos Aires y viceversa.

300.000

Pasajeros son los que contempla atender, el triple del registro actual.

282/352

Son los pesos en los que puede oscilar un pasaje entre Bahía Blanca y Buenos Aires que vende la ahora estatal Aerolíneas Argentinas.

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