Ahora se busca minimizar los roces con Tabaré por Botnia

Ahora se busca minimizar los roces con Tabaré por Botnia
Los presidentes dijeron que apenas es una diferencia menor entre los dos países.
Néstor Kirchner hizo un acto masivo en 2006 en Gualeguaychú donde calificó de "causa nacional" a la lucha de los ambientalistas, y Tabaré Vázquez llegó a desplegar tropas para custodiar el perímetro de Botnia, poco antes de que ambos países acudieran al Tribunal de La Haya.

Pero ahora dicen que la cosa no era para tanto. "No solazarnos en un pequeño punto de discordancia", pidió ayer el presidente uruguayo, en tanto Cristina Kirchner coincidió en que el conflicto por la pastera es una "cuestión puntual, muy chiquita".

Como quedó expuesto en los últimos dos días en esta ciudad sede de la 38° Cumbre del Mercosur, soplan nuevos vientos en la relación entre la Argentina y Uruguay, un viraje que mucho tiene que ver con la elección de Pepe Mujica como presidente.

Las breves declaraciones de Cristina y Tabaré sobre el tema Botnia se dieron casi al paso, durante la conferencia de prensa que ofrecieron al cierre de las deliberaciones, en el piso 11º de la remozada Torre Ejecutiva, la ahora moderna y vidriada sede presidencial uruguaya frente a la Plaza Independencia.

A Cristina y Tabaré les tocó hablar en su calidad de presidentes pro-tempore entrante y saliente del Mercosur. Las primeras preguntas apuntaron al conflicto por Botnia, y aunque consideraron "impropio" responder de temas bilaterales, dejaron esas definiciones que apuntaron a minimizar un conflicto que llevó la relación a su punto más bajo en décadas.

El esperado acercamiento empezó anteanoche, apenas llegó Cristina a Montevideo y tuvo una reunión a solas de casi media hora con Mujica, que la esperaba en el hotel Sheraton de Punta Carretas.

Cristina contó ayer que esa reunión fue "muy buena", y destacó la "deferencia de él (Mujica) de esperarme. Estamos muy contentos y vamos a trabajar mucho".

La Presidenta anticipó que el 1º de marzo, luego de dar su discurso de inauguración de sesiones ordinarias del Congreso, volverá a Montevideo acompañada por Kirchner para participar de la asunción de Mujica.

"¿La reunión fue el inicio de una nueva etapa en la relación con Uruguay?", le preguntó Clarín. "Todo nuevo gobierno implica nuevas etapas y nuevos comienzos", respondió la Presidenta.

No mencionó a Botnia, que parece ser por estas horas la palabra maldita que nadie quiere nombrar. Para marzo o abril se espera el fallo de La Haya, y hasta tanto, los gestos -como los de esta cumbre- apuntan a la distensión.

"Mujica ha dicho que la Argentina es el país más estratégico para Uruguay. Pero no tienen margen para aceptar nada que no sea que la Argentina garantice que se levante el corte", dijo a este diario una fuente argentina que conoce a fondo el conflicto. Y agregó: "La relación Tabaré-Kirchner estaba rota. Cristina y Mujica iniciaron una relación, y aquí se vio que habrá diplomacia presidencial".

En la cumbre los cuatro miembros plenos del Mercosur, a los que se sumó Venezuela, firmaron un comunicado en el que expresaron "su más enérgica condena" al golpe de Estado en Honduras.

En las deliberaciones volvieron a estar presentes los reclamos de Uruguay y Paraguay por las "asimetrías" con sus socios mayores. Y Cristina pareció salir al cruce de las quejas brasileñas sobre el "proteccionismo" argentino. "El proteccionismo no se desarrolla solo en las aduanas y con aranceles. Puede tener variantes fiscales, impositivas, de subsidios, de tipo de cambio", señaló.

En un día cálido y de sol resplandeciente, tras cerrar el cónclave los presidentes se trasladaron a pie al Teatro Solís para asistir a un espectáculo musical. Con el tránsito cortado, esa parte de la ciudad estaba increíblemente silenciosa y calma.

Comentá la nota