Se ahogó en un Río.

Orly, que iba octavo en la general, quiso esquivar una moto, la rozó y cayó por un barranco. Se terminó la ilusión del mendocino.
El cambio de rumbo detrás de un motociclista al borde de un río seco empezó a marcar su suerte. Cuando lo esquivó, sobrevinieron el desbarranco y el tumbo de campana. Como una gigantesca bola de hierro, la camioneta BMW X3 se fue de punta por el tierral, golpeó seco contra las piedras y cayó de techo. Polvareda y nada más. Se acabó. El argentino Orlando Terranova volcó y abandonó en el Dakar Argentina Chile 2009, en el kilómetro 180 del especial con largada y llegada en Copiapó, en el desierto chileno de Atacama. El mendocino había cruzado como puntero los dos primeros controles de paso y dos kilómetros antes de pegarse le ganaba al sudafricano Giniel De Villiers por 23 segundos y por 29 al español Carlos Sainz, el líder de la general. Terranova y su navegante, el francés Alain Guehennac, salieron solos e ilesos del coche maltrecho. El copiloto permaneció con el auto y el corredor fue trasladado por el helicóptero en el que se mueve Etienne Lavigne (director de la carrera) hasta el segundo control de paso. Allí consiguió una camioneta para dar vuelta su máquina, pero ya no pudo seguir: la estructura de seguridad estaba dañada. Los caños de la jaula le rozaban el casco. Salió del auto, se tomó el cuello y se dio cuenta de que la aventura del Dakar había terminado para él.

Luego de su mejor etapa en el Dakar, cuarto en el tramo Valparaíso-La Serena (primero luego del único día de descanso), Terranova marchaba en el octavo puesto en la clasificación general. "Venía bien, tranquilo. Fue un error de navegación, una cosa estúpida. Al llegar a un río, seguimos a una moto y subimos. Cuando estábamos en la cima, la moto se paró a la izquierda y la esquivé por la derecha, rozándola. Entonces quedé de frente a un barranco, pero no se veía nada. Cuando avancé, me di cuenta, frené, pero ya no pude evitar la caída. Fue un golpe seco, muy duro, y terminamos de techo. Saqué el matafuegos y la rocié por si agarraba fuego. Probablemente debemos haber caído sobre una piedra, que dobló la estructura de seguridad. No creo que me hubieran dejado seguir y el equipo tampoco quiso", narró el mendocino en el bivouac, al que llegó manejando su BMW número 315. Ordenado por Sven Quandt, el director de X-Raid, la escuadra se apuró para tapar el vehículo con un cobertor plástico.

Las quejas públicas de Terranova hacia su navegante no son nuevas. Aunque Guehennec cuenta con la experiencia de 11 participaciones en el Dakar, Orly ya le había achacado errores en la etapa anterior. Su disconformidad no es nueva. "El tipo sabe, pero va muy callado. Ya le había pedido que opinara más. Luego me contó que el único auto que pasó correctamente por el río seco fue el de De Villiers. Sainz también se equivocó y zafó justo de caerse. Alain se quedó haciendo señas para que no encararan por ahí", comentó el cuyano.

El ex motociclista también cargó contra el estadounidense Robby Gordon: "Corre como en Nascar, se pone al medio y no te deja pasar. Lo tuve a tres metros, venía más rápido que él y toqué el Centinela (NdeR: sistema que advierte a quien marcha adelante que otro vehículo está a punto de superarlo), pero nada... Siempre igual. Ahora ya está", dijo el argentino entre la bronca y la resignación.

Con la cara llena de tierra y el buzo antiflama atado a la cintura, Terranova afirmó que seguirá la carrera durante algunos días... En uno de sus anteriores abandonos, en Africa, cuentan que tomó un taxi no bien quedó fuera de competencia y se retiró al aeropuerto para tomar un vuelo de regreso al país. Desde aquí, en el desierto chileno, la frontera argentina está más cerca.

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