Ahmadinejad desafió al líder supremo de Irán y se evidencia un quiebre

No echó a un vicepresidente, como se lo reclamaban los sectores conservadores. Tras las denuncias de fraude en las presidenciales, esta decisión podría debilitarlo más
En un raro indicio de división en la cúpula conservadora del país, el líder supremo de Irán, Ayatollah Alí Jamenei, ordenó al presidente Mahmud Ahmadinejad, un aliado cercano, que despida al hombre que eligió para la vicepresidencia por decir que los iraníes eran "amigos de todos los pueblos del mundo, incluyendo los israelíes".

La orden fue un humillante revés para Ahmadinejad, que ha defendido enérgicamente su decisión de nombrar a Esfandiar Rahim Mashai, suegro de su hijo, como su primer vicepresidente.

Ante el reclamo, realizado por escrito, Ahmadinejad decidió no acatar la orden del líder supremo. Según explicó, la decisión de mantener esta postura es porque él "es como una fuente de agua pura (...) Algunos me preguntan por qué tengo tanto afecto por él y yo les respondo que por mil razones. Una de ellas es que cuando uno se sienta y discute con él, no hay distancia, es como un espejo transparente".

"Uno de los grandes honores de la vida y uno de los más grandes favores que Dios me dio es haber conocido a Mashai", agregó, desafiando así a los conservadores iraníes y realizando declaraciones que podrían cortar el vínculo con Jamenei, evidenciando la fragilidad del régimen, tan cuestionado por las denuncias de fraude tras las elecciones presidenciales de junio pasado, según publicó el diario Clarín.

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