Ahmadinejad aseguró que el Holocausto "es una mentira mítica e improbable"

El presidente iraní volvió a poner en duda la matanza de judíos en la Segunda Guerra Mundial. "Si es verdad, ¿por qué no ofrecen pruebas?", disparó ayer el líder persa en la celebración del Día de Quds, que fue impuesto por el ayatolá Ruhollah Khomeini en la Revolución Islámica de 1979, para conmemorar la resistencia palestina contra Israel. Estados Unidos tildó los dichos de Mahmoud Ahmadinejad de "ignorantes". El gobierno iraní ayer también reprimió las marchas opositoras que reiteraron las acusaciones de fraude en las elecciones que permitieron la reelección del líder persa.
La historia vuelve a escribirse, una vez más, con idéntico protagónico persa, la misma verborragia polémica y una respuesta condenatoria de la comunidad internacional. En un nuevo gesto de desafío a Israel, el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, reiteró ayer una idea que ya forma parte de su arquitectura retórica de poder: la negación del Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial, mientras el país se convulsionaba en una nueva ola de violencia entre opositores y oficialistas en las calles de Teherán.

"Es una mentira basada en una reivindicación mítica e improbable. Si el Holocausto, como ellos dicen, es verdad, ¿por qué no ofrecen pruebas?", replicó ayer el presidente iraní tras la marcha del último viernes del Ramadán, mes sagrado de ayuno musulmán. De acuerdo a la tradición impuesta por el ayatolá Ruhollah Khomeini, primer líder supremo de la Revolución Islámica de 1979, la jornada denominada Día de Quds se dedica a conmemorar la resistencia palestina en Jerusalén contra los israelíes.

"Es nuestro deber nacional y religioso enfrentarlos, porque amenazaron la seguridad de todos los Estados de Oriente", replicó ayer Ahmadinejad. Y despertó el inmediato rechazo de Estados Unidos, que tildó sus dichos de "ignorantes". En tanto que el gobierno de Gran Bretaña, a través de su canciller, David Miliband, también manifestó su malestar. "Las reiteradas negaciones del Holocausto por parte del presidente Ahmadinejad son repugnantes e ignorantes. Es muy importante que la comunidad internacional se levante contra esta oleada de insultos", afirmó el ministro británico. No es la primera vez que Ahmadinejad se refiere a Israel y al genocidio de seis millones de judíos en estos términos. Desde que asumió el poder en 2005, al menos una vez por año sembró dudas. La última vez, durante la cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra el racismo conocida como Durban II, cuando el mandatario iraní aseguró que el Holocausto había sido un pretexto para agredir a los palestinos. En respuesta al iraní, un grupo de judíos le arrojó narices de payaso y los diplomáticos europeos abandonaron el recinto.

Mentiras iraníes. "Ellos han creado una leyenda que llaman ‘la masacre de los judíos’, y, para ellos, esto es un principio que está por encima de Dios, religiones y profetas", manifestó Ahmadinejad en diciembre de 2005, poco después de asumir como presidente. Y, dos meses más tarde, en su discurso por el 27º aniversario de la Revolución Islámica de 1979, apuntó contra Estados Unidos e Israel: "Si ustedes quieren encontrar el Holocausto real, lo encontrarán en Palestina, donde los sionistas matan a los palestinos de manera cotidiana. Ustedes lo encontrarán en Irak", sentenció.

En diciembre de ese mismo año, Teherán también organizó una cuestionada conferencia de prensa para "discutir los mitos" en torno al extermino judío. Personajes como el francés Georges Thiel, quien calificó al Holocausto de "enorme mentira", el australiano Fredrick Töben, encarcelado en Alemania por incitaciones al odio racial, y los rabinos ultraortodoxos de Neturei Karta, que profesan la idea de que la matanza nazi fue utilizada políticamente por el sionismo, se sumaron al debate.

Sin embargo, otros intelectuales árabes opuestos a Teherán, así como las propias víctimas, denunciaron que no fueron invitados a participar.

Durante su paso por Nueva York para asistir a la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2007, el jefe de gobierno persa disertó en la Universidad de Columbia. "Negar el Holocausto lo convierte simplemente en un ridículo, señor presidente. Usted muestra todos los signos de un mezquino y cruel dictador", le asestó el rector Lee Bollinger. A lo que, a su turno, Ahmadinejad replicó que no dudaba del Holocausto pero que era necesario investigarlo en profundidad.

Este argumento, el del error de traducción, es a menudo esgrimido por algunos lingüistas cada vez que el presidente iraní refiere al Holocausto o a la desaparición de Israel. Pero más allá de posibles errores del farsi al inglés o español, el gesto desafiante de sus palabras es siempre el mismo. Y esto vuelve a encender las luces de alerta en Occidente, entre un gobierno israelí cuyo arsenal atómico preocupa a la Agencia Internacional de Energía Atómica, y un eventual Estado nuclear iraní.

Comentá la nota