Se agudiza la división en Italia tras la agresión a Berlusconi

El premier, que aún tiene tres semanas de recuperación, llamó a la concordia luego de ser atacado por un demente el domingo. "El amor -dijo- vence al odio". Pero en el Congreso oficialistas y opositores se lanzaron amenazas y acusaciones.
El primer ministro Silvio Berlusconi será dado de alta hoy al mediodía del hospital San Raffaelle, recuperado de las serias heridas que sufrió en el rostro por la agresión de un desequilibrado el domingo. "Está mejor", dijo su médico personal. Lo que empeora es el clima de feroz exasperación entre el gobierno y la oposición. La Cámara de Diputados fue hoy el escenario de un enfrentamiento tormentoso con intercambio de acusaciones mutuas de promover la violencia y el odio.

El doctor Alberto Zangrillo, jefe de cuidados intensivos del hospital y médico personal del jefe de gobierno italiano de 73 años, dijo que "las condiciones clínicas del paciente no causan preocupación alguna". El alta está prevista para hoy "con la recomendación de evitar actividades públicas fatigosas al menos por dos semanas".

Zangrillo dijo que a Berlusconi no le quedarán señales de las heridas en la cara. Superará la fractura de la nariz y le serán reconstruidos los dos dientes rotos. "Está abatido de ánimo pero da señales de recuperación. Habla continuamente del atentado y no consigue explicarse la agresión", sostuvo.

"¿Por qué tanto odio? Yo quiero bien a todos", repite Berlusconi, quien lanzó un mensaje por Internet en el que afirma que "el amor vencerá al odio y a la envidia".

Todavía no había escuchado el discurso de su jefe de bancada en la Cámara de Diputados, Fabrizio Cicchitto, ex dirigente socialista en los años '80, que acusó en el Parlamento al grupo mediático La Repubblica-L'Espresso de ser "una red que fomenta el odio". Cicchitto incluyó también a otro diario opositor y a un programa de televisión. Incluso, el legislador oficialista llamó "terrorista mediático" al periodista Marco Travaglio, uno de los más críticos del jefe de gobierno conservador. Hubo acusaciones para "algunos fiscales que tienen algunos procesos" que, según afirmó Cicchitto, "van a la televisión a demonizar a Berlusconi".

El presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, cofundador del partido del gobierno con Berlusconi y largamente distanciado del primer ministro, que en el hospital se abrazó y lagrimeó con el premier, aprovechó que la relación personal se ha recuperado para llamar por teléfono a Berlusconi y protestar por el discurso "inútil e incendiario" de Cicchitto.

Pero el detonador ya había explotado y el líder de la Italia de Valores, el otro partido de centroizquierda en el Parlamento, el ex fiscal de la operación Manos Limpias (Mani pulite), Antonio Di Pietro, dijo: "Expreso mi solidaridad a las personas que han sido condenadas a muerte por Cicchitto". Mientras hablaba Di Pietro, la masa de diputados "berluscones" se retiraron del recinto. "Los ha condenado a muerte, sí, porque éste es el primer paso para la criminalización de Travaglio, (su colega Michele) Santoro, magistrados como Spataro e Ingroia y los periodistas de La Repubblica y L'Espresso".

El jefe del partido Democrático, Pierluigi Bersani, destacó que el discurso del líder parlamentario Cicchitto y el retiro de los diputados oficialistas "van en la dirección contraria del llamado del presidente de la República a la convivencia civil y a bajar los tonos de tanta exasperación". Bersani había ido a visitar a Berlusconi al hospital de Milán donde se encuentra y el encuentro fue -según todos- "muy caluroso".

En la cárcel de San Vittore está detenido en una celda de aislamiento supervigilada el agresor de Berlusconi, Massimo Tartaglia, quien le pegó un feroz golpe a Berlusconi el domingo con una estatuilla de la catedral o duomo de Milán que compran los turistas a 6 euros. Tartaglia está desde hace diez años en tratamiento psiquiátrico y actuó solo. Le mandó a Berlusconi una carta desde la prisión pidiéndole disculpas por su agresión. Ayer fue interrogado dos horas por los magistrados en presencia de su abogado. Los letrados pidieron que Tartaglia sea internado en una comunidad terapéutica. Si no es considerado un desequilibrado, puede sufrir una pena de cárcel de hasta cinco años.

Los servicios secretos dijeron ayer, y el gobierno estuvo de acuerdo, que el de Massimo Tartaglia fue un gesto aislado. El portavoz de Berlusconi, Paolo Bonaiuti, dijo -como lo había hecho antes el propio ministro del Interior, Roberto Maroni- que el peligro "es la emulación".

Mañana se reunirá el Consejo de Ministros, que entre otras medidas debe disponer la eliminación de todos los sitios abiertos en Internet a favor y en contra Berlusconi y su agresor, que llaman a la violencia. Pero ya ayer la mayoría de los blogs y los grupos de Facebook y Youtube considerados violentos no estaban en línea.

Comentá la nota