Aguas servidas que corren por las calles y dentro de las viviendas

Dentro de las distintas situaciones que se viven en la ciudad con pérdidas de agua y desbordes cloacales, se destaca una que tiene mucho tiempo de escurrimiento por las calles y que llega hasta los patios en el San Cayetano, lo que ha merecido denuncias ante el municipio y ante la SCPL, pero el derrame continúa sin que se logre solucionar el inconveniente.
Con malos olores propios del mismo escurrimiento, pese al frío existente, los vecinos denuncian que la situación se hace insoportable en épocas de mayores temperaturas, lo que impide abrir puertas y ventanas, o que los chicos puedan jugar en el patio mismo de los domicilios particulares por el foco infeccioso que deja el derrame cloacal.

Este primer caso ocurre, desde hace mucho tiempo, en calle 557 al 2400 y, según las explicaciones recibidas por quienes han realizado las quejas a los organismos correspondientes, "se debe a la saturación de los ductos por el propio crecimiento poblacional, a lo que los propios usuarios tiran dentro de los desagües -lo que provoca taponamientos- o bien a rebalses de pozos negros porque, en esa zona, existen muchos vecinos que no han hecho las conexiones correspondientes a las redes troncales".

Pese a las excusas, los vecinos denunciantes señalan que "más allá de las diferentes causales, lo lógico es que se busquen soluciones. Con un problema que ya lleva muchísimo tiempo, no podemos seguir recibiendo nada más que excusas sino que deberían buscarse las soluciones que permitan evitar el mal estado de las calles y los eventuales problemas sanitarios que pueda acarrear esta situación".

Dentro de la casa

Otra situación más delicada y complicada tenía como protagonista ayer a la familia Lanezán la que por obstrucción de la red cloacal, veía cómo los efluentes se escurrían dentro de su vivienda afectando el mobiliario y las propias habitaciones recientemente reparadas.

El agua que seguía corriendo hacia dentro de la vivienda, en momentos en que el equipo de Crónica llegara a Schneider 820, continuaba inundando las instalaciones afectando heladera, mesas, sillas, parte de la cocina y hasta el mobiliario donde se encuentran utensilios de cocina y el televisor, dejando los tomas de corriente prácticamente bajo las aguas de cloacas.

Daniel Lanezán aseguraba que el problema comenzó aproximadamente a las 13 horas y pese a la rápida denuncia a la SCPL y al compromiso de enviar un equipo de trabajo en forma urgente, pasadas las 15.30 aún no había llegado nadie para ver la grave situación creada por el desborde.

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