Aguad fue la sorpresa en la elección cordobesa

Pasada las diez de la noche y con una sonrisa que nunca abandonó su rostro, Oscar Aguad tomó el micrófono y, desde arriba del escenario, disparó: "Gracias a todos ustedes, estoy feliz de la vida". Es que ayer, el primer candidato a diputado por el radicalismo cordobés, consiguió su reelección en la Cámara Baja y su triunfo, sin duda alguna, fue el dato político más resonante de la jornada. Su lista le ganó a la del juecismo, que aparecía primero en todas las encuestas.
Desde temprano nomás, Aguad fue el hombre más requerido por la prensa y sus seguidores. "Estamos llegando..." le anunciaban a Clarín vía telefónica desde el seno íntimo del candidato radical. De fondo, los bombos, los redoblantes y el cuarteto, le ponían música a la espera.

Para Aguad, la mañana había arrancado con algunos disgustos ya que pisando el mediodía, el radical denunciaba que "existían boletas falsas en toda la provincia" y que "el fraude podía llegar por ahí". Con el correr de las horas y alertando a sus fiscales de mesa para que "controlen finamente las boletas que se encontraban dentro del cuarto oscuro", la denuncia se fue desinflando.

Luego de votar en el colegio de las Monjas Azules cerca del mediodía, el cordobés almorzó un suculento asado en su casa de barrio Jardín Espinoza junto a su esposa Dolores, su hija mayor y su nieta Josefina de apenas 3 meses. En la mesa dominguera de "los Aguad" estuvieron ausentes sus otras 3 hijas mujeres, ya que se dedicaron a fiscalizar los comicios en distintas escuelas de la provincia.

Durante la siesta y junto a algunos allegados, Aguad recorrió algunas seccionales cordobesas y siguió por televisión las primeras tendencias que asomaban. El primer abrazo junto a su compañero y candidato a senador Ramón Mestre, fue puertas adentro y en un clima de intimidad absoluta. El cónclave ocurrió a las 19.

Con los datos confirmados y la adrenalina del triunfo a flor de piel, el cordobés ingresó a la Casa Radical de la mano de Ramón Mestre. Sobre la tarima, dijo a los medios: "Este triunfo significa un resurgir del radicalismo en toda la provincia". Con cada palabra que desprendía de su boca, Aguad arrancaba un coro ensordecedor de gritos y aplausos. La arenga hacia él de parte de los militantes no se detenía y con la marcha radical retumbando en el recinto y la estampa de Ricardo Balbín a sus espaldas

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