El agua potable empieza a faltar en varias provincias

Los problemas hídricos se expanden por todo el territorio argentino, y cada vez es más delicado el panorama. Córdoba, La Rioja y Santa Fe, las más afectadas.
En Santa Fe, la sequía continúa invariable en casi todo el territorio provincial, manteniéndose con énfasis en el norte, donde Tostado se quedó sin agua potable.

La ciudad santafesina pertenece al departamento 9 de Julio, de 15.000 habitantes, y está ubicada 355 kilómetros al norte de la capital provincial.

El presidente de la Sociedad Rural de Tostado, Mario Cordani, describió que 9 de Julio "está pasando por una sequía de más de dos años y la verdad es que estamos diezmados" por esta emergencia hídrica.

Desde la vecina provincia ya se establecieron contactos con el gobierno de Santiago del Estero para liberar más agua desde el Salado, que permita asistir a esta población, que se encuentra en una seria emergencia.

En La Rioja, comenzó a aplicarse un plan de racionamiento de agua potable en Chamical, la ciudad más poblada de la zona Llanos del Norte.

Chamical, ubicada a 150 kilómetros de la capital provincial, fue sectorizada en zonas que recibirán agua potable en horarios determinados para garantizar una provisión de mil litros por domicilio, según el programa.

La sequía es parte del medio ambiente de la provincia, pero se profundizó por meses consecutivos sin lluvias, falta de agua en las napas subterráneas y una carencia sostenida de inversiones para buscar alternativas a mediano y largo plazo.

Chamical, junto a la capital provincial y Chilecito, tiene el servicio de agua potable concesionado a través de la empresa privada Aguas de La Rioja.

El Estado provincial la intervino hace un mes, cuando el gobierno de La Rioja fijó su período de administración en 90 días.

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