Luz, agua y política

Los argentinos en general, como los cordobeses en particular, nos hemos acostumbrando tanto a ser rehenes de los cortes de luz, falta de agua, y otros servicios esenciales, que escuchamos entre resignados e incrédulos (como un mal chiste) las estudiadas excusas de las Empresas Privadas y Organismos Estatales responsables. Ya muchos asumimos como algo "normal" tales deficiencias.
Pues bien, estimo que ha llegado la hora de analizar lo más objetivamente posible las causas originarias de tales perjuicios y sus efectos multiplicadores, en nuestro enfermo cuerpo social.

Es evidente que los cortes de luz y de agua (porque el bombeo se interrumpe), significan entre otros: supresión de turnos y empleos en fábricas, peligro en intervenciones médicas de alta y mediana complejidad, choques por falta de semáforos, interrupción de los sistemas informáticos, actividades bancarias, oficinas, supermercados, y una enorme cantidad de actividades imposibles de resumir en pocas líneas.

Algunos de los factores históricos que influyeron en nuestra actual situación:

1) Pasó ya más de medio siglo donde las Fuerzas Armadas ponían y sacaban presidentes. También superamos la más duras de las etapas donde los únicos que votaban en la Argentina eran 4: La Junta Militar.

2) Terminada esa cruenta etapa, aplastando por todos los medios cualquier tipo de oposición que consigue multiplicar por 6 la deuda externa, aunque no para invertir en obras básicas, mejorar el nivel de vida, salud, educación, etc., sino para incurrir en gastos elefantiásicos destinados a la compra de armas, fundir pequeñas y medianas empresas, desmantelar, endeudar y desprestigiar planificadamente Agua y Energía, YPF, Ferrocarriles, Teléfonos, Obras Sanitarias y otras empresas claves para el desarrollo autónomo del país. El tema no era mejorar la gestión, combatir la corrupción interna y la burocracia en mucho de esos organismos, etc., sino privatizarlas a toda costa para instrumentar un modelo de país manejado por un directorio cívico-militar y una serie de grandes empresas privadas dominantes. Los que bastardearon el himno y otros símbolos estaban matando a la patria y dando nacimiento a un gran negocio.

3) Aprovechando la crisis internacional de la deuda externa (década perdida de los 80), los nuevos partícipes y cómplices liquidan y venden, a precios viles las más importantes compañías nacionales o provinciales, y en el mejor de los casos las descuartizan y concesionan por largo tiempo a precios de ganga. (No olvidemos que los papeles de la deuda externa se cotizaron a un 18% de su valor nominal).

4) Debemos tener presente que las luces y el agua están estrecha e históricamente relacionados en especial por las obras hidro-eléctricas ejecutadas. En tal sentido podemos mencionar que en los últimos 70 años, y salvo algunas de mediana importancia a nivel nacional, como Piedra del Aguila, se destacan sólo dos: el bien llamado monumento a la corrupción (Yaciretá), con cuyo presupuesto se podrían haber construido otras 2 ó 3 represas similares y el ejemplo a la perversión denominada "la obra del siglo" (El Chocón), donde en las luchas internas del dominante partido militar terminó con el triunfo del ejército, dándole prioridad al Chocón en detrimento del proyecto naval de Canalización del Río Bermejo, ya soñadas en 1870 por Sarmiento y obras complementarias que hubiesen permitido regular las periódicas inundaciones del noroeste argentino, navegarlo con barcazas dándole salida al Mar de Bolivia junto a nuestro norte y entre otras cosas producir energía eléctrica.

5) En el caso EPEC (Córdoba), fracasado el intento de privatizarla se dilapidaron 70 millones de dólares que gustosamente prestó el BID para su desguace y el despido "voluntario" generalmente de los mejores cuadros Técnicos. Por supuesto que posteriormente nuevos puestos de trabajo fueron creados, permitiendo la invasión en la empresa de los acomodados, parientes y/ o punteros políticos de turno.

6) Algo parecido aconteció en Santa Fe, donde pese a los denodados esfuerzos privatizadores encabezados por el dúo Reutemann - Obeid, acicateados por los grandes Capitales, ávidos de capturar las presas, fracasaron estrepitosamente. En todos los casos nacionales o provinciales la fórmula es siempre la misma: Las ganancias empresarias -aún a costa de enormes subsidios- se privatizan para unos pocos bolsillos, las pérdidas las paga el pueblo con mayores impuestos o menos servicios. Por ahora y sólo ante el CIADI (Tribunal Internacional para arreglar las cuentas entre estados y empresas), tenemos demandas por más de 1.500 millones de dólares. Veremos cómo nos "defienden" ante la extranjería el estudio de abogados yanquis contratados por nuestro Gobierno!

7)Lamentablemente hemos derrochado y perderemos todavía muchos años de progreso, porque cualquiera de estas obras lleva entre su planificación, ejecución y puesta en marcha no menos de 5 a 7 años. Además, cambio climático mediante, se tendrán que profundizar los estudios de Impacto Ambiental, ya que todo futuro avance tecnológico en cualquier área de energía o agua, estará cada vez más condicionada al deterioro o no del medio ambiente (a menos que se reemplace por otra tecnología menos contaminante). La historia ya está juzgando a nuestra clase política.

Por otra parte no debemos olvidar que la Empresa Transener, una de las responsables principales del problema y propiedad de Electroingeniería, Midling y Enarsa están desde hace años ligados al desgobierno nacional y sus amigos provinciales, siendo beneficiarias de muchas prebendas, negocios, sobreprecios, etc., que por supuesto sólo algunos seguirán investigando una justicia cada vez más puesta en duda por la sociedad.

Problemas económicos Transener no debe tener, ya que confesaron una ganancia neta de $ 35.509.207 en el primer trimestre del 2009.

Recuerdo a muchos lectores que durante diciembre pasado la misma empresa y por similares motivos dejó sin luz al Chaco, Corrientes y Formosa por un buen tiempo.

A mediados de los 90, promediando el Menenato la nación y muchas provincias rifaron empresas públicas adhiriendo a la ya fracasada teoría implementada por los "Chicago Boys" de privatizar todo lo público. Si bien los ideales del Peronismo fueron históricamente la Defensa del Patrimonio Nacional, buena parte de la nueva camada dirigencial auto-proclamada Justicialista, se lanzó como jauría de perros hambrientos hacia los restos de una Argentina cada vez más decadente. Ni siquiera muchos de ellos se atrevieron a llamar ideales a sus apetitos. Y volvamos a recordar a nuestro José Ingenieros cuando dice "los hombres sin ideales son incapaces de resistir las tentaciones de hartazgos materiales sembrados en su camino. Y cuando han cedido a la tentación quedan cebados, como las fieras que conocen el sabor de la sangre humana".

Por supuesto que a Transener, como a todas las empresas beneficiarias de las privatizaciones, no le interesa mucho el Servicio Público, sino "ganar la mayor cantidad de dinero posible, en el menor tiempo posible, gastando lo menos posible" tal como se sinceró en mi profesión hace poco un gran empresario rural cuando le pregunté qué tipo y densidad de estudios de agua quería que le hiciéramos en su Estancia.

Tampoco me sorprende que cada empresa le eche la culpa a las demás, siendo que la sumatoria de sus malas gestiones, falta de planificación, ambiciones de lucro desmedidas, negociados, etc., tenían que mostrar más temprano que tarde sus pésimos resultados.

La falta o el déficit crónico de luz y agua serán insalvables escollos donde tropezará cualquier intento de mejorar la situación económica y social. Para superarlos será necesario que el conjunto de la sociedad se dote y ponga en marcha un proyecto superador que revolucione y mejore todas las instituciones, abriéndoles las puertas a una sociedad de nuevo tipo.

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