Agua, Pato.

Las gestiones para el regreso de Abbondanzieri se estancaron: ayer Getafe bajó sus pretensiones a la mitad, pero Bianchi les ofreció menos y así enojó a los españoles...
Incluso cuando todo lo que tocaba era un título, hubo un tiempo en el que quienes buscaban atacar al Bianchi DT lo acusaban de ser conservador. Aquello, en definitiva, fue sepultado por el éxito. Pero por estas horas, el que está cerca de ese perfil cuidadoso y protector, en este caso de los números, es el Bianchi manager. Y el caso Abbondanzieri es el fiel reflejo de cómo este nuevo Virrey cierra su arco (o su arca). Ayer, cuando el propio Pato, gestión mediante con los directivos del Getafe, había logrado bajar a la mitad las pretensiones de los españoles por su desvinculación, la postura del manager, firme en su idea de que Boca gaste lo menos posible, puso la negociación en punto muerto. Al menos por ahora. "Así, en estos términos, el regreso no es posible", le dijo anoche a Olé una fuente cercana a las gestiones. Sin embargo, no todo está perdido. Y hoy habrá una chance más, esta vez la última, para que Ischia tenga el arquero que quiere.

Para retomar el orden cronológico, el deseo de Abbondanzieri de volver a la Argentina (sumado a la buena relación que tiene con el club) hizo que Getafe aceptara bajar de 600.000 euros a 300.000 el pedido inicial para desprenderse del arquero. Pero aquello que fue apretón de manos en España y sensación de descuento aceptable, no fue igual de este lado del continente. El Virrey, vía mail, como también se maneja en esta nueva función, buscó limar un poco más los números. Pero la respuesta de los españoles fue negativa y, al final del día, correo va, correo viene, la diferencia quedó establecida en 100.000 euros (140.000 dólares).

¿Entonces, es posible que Boca pueda quedarse sin arquero por esa cantidad tras haberse acercado tanto? En realidad, no parece ser dinero suficiente para frustrar la negociación. Y en eso se basan aquellos que sostienen que hoy, finalmente, la operación regreso se va a concretar. Pero hasta anoche la posición de Bianchi era firme, porque en sus primeros días en el cargo se encontró con varios reclamos económicos: uno, el del plantel, que tiene primas atrasadas y al que deben pagarle el premio por el último título. Y el otro, el que explotó con Caranta, quien intimó legalmente al club para regularizar su deuda. Por todo, el Virrey se negó a estirar los números y así se mostró como difícil negociador ante los hombres fuertes del Getafe, a quienes no les gustó mucho la situación: entienden que ellos ya hicieron su parte al bajar a la mitad el precio y que ahora la pelota la tiene Boca. O Bianchi.

Por todo, si el Virrey no se arrima hoy a lo que quiere el Getafe, el Pato no volverá a Boca. El arquero, incluso, se comprometió ante los directivos españoles a que hoy mismo esta situación tenga un corte definitivo para poder jugar el domingo, ante Racing (su club apeló la tarjeta roja que le sacaron el domingo), con las cosas claras.

Si no es Abbondanzieri, hay dos opciones a la vista: una es Oscar Córdoba, con quien tienen todo acordado, aunque no es la prioridad de Ischia. El otro es Cristian Alvarez, el ex Central suplente en el Espanyol, que poco tiene que ver con las búsquedas primarias. Así, por lo pronto, hoy se sabrá si hay Pato en Boca o Pato al agua.

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