Sin agua.

Vecinos y organizaciones ambientales denunciaron la falta de riego, poda y curaciones en el bosque artificial. Piden por seguridad, limpieza y luminaria.

Desde el Municipio reconocen el problema y aseguran que desconocidos rompieron el sistema. Aseguran que estará solucionado esta semana.

Neuquén > El agostamiento impacta. Cientos de vecinos que eligen a diario el Parque Norte para su recreación y la actividad deportiva se indignan con la sequía que ofrece el bosque artificial ubicado en el alto de la ciudad. «Salvemos al Parque Norte» es el enorme encabezado que llevan los folletos entregados durante el pasado fin de semana por la Fundación Luciérnaga.

La ONG invita a los vecinos a concurrir diariamente con una botella de agua y «salvar» a un árbol en el Parque Norte capitalino. La idea es que cada vecino y familia elija un árbol, le ponga un cartel con su nombre y todos los días lo asista con agua. «Es la oportunidad de poner en práctica el compromiso ambiental y conciencia ecológica de padres e hijos en pos de una cruzada cuyo beneficio es para todos nosotros, la biodiversidad allí existente y las futuras generaciones», aseguró José Kirby, de la Fundación Luciérnaga.

Los cipreses, pinos ponderosa y eucaliptus que conforman el bosque artificial creado en 1962 no reciben agua desde el 18 de octubre del año pasado. En aquel momento, el Municipio estaba en pleno conflicto con el gremio municipal. En la madrugada de ese sábado, desconocidos destrozaron el sistema de riego del Parque Norte. Si bien se anunció en aquel momento que las tareas de reposición de las piezas llevaría una semana, hasta hoy no fueron reemplazadas. Por ende, el sistema de riego sigue sin funcionar y los árboles cumplieron ya 100 días sin agua.

«En ese sabotaje tuvimos roturas en todas las bocas de riego, rompieron tapones, llaves, caños y piezas especiales. Por esto, no podemos cerrar bocas por lo que es imposible canalizar el agua para donde necesitamos que vaya. Los materiales estarían llegando y hoy a más tardar comenzarán las reparaciones», aseguró el ingeniero Ernesto Maletti, director municipal de Espacios Verdes.

Sequía

En los últimos tiempos, las denuncias y la bronca de los vecinos se multiplicaron. No sólo por la sequía sino también por la falta de mantenimiento, seguridad, limpieza y luminaria en el lugar.

Sin embargo, pese a la insistente requisitoria de este diario, ningún funcionario municipal supo explicar en que situación se encuentran determinados problemas y planeamientos del parque como, por ejemplo, la luminaria.

En tanto, desde 2004 la Defensoría del Pueblo de la capital viene presentando distintos escritos en el Municipio solicitando, entre otras cosas, la reubicación de la actividad del motoclismo y que se convoque a una Unidad de Gestión Territorial de Parque Norte.

Además, le recomiendan al intendente Martín Farizano en su último escrito presentado en septiembre del año pasado que se tomen «medidas urgentes» en el Parque Norte. En ese momento, solicitaban la reparación y mantenimiento del abandonado sistema de riego como así también reanudar las sistemáticas curas contra las plagas que lo afectaban. En tanto, en el escrito presentado por la Fundación Luciérnaga se asegura que el técnico forestal de la Fundación (Lattanzzi) realizó una inspección por el lugar donde se tomaron muestras del substrato físico como de las enfermedades foliares. Allí la Fundación asegura que la preocupación de los vecinos tiene fundamento, por lo que le solicita al Municipio que se instrumenten «medidas urgentes para paliar la situación de deterioro y pérdida de riqueza árborea en el parque descripto y que disponga de especial esmero en las tareas de riego, poda y curas».

Desde el Municipio reconocen el problema con el riego del Parque Norte. «La gente tiene que saber que no están secos. Están oprimidos y tienen un estrés de muchísimos años. Generalmente, cada árbol se riega cada 25 o 30 días por toda la vuelta que se debe hacer para llegar a cada sector. Ahora se extendió ese tiempo por el problema con el sistema. Pero lo vamos a levantar», explicó Maletti.

Además, también se refirió a las críticas sobre la falta de poda y la necesidad de instrumentar curas para las especies que tiene el Parque Norte. «En el caso de las podas, se hacen en otoño. El año pasado no hicimos ninguna porque tratamos de hacerlas cada dos o tres años. Las podas en los bosques de pinos implantados todos los años no se justifica. En cuanto a las curas, en este caso se hace en la época de mayor desarrollo de la planta, entre septiembre y marzo. Pero cuando tendríamos que haber comenzado se produjo el conflicto municipal. En el caso de los eucaliptus, no se necesitan insecticidas sino que hay que paliar la hormiguicidad. Pero eso está controlado», explicó. Y agregó: «En cuanto al ataque de los pulgones, la gente tiene que saber que es tan bajo que no se justifica una cura. Hacerlo implicaría afectar mucho a la gente que allí transita todos los días y allí es donde se evalúa todo desde el punto de vista técnico. El umbral de daño no es importante. Allí trabajamos entonces con el control biológico porque aparece el pulgón y después la vaquita de San Antonio. Entonces se puede jugar con esas cosas. Acá no hay que producir manzanas de calidad sino que lo que se necesita es un ambiente saludable pero que no esté dañado desde el punto de vista de la fitosanidad».

Agua

La falta de agua es evidente y desde el Municipio reconocen el problema, aunque explican que la situación sería irreversible sólo en el caso que el bosque no reciba el vital líquido antes que termine el verano.

Además, ya contaría con la aprobación y el presupuesto correspondiente la nueva tubería de impulsión del sistema de bombeo de Rincón de Emilio al Tanque I. Así, se cambiaría todo el sistema de tuberías que ya tiene 50 años y se agregaría un tanque australiano.

De esta manera, se podría agilizar la vuelta de riego para el Parque Norte que, actualmente, se encuentra entre los 25 y 30 días. «También nos ayudaría a controlar los factores externos que implican que un árbol esté estresado y decaído. Cuando un árbol está estresado por falta de agua es más suceptible al ataque de cualquier factor. El agua es clave para sanar el bosque», indicó Maletti.

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