Agua: lo mucho que se dijo y lo poco que se hizo

Un repaso a los acontecimientos sucedidos, en los últimos 15 años, con relación a la provisión a Bahía Blanca, denota la sucesión de voces de alarma sobre lo que podría suceder y la subsecuente catarata de promesas e iniciativas, muy pocas de las cuales fueron, finalmente, concretadas. Víctor Diez "La Nueva Provincia"
A fines de diciembre de 1995, hubo que recurrir por primera vez al bombeo, desde el dique Paso de las Piedras. La demanda exigía 235 mil metros cúbicos por jornada y se comenzó a hablar del problema de las grietas en el paredón del embalse. Alfredo Castelli, por ese entonces titular de la delegación local de OSBA, dijo, a principios de enero de 2006, que la ciudad exigía una entrega del orden de los 235 mil metros cúbicos por día, cuando lo normal venía siendo entre 215 y 220 mil.

"Con los 235 mil metros, estuvimos en el límite de transporte del acueducto principal, que tiene una capacidad calculada de 240 mil", apuntó.

A finales de ese año, Castelli denunció que productores agropecuarios habían adquirido poderosos equipos de bombeo y que estaban utilizando intensivamente las aguas del cauce superior del Sauce Grande. "Este río es el máximo proveedor del dique Paso de las Piedras, pero no es el Paraná. Con estos bombeos, estamos comprometiendo las posibilidades de inversiones importantes. Por manifestaciones de vendedores de equipos para riego, establecidos en Bahía Blanca, hemos tenido datos de ventas de elementos de 500 y 1.000 metros cúbicos/hora (500.000 y 1.000.000 de litros por hora). Significa que diez equipos de estos, de mil metros, si funcionaran simultáneamente, secarían el Sauce Grande", alertó.

Respecto del agua para proveer al Polo Petroquímico, aseguró que se trabajaba "en la alternativa del reaprovechamiento de las aguas provenientes de los desagües cloacales, lo que daría una muy buena cantidad. Todas estas decisiones son, necesariamente, urgentes, porque la nuestra es una región con escasa agua dulce", dijo.

El mito del reciclado

En enero de 1997, nuevamente, Castelli acudió a las posibilidades que ofrecía el reaprovechamiento de los caudales que tienen como destino la ría local: "Una de las alternativas sería retomar y reacondicionar los volúmenes que se derivarán de la flamante planta depuradora de líquidos cloacales".

El funcionario fue enfático, cuando aseveró que Bahía Blanca "se encuentra dentro de una zona semiárida, donde los recursos hídricos no son muy abundantes. Por eso es necesario ir pensando en un acueducto paralelo desde Paso de las Piedras".

En cuanto al consumo, puntualizó que "para poblaciones con más de 50 mil habitantes (como es el caso de Bahía Blanca), en el orden internacional, se estima una necesidad de 500 litros día/habitante".

"Es necesario instalar un nuevo acueducto, de características similares al que se habilitó en 1972, porque casi treinta años son un tiempo prudencial de vida útil", dijo y, respecto del transporte, informó que, en los primeros días de enero, se había llegado al límite de los 250 mil metros cúbicos.

Toledo arregló todo

A mediados de marzo de 1997, el ex ministro de Obras Públicas de la Provincia, Hugo Toledo, anunció que se construiría un acueducto alternativo para proveer de agua cruda al emprendimiento de la firma Profertil que se levantaría en Ingeniero White, la que demandaría unos 30.000 metros cúbicos diarios. "La obra rondaría los 15 millones de pesos y debería estar terminada a mediados de 1999", puntualizó.

Toledo también aseguró que, cuando entrase en servicio la planta depuradora de líquidos cloacales, que estaba en construcción, se podría dirigir el líquido tratado hacia la planta de Profertil. Semanas antes, desde esa empresa, se habían planteado dudas acerca de la radicación, a causa de que la Provincia no daba respuestas respecto de la provisión de agua a futuro.

Sobre fines de agosto de 1997, el ingeniero Cecilio Lucas lanzó la advertencia de que el dique Paso de las Piedras había perdido el 25% de su capacidad de almacenaje, por efecto de sedimentación. Esa puntualización produjo preocupación en OSBA y en las autoridades del embalse. La merma fue estimada por Lucas en unos 80 hectómetros cúbicos de líquido.

Poco después, Castelli ratificó que estaba "en carpeta" el lanzamiento de la construcción del acueducto que iría desde Patagonia hasta Cangrejales, en Ingeniero White, para abastecer de no menos de 30 mil metros cúbicos diarios a Profertil, pero volvió sobre la idea de que, a futuro, las empresas utilizasen las aguas tratadas por la planta depuradora.

Hacia fines del 97, el gobierno bonaerense efectuó una contratación directa con la empresa Ecodyma, para el tendido del llamado acueducto industrial. Las previsiones contractuales exigían que los trabajos estuviesen terminados en noviembre de 1998.

El acueducto alternativo

Sobre fin del verano de 1998, el doctor José Romero, titular de OSBA y responsable del proceso de privatización ya en marcha, afirmó que la obra del acueducto para el área industrial había sido adjudicada a la empresa Ecodyma.

En marzo de ese año, Castelli insistió en que era indispensable contar con un nuevo acueducto, alternativo al existente.

"Técnicamente y desde el punto de vista del servicio, es necesario contar con una vía alternativa para el transporte de agua --señaló--, dado que el actual tendido data de la década del sesenta y va camino de cumplir su vida útil". También informó que la utilización de los antiguos acueductos existentes fue descartada, en razón de que no soportarían las presiones de bombeo, y sólo se podría recurrir a ellos en una situación de emergencia.

En cuanto al consumo, Castelli dijo que se estaba "saliendo a la calle para tratar, persona a persona, para que se termine el consumo abusivo; por ejemplo, de riego permanente. Se ven situaciones lamentables: agua, en cantidad, en la vía pública. Por ejemplo, en la zona del barrio Palihue, cuando se vacían las piletas. En dicho sector, han aparecido, además, conexiones clandestinas", denunció.

Llegado el invierno de 1998, Castelli insistió en que se utilizaría el agua tratada por la planta depuradora para el uso industrial: "Tenemos la imperiosa necesidad de lograr un aprovechamiento integral del agua como recurso porque, en esta región, no contamos con tantos excedentes", aseveró.

Récord de roturas

Pocos días después, se produjeron las primeras roturas en el acueducto que une la planta Patagonia con el área industrial. El incidente, que a futuro se reiteraría en más de 20 oportunidades, produjo inundaciones en inmediaciones de la estación Spurr.

En la segunda quincena de julio de 1998, tanto Castelli como el responsable del dique, Juan Carlos Scheffer, negaron que el lago se estuviese tapando por el aporte de sedimentos, como lo había advertido Lucas. Para ello, se apoyaron en un relevamiento realizado por el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO).

"La sedimentación, en todos estos años, ha sido, prácticamente, nula, con lo cual tenemos dique para muchísimo tiempo más", señaló Scheffer.

Cuando estaba por terminar la primavera de 1998, Castelli informó que los trabajos para la construcción del acueducto industrial estaban realizados en un 80%. "El líquido que recibirá el sector industrial no será el agua natural del embalse, pues habrá pasado por los filtros de Paso de las Piedras, que retienen algas", indicó.

Linares pide la alternativa

A mediados de febrero de 1999, se presentó un alerta respecto de la falta de agua en Paso de las Piedras. Castelli dijo que la coyuntura era la peor desde que se llenó el dique por primera vez e informó que la cota se ubicaba en 155,30 metros sobre el nivel del mar.

A fin de ese mes, el por entonces intendente Jaime Linares afirmó que no podía demorarse más la definición, por parte de los organismos nacionales y provinciales, acerca de cuál sería la fuente de provisión de agua alternativa para Bahía Blanca.

"Si bien la situación actual debe ser atendida, creo que la verdadera preocupación debe estar orientada a cómo nos vamos a desenvolver con el surtido de agua de 2005 en adelante. Pero sucede que, en este país, es muy difícil instalar agendas para el mediano plazo, porque siempre se está operando sobre las coyunturas", reconoció.

Recordó que ya, a finales de la década anterior, se había realizado un estudio tendiente al relevamiento de las fuentes de aprovisionamiento alternativo, pero que, más allá de eso, era poco lo que se había avanzado. "Es hora de entrar en el período de que se ajuste el lápiz y que, de las ocho alternativas, se seleccione una", apuntó.

Pocos días después, el ya ministro de Obras Públicas bonaerense José Romero dijo que el dique no formaría parte de la privatización. En relación al acueducto industrial, expresó que había dos alternativas: "Hay un acueducto especial que se construyó a través de OSBA, en el que se invirtieron 5,2 millones de pesos. Resta, ahora, una ampliación de dos mil metros, la cual financiarán los empresarios y nosotros contrataremos la mano de obra. Además, estamos haciendo los estudios de proyecto para construir, al lado de la nueva planta potabilizadora, un mecanismo de reciclado de agua, para enviarla a las industrias", dijo, cuando se le preguntó cuál era la estrategia de la Provincia para resolver la provisión de agua para los emprendimientos industriales.

Las denuncias de Profertil

A mediados de diciembre de 1999, la empresa Profertil denunció que la calidad de agua prometida no era estable. "Si esto se sostiene en el tiempo y no se normaliza, habrá que ver quién es el responsable que deberá hacerse cargo de suministrar agua en la calidad inicialmente estipulada", afirmó Hugo Simoni, jefe de la planta.

En cuanto al estado del acueducto industrial, expresó que evidenciaba problemas mecánicos, a la vez que ratificó que la empresa requeriría 20 mil m3 diarios y entre 12 y 15 mil más Petroquímica Bahía Blanca y Polisur.

Sergio Amundarain, administrador regional de Azurix, reconoció los inconvenientes denunciados por Profertil. "Pero Azurix no tiene responsabilidad en el tema. Sólo enviamos agua cruda de Paso de las Piedras, tratada parcialmente por los microtamices israelíes", dijo.

En relación al acueducto industrial, el directivo de Azurix admitió que "aún no superó las pruebas hidráulicas".

Por esos días, el ingeniero Schefer lanzó una aseveración que, luego, el tiempo se encargaría de derribar in totum : "En todo un año, el agua enviada a la ciudad alcanza los 76 hectómetros cúbicos, mientras que la capacidad del embalse es de 328 hm3; es decir, prevé soportar una sequía continua de algo más de 4 años".

Ni bien comenzó el 2000, se anunció que las nuevas plantas industriales iban a demandar más de 30 mil metros cúbicos por día. Desde Profertil y Solvay Indupa, se insistió en la poca cantidad y calidad del agua que les llegaba. El complejo industrial de Profertil se aprestaba a entrar en producción en marzo de ese año.

"Desde el punto de vista municipal, este es un tema muy importante. No sólo porque un emprendimiento de la magnitud de Profertil está a punto de entrar en producción y no tiene agua, sino por el futuro mismo de la ciudad. La idea es que Bahía Blanca siga incrementando su perfil industrial, y para eso necesita fuentes alternativas para la provisión de agua", sostuvo Carlos Ocaña, por entonces director del plan Estratégico.

Agregó que Azurix no se quería hacer cargo del acueducto industrial que se quería sacar de encima OSBA. "Lo cierto es que nadie sabe quién será el responsable de ese acueducto", expresó.

"No obstante, la cuestión fundamental, en toda esta problemática, sigue siendo el abastecimiento de agua; no sólo para uso industrial, sino, también, para el consumo humano. El logro de una fuente alternativa de provisión, junto con la construcción de un acueducto paralelo, siguen siendo dos grandes asignaturas pendientes", subrayó Ocaña.

Quién tiene la prioridad

Pocas semanas después, se conocieron versiones sobre la existencia de una cláusula inserta en el contrato firmado por la firma Profertil y la Provincia de Buenos Aires, sobre las prioridades en el abastecimiento de agua. Desde el municipio, se aclaró que la prioridad siempre la tiene la población, "pero hasta el 2007".

Nuevamente Ocaña, luego de entrevistarse, en La Plata, con funcionarios del ministerio provincial de Obras Públicas, blanqueó que "según consigna el contrato de concesión, Azurix deberá tomar todos los recaudos necesarios, durante esos seis primeros años, para que, al año siguiente, disponga de la cantidad de agua necesaria para abastecer a todos".

La promesa de Amicarelli

Ante de cerrar febrero de 2000, el ingeniero Hugo Amicarelli, ex director de Hidráulica de la Provincia y, para ese tiempo, presidente del ORAB, dijo que, sobre finales de ese año, iba a estar la decisión de cuál de las fuentes alternativas de provisión de agua a Paso de las Piedras se utilizaría. También destacó que, según el contrato, Azurix era la responsable de elaborar los planes de aprovisionamiento y proyectos de factibilidad, y que la empresa ya había hecho una propuesta para iniciar los estudios.

Agregó que, en los siguientes 45 días, el ORAB presentaría a Linares los pasos definitivos para ese análisis, cuyos resultados se obtendrían dentro de un año. "Después, habrá que tomar la decisión sobre cuál es el proyecto que se llevará adelante", puntualizó.

Amicarelli consideró, además, que optimizar el funcionamiento de la planta de líquidos locales serviría sólo para un uso industrial y agregó que "acá, se está analizando la expansión urbana y la necesidad de abastecimiento de agua para provisión de consumo humano".

Pérdidas y consumo

Por esas semanas, el director del embalse, Juan Carlos Scheffer, denunció que, por deficiencias en las redes, se perdía el 25% del agua. Se calculaba que unos 60 mil metros cúbicos de agua se perdían, diariamente, en el trayecto del líquido elemento desde el dique hasta los consumidores. Scheffer dijo que lo razonable sería un consumo diario por habitante de 300 litros de agua y señaló que, en los países más organizados en la materia, dicha cifra se reducía a 250 litros.

Cuando se le preguntó por qué motivo, durante años, desde OSBA se había venido ubicando el consumo por persona en 500 litros diarios, señaló que tal guarismo contemplaba no sólo lo utilizado por cada habitante, sino, también, las pérdidas de agua que se producían en la red. "Hay pérdidas importantes que no se detectan, porque no llegan a la superficie, agregó.

Pocas horas después, las cifras de pérdidas comentadas por Scheffer eran redobladas por Sergio Amundarain, titular de Azurix: "El porcentaje de agua perdida debe ser mucho mayor que el 25%. Podría rondar el 40%. En el mundo, se toma como algo normal que el 20% se escurra por distintos puntos de las cañerías sin ser advertido, pero la única forma de saberlo es mediante mediciones exactas entre lo que se produce y lo que se consume", afirmó.

Linares insiste

Antes de la llegada del otoño de 2000, Linares dijo que la definición respecto de cuál sería la fuente alternativa de provisión de agua no pasaría de ese año. Lo hizo luego de entrevistarse con el ministro de Obras Públicas de la Provincia, Julián Domínguez. "No sé si será puente Canessa, la explotación de las reservas subterráneas o la posibilidad de obtenerla del río Colorado, pero sí que la resolución no puede pasar del 2000", aseguró.

A fines de marzo, Hugo Simoni, de Profertil, admitió que, de no concretarse los trabajos previstos, hacia fin de año, el volumen de agua requerido, tanto por las industrias como por la población, no podría ser transportado por el acueducto que vincula el dique con la ciudad. El empresario tampoco descartó la eventual construcción de un segundo acueducto entre la planta potabilizadora Patagonia y el polo industrial; "sobre todo, si se tiene en cuenta la escasa confiabilidad del tramo existente".

"Entiendo que eso es lo que dice el acuerdo de concesión, pero de ninguna manera quisiéramos confrontar el consumo industrial con el humano. La solución debe darse para que ninguna de las dos partes se quede sin ese vital elemento", contestó Simoni, cuando se le preguntó si, después de 2006, la prioridad del consumo sería para el sector industrial.

En mayo de ese año, Linares afirmó que el proyecto Canessa era una alternativa a considerar para los próximos años y admitió que existiría la necesidad de construir un nuevo acueducto de alimentación al Polo Petroquímico, en virtud de la escasa confiabilidad del existente.

Pero ya para julio, Linares planteó, directamente, la necesidad de construir un canal para traer agua del río Colorado, obra que podría ser incluida en el Plan Federal de Inversiones.

El pedido lo formalizó ante el ministro Nicolás Gallo, a cargo de la cartera de Infraestructura y Vivienda del gobierno de Fernando De la Rúa.

Con la llegada de diciembre y el calor, también se renovaron los problemas. Los acueductos desde Paso de las Piedras estaban trabajando al máximo de su capacidad, mientras que las reservas existentes en Patagonia y Grünbein se iban reduciendo.

Amundarain, de Azurix, dijo que el mayor consumo de agua por parte de las industrias también influyó en la pérdida de presión en cañerías troncales y redes domiciliarias.

Antes de ese fin de año, la empresa concesionaria informó que las perforaciones realizadas en la zona conocida como bajo San José han dado resultados alentadores.

El ministro Domínguez aseguró que la construcción de un nuevo acueducto entre el dique y la ciudad debía ser costeada por Azurix.

En el mismo sentido se expresó el subsecretario de Obras Públicas bonaerense, Eduardo Sícaro, quien dijo que se había acordado con Azurix la construcción de un acueducto nuevo, del dique a la planta potabilizadora.

Sícaro estimó que, luego que se definiera la propuesta técnica y se llamase a concurso, los trabajos para realizar la obra, con una inversión de unos 18 millones de dólares, se podrían concretar en el plazo de un año.

Consideró, además, que el contrato de concesión fijaba que Azurix tenía siete años para lograr una fuente alternativa de abastecimiento.

En septiembre de 2001, el ingeniero Arnoldo Girotti, de Profertil, indicó que el acueducto industrial venía operando sin inconvenientes y que las dos plantas de la empresa se encontraban en operaciones y disponían de agua suficiente. "Creo que este verano no se va a llegar al dilema de decidir entre dar agua a la población o a las industrias. Además, no somos nosotros quienes vamos a tomar esa decisión", sostuvo.

Se va Azurix y no se mide más

Hacia fines de noviembre de 2001, se confirmó que Azurix abandonaría la concesión y el subsecretario Sícaro afirmó que quien la reemplazase no podría implementar aumentos tarifarios por cinco años. Esta política de congelamiento iba a ser recriminada años después, por sindicársela como la causante de que se dejara de medir y, consecuentemente, facturar en base a la lectura de los medidores domiciliarios. El por entonces concejal de la Alianza, Esteban Usabiaga, preguntó al funcionario quién tenía la prioridad, en caso de escasez, a lo que Sícaro respondió taxativamente "el consumo humano".

La pelea

Se produjo una fuerte polémica entre Linares y el gobernador Carlos Ruckauf. Ante la inminente retirada de Azurix, el entonces intendente expresó que, si contaba con un segundo acueducto, valuado en unos 20 millones de pesos, no tendría problemas en hacerse cargo de un ente público-privado destinado a prestar el servicio de agua y cloacas a la ciudad.

"Que Linares se olvide de que va a recibir dinero en efectivo", fue el terminante concepto de Ruckauf, ante la oferta del jefe comunal de Bahía Blanca.

La opulencia acuífera

A mediados de noviembre de 2002, el dique Paso de las Piedras alcanzó el máximo crecimiento de su historia: la cota del embalse llegó a 165,85 metros. Scheffer, ya miembro del directorio de la Autoridad del Agua, anunció que se estaba descargando el excedente por el vertedero. Fue la segunda vez que el líquido corrió por el conducto derivador, desde la construcción de la presa. La descarga fue estimada en 280 metros cúbicos por segundo, un magnífico volumen, si se lo compara con lo que necesita, en el mismo lapso, la ciudad de Bahía Blanca.

El blooper de Scheffer

La superabundancia circunstancial de agua llevó a Scheffer a cometer el mayor blooper de su historia, cuando aseguró que Paso de la Piedras demostraba con hechos ser capaz de reunir y mantener el volumen de agua necesario para proveer, sin inconvenientes, a una población de 700 mil habitantes.

"A través de datos reales, puedo decir, sin temor a equivocarme, que hay dique para muchísimos años más. El problema siempre estuvo en la calidad, no en la cantidad. Paso de las Piedras puede suministrar el doble de lo que tenía previsto cuando fue diseñado. Lo que está necesitando es capacidad de transporte; es decir, otro acueducto del mismo tamaño del actual. Con esto, se podría abastecer, con 500 litros diarios cada una, a 700 mil personas y a un polo industrial significativamente mayor", expresó.

Dolce far niente

La superabundancia del líquido elemento hizo que la cuestión saliera, por bastante tiempo, de la agenda pública. Sólo en el verano 2003-04 Héctor Grassi, gerente regional de ABSA, volvió a poner el acento sobre los consumos excesivos.

"Mensualmente, desde el dique, se envían 8.500.000 m3, de los cuales 900.000 m3 de agua cruda consume el Polo Petroquímico. Esto arroja un consumo promedio de entre 800 y 1.000 litros de agua diarios por habitante, lo que constituye una verdadera exageración", puntualizó.

De nuevo al Colorado

Más de dos años después, el tema de la provisión de agua trepó a los titulares. En diciembre de 2006, el intendente Cristian Breitenstein informó que podría reflotarse la posibilidad de construir un acueducto desde el río Colorado, explicando que, si bien el dique era la fuente principal de provisión, la vida útil del acueducto "está a punto de agotarse".

Pero la luz amarilla recién se predio a principios de este año, cuando se informó que el nivel de las aguas de la presa se hallaba en 157,10 metros sobre el nivel del mar.

"Si bien aún no genera preocupación entre las autoridades, estamos siete metros por debajo la cota máxima", informó Scheffer.

Con el paso de los meses y la falta de precipitaciones, la luz pasó de amarillo a rojo y recién a principios de septiembre la gobernación bonaerense dio a conocer un comunicado en el que se anunciaba la construcción de una planta potabilizadora en proximidades del arroyo Napostá, desde donde se pensaba extraer unos 1.300 m3 de agua diarios. Ya se hablaba de emergencia hídrica.

Días después, Breitenstein y el titular de Aguas Bonaerenses, Guillermo Scarcella, anunciaron que se había llegado a un acuerdo entre varias industrias y ABSA, que permitiría contar con más de 1.000 metros cúbicos adicionales, que serían potabilizados en una nueva planta potabilizadora destinada a aprovechar las aguas del arroyo Napostá. Se informó que la planta sería construida con financiación de varias empresas.

Respecto de las controversiales cifras de consumo por habitante, Scarcella dijo que La Plata tiene un consumo de 700 litros en verano y Mar del Plata también, "así que los bahienses no son la oveja negra en todo esto". La cota de superficie del dique ya había bajado a 154,11 metros.

El segundo blooper

Pocos días después, se volvió sobre el tema de la nueva planta potabilizadora y, en este caso, los autores del segundo blooper fueron el secretario de Obras Públicas del municipio, Rubén Valerio, y el propio Scheffer, cuando anunciaron que se había llegado a un acuerdo con la Universidad Nacional del Sur, para instalar, en su predio lindero al cauce del arroyo Napostá, el emprendimiento. El 30 octubre último, se dio por descartada esa construcción, indicándose que, en su reemplazo, se ejecutaría una toma con un pequeño dique, a la altura de Aldea Romana, y, mediante un nuevo acueducto y sala de bombas, se llevaría el agua hasta la planta potabilizadora Patagonia.

Ayer, la cota del dique apenas superaba los 154 metros: el nivel, por lejos, más bajo de toda su historia y son muchas las neuronas que, por estas horas, se queman para encontrar el negocio a hacer con la crisis del agua en Bahía Blanca.

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