El agua mojó toda la pólvora de Argentinos y de Lanús

ARGENTINOS 0 - LANUS 0: Por la lluvia, los arqueros y los errores repartidos, los dos se fueron con un empate que no los conformó.
Nadie duda de las intenciones, de las saludables y buenas intenciones de Argentinos y de Lanús. Quisieron. Buscaron. Se atacaron. Pero no pudieron. Por diversas razones, se terminaron llevando un empate que no dejó feliz a nadie, que no le sirvió ni a uno ni a otro. Fue 0 a 0 nomás...

Las culpas podrían buscarse en la lluvia, en la cancha rápida, en la dificultad para asociarse, en la poca puntería en la definición. Y si eso no bastara, la otra gran cara responsable de este empate sin goles fue la de Mauricio Caranta, que atajó desde el tiro del comienzo (Hauche) hasta el tiro del final (Coria, en tiempo adicionado, aunque la jugada ya estaba invalidada).

¿Por qué no le sirvió a ninguno de los dos el empate? Porque Argentinos acumuló su tercer empate seguido en el Apertura y, vale recordar, viene de salir último. Y porque Lanús, candidatazo si los hay, no pudo recuperarse de la derrota ante Boca ni arrimarse más a la punta del torneo.

Empezaron y terminaron intercambiándose el dominio de la pelota. La manejaban unos, la tenían otros... Iban y venían los dos, favorecidos por el piso ligero que tenía la cancha de Argentinos. Fue justamente el equipo local el que arrancó mejor. Más firme. Ismael Sosa y Hauche estaban movedizos, decididos, imparables. Y así el que sufría era Lanús; el que trabajaba desde temprano era Caranta.

Ya a los 4 tuvo que intervenir el arquero para mandarla al corner luego de que Sosa desbordara y Hauche la punteara. Se notaba en Argentinos la vuelta de Ortigoza tras las dos fechas de suspensión: había presencia en el medio, salida clara y descarga acertada.

En ese comienzo, Lanús parecía un equipo demasiado largo para un campo de juego tan chico. Argentinos, con ese 4-3-1-2, dominaba aunque con un problema: el enganche, Gianni, no la encontraba. Y así todo se hacía muy vertiginoso. Al equipo del Bichi le faltaba pausa. Igual, Bogado se adelantaba por derecha y Fede Domínguez iba con su lanza para adelante. Así, Sosa casi la emboca a los 13...

Lanús, sin Ledesma y sin Salvio, pasó el sobresalto. Sobre todo, una vez que Pelletieri se hizo patrón del medio. Aguirre empezó a sentirse cómodo en el hueco que dejaba Domínguez y por ahí fue el equipo de Zubeldía: Salcedo probó de afuera, bien Torrico. Y otra vez acertó el 1 ante Aguirre.

Desde los 25 en adelante, estuvo para cualquiera de los dos. Salvaba Caranta ante Sosa (tras taco de Hauche). Se resbalaba increíblemente Hoyos ante Torrico. O Biglieri se enredaba solito frente a Torrico. Lo cierto es que el cero seguía tan firme como la lluvia que mojaba el "Diego Maradona".

Mucho más atornillado estuvo el cero en el segundo tiempo, fundamentalmente por las imprecisiones para definir y las certezas del arquero de Lanús para atajar.

La etapa final se abrió con una ráfaga de situaciones frente a los arcos, pero nada ni nadie hizo cambiar la chapa del 0 a 0.

Una mediavuelta de Gianni fue desviada al corner por Caranta, quien menos de un minuto después se lo tapó a Hauche. Réplica de Lanús y Biglieri, con un zurdazo potente, hizo temblar el palo derecho de Torrico. Avanzó Ortigoza de contra, recibió de Hauche y remató desviado.

Luego fue todo más de lo mismo: paridad, imprecisión, impericia. ¿La llave del gol? Nunca apareció por La Paternal... Los tres puntos, tampoco...

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