Agua y Fuego.

Comodoro Rivadavia vive "la peor situación de inseguridad en su historia" y por eso "hay que echar much agua al fuego porque esto se está incendiando", dijo Dante Corchuelo Blasco, integrante del Consejo de (In)Seguridad de la mayor ciudad de Chubut.
Con una convocatoria de comerciantes que se realizó anoche en la sede de la Cámara de Comercio y con los propietarios de farmacias proponiendo un cierre simbólico de una hora como medida de protesta, la ola de robos de las últimas semanas comenzó a sacudir muy fuerte a la política en general y al Gobierno en particular, porque las medidas, los anuncios, las incorporaciones y las compras no parecen haber sido suficientes para resolver, aunque sea en parte, ese complicadísimo problema.

La inseguridad también golpea en Trelew, pero allí las protestas no consiguen demasiada convocatoria, después de la frustración colectiva de una marcha que terminó con forcejeos entre el Gobierno y la oposición, una pelea que terminó alejando a los ciudadanos comunes del escenario.

En Comodoro, en cambio, todos los acontecimientos de las últimas semanas tienen mayor velocidad y profundidad, aunque la dirigencia en su conjunto no consigue representar del todo esos inquietados intereses, que terminan por lo general girando en el vacío hasta la próxima cadena de acontecimientos.

Para Corchuelo Blasco, una alternativa es la puesta en práctica de sistemas ya probados en otros puntos de la Argentina, consistentes en "muchos patrulleros, una saturación de móviles y un monitoreo constante de la situación a través de cámaras" de video, que vigilen y disuadan a los delincuentes.

"Ante esta ola de inseguridad terrible que estamos viviendo, es verdad que el gobierno debe preocuparse por gestionar reformas inmediatas", consideró el funcionario.

Y eligió para cerrar su contundente frase acerca del agua y los incendios.

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