Con el agua disponible promueven el trabajo en las huertas familiares.

La propuesta solidaria arrancó en la Jurisdicción Cinco y con posterioridad se extenderá al resto de las barriadas.
Aprovechando la disponibilidad de agua con la habilitación progresiva de la nueva planta de potabilización del barrio Eva Perón, la Fundación Formosa siempre jóven comenzó a promover las huertas familiares con el propósito de estimular el trabajo de la familia a la que se considera como una unidad productiva y para mejorar los hábitos alimentarios con incidencia directa en la calidad de la salud.

La propuesta solidaria arrancó en la Jurisdicción Cinco y con posterioridad se extenderá al resto de las barriadas de los arrabales así como también al interior formoseño.

Inicialmente la labor se centra en Juan Domingo Perón, Nuestra Señora de Luján, La Esperanza, El Porvenir I y II, 7 de Mayo, Gobernador Antenor Gauna, República Argentina, Simón Bolívar, 8 de Octubre, 20 de Junio, Eva Perón, Mbiguá, El Quebranto, El Palomar, Stella Maris, Los Inmigrantes y Las Orquídeas.

Los directivos de la fundación fijaron sus ojos en ese sector donde viven unas 80.000 personas que habitan viviendas construidas a través del gobierno de la provincia y que en su mayoría tienen trabajos inestables, dedicándose a “changas” que le significan un ingreso mínimo con las características de jornal.

La entidad que preside Luis Eduardo López Guaymás hizo notar que la idea se motorizó con el proceso de activación de la nueva y monumental planta potabilizadora de agua que no solamente ha permitido regularizar la disponibilidad del vital elemento en los domicilios para el consumo humano sino también el cupo necesario para regar las huertas que forman parte de una antigua tradición formoseña ligada a la identidad de las primeras familias y proyectadas en el tiempo a las nuevas generaciones.

En este programa colaboran el técnico agrónomo Ramón Mariño y tiene como coordinador general a Javier Luis Di Lascio quienes a partir de la visualización de la realidad socioeconómica y del contacto directo con la gente de esos barrios, permitió saber que resulta necesario reforzar los componentes nutricionales para responder a sus necesidades básicas de alimentación.

“Este programa es una alternativa posible de autoproducción de alimentos en pequeña escala y permitirá complementar la dieta en los hogares”, consigna Di Lascio.

López Guaymás, titular de la Fundación, por su parte, reconoce que este modelo de intervención alimentaria exige dedicación y compromiso de allí que todas las familias que quieran sumarse a este desafío de producir sus propias verduras y hortalizas a través de una participación activa, contará con la asistencia técnica, los insumos y los recursos materiales que les brindarán entidades patrocinantes que esperan que este emprendimiento sea bien aprovechado por los beneficiarios.

Considera que el proyecto puede constituirse en una herramienta valiosa si al mismo tiempo ayuda a los habitantes de esas barriadas a transformarse en seres activos que no solamente se reduzcan a recrear la propuesta productiva sino que al mismo tiempo se abran a otras inquietudes y propuestas que los conviertan en protagonistas de la vida comunitaria, sobre todo en este momento en que el gobernador Gildo Insfrán acaba de convocar a la unidad, organización y solidaridad para, desde el modelo propio, afrontar las consecuencias de la crisis global.

Los organizadores aspìran que las instituciones y líderes sociales se comporten como agentes motivadores, movilizadores y multiplicadores de esta novedosa y práctica iniciativa.

Di Lascio reveló que la metodología de trabajo incluye la organización de los grupos de trabajo por barrios, la implementación del proyecto a través de actividades teórico-prácticas por medio de una huerta modelo y el contacto y coordinación de trabajo con los líderes comunitarios.-

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