Una vez el más el agua de Carlos Casares no es potable.

Hace una década que se detectó un alto contenido de arsénico en el agua de red Carlos Casares en la provincia de Buenos Aires, a sólo 312 km de la Capital Federal. En ese momento, los análisis dieron porcentajes alarmantes: más de 200 microgramos de arsénico por litro de agua. Esta situación ocasionó serios problemas de salud en muchas personas.
Desde el gobierno municipal se hicieron los reclamos, primero ante la empresa Azurix y luego a ABSA, ante autoridades de todos los niveles y hasta los medios de comunicación nacionales, que se hicieron eco del problema. Una planta de abatimiento de arsénico en un primer momento hizo bajar notablemente los niveles de arsénico en el agua pero con el tiempo continuaron altos.

Hasta el propio intendente de Carlos Casares, Omar Foglia, junto a una Comisión Fiscalizadora (integrada por ediles de distintas bancadas, instituciones, personas afectadas por el arsénico, entre representantes), lo denunciaron al Defensor del Pueblo de la Nación.

Desde hace un año la planta no cumple con su finalidad, y los niveles de arsénico son muy elevados. El último análisis realizado por la Comisión de Energía Atómica, hace menos de un mes, reveló arsénico de 80 microgramos por litro de agua, y aluminio 392 microgramos por litro. Los valores de referencia son arsénico 10 microgramos por litro, y de aluminio 200 microgramos por litro.

En ocasiones anteriores los resultados de aluminio siempre estuvieron por debajo de los 200 microgramos, pero con el paso del tiempo y el exceso de policloruro de aluminio (que ya se había detectado en tanques, cisternas y caños de agua) comenzó a aparecer en el agua de bebida. Por lo tanto el agua de la red una vez más no es potable.

Esta situación no solo la padecen los 14 mil habitantes del distrito de Carlos Casares sino también de otras comunidades como 9 de Julio, Pehuajó, Lincoln, lo que ha llevado a que algunos intendentes y concejales hayan elevado reclamos ante las autoridades de la empresa, e incluso al gobernador Felipe Solá y a Daniel Scioli, pero nunca llegaron las soluciones.

Por su parte, Foglia y la Comisión Fiscalizadora solicitaron a ABSA que entregue bidones a los sectores de la población con mayores dificultades sociales y económicas, para que puedan consumir agua que no los enferme. La respuesta fue que no le correspondía.

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