Agua que no he de beber

Habitantes de las localidades del norte de Santa Cruz se reunieron en el IV Foro Regional Patagonia Pura “Agua dulce a salvo”, que se realizó en Pico Truncado. Allí reclamaron regulación a favor de la preservación del recurso del líquido vital para las comunidades.
Con representantes de las localidades de Puerto Deseado, Los Antiguos, Las Heras, Perito Moreno, Caleta Olivia y Pico Truncado se desarrolló el 13 de diciembre de 2008 el “IV Foro Regional Patagonia Pura-Agua Dulce a Salvo” en instalaciones de la Escuela Especial Nº 3.

En el documento final referentes de diferentes localidades pidieron el cese “inmediato de la extracción incontrolada de las aguas dulces para su uso por las megamineras y petroleras en toda la Patagonia”.

Reclamaron estudios exhaustivos de impacto ambiental para cada nuevo emprendimiento que se quiera implementar; reparación inmediata, a expensas de las empresas que lo produjeron, del daño ambiental ocasionado, tanto en el aspecto del vertido de sustancias tóxicas o su acumulación en piletones de barro o terrazas, como en el paisajístico, en un todo de acuerdo a la jurisprudencia nacional e internacional.

”Conservación a ultranza de las reservas hidrogeológicas conocidas e inmediata búsqueda de nuevas reservas no contaminadas para uso de las poblaciones urbanas y rurales de la región, en las condiciones que establecen las leyes nacionales y provinciales. En especial que se ponga énfasis en las llamadas “aguas telúricas”, ubicadas en toda la zona norte de Santa Cruz a 400/500 metros de profundidad, formadas hace miles de años y que permanecen puras y con bajo índice de salinidad, 4 por mil o menos”.

Consecuencias

Afirmaron que para el estudio y obtención de estas “aguas telúricas” resulta necesario solicitar autorización a YPF para utilizar algunos de sus pozos abandonados, razón por la cual exigieron “la inmediata movilización de los resortes administrativos correspondientes, para obtener esta autorización y comenzar su inmediato estudio, extracción y distribución únicamente para uso domiciliario o afín”.

Quienes participaron en él, luego de presenciar las ponencias de los disertantes y preguntar sobre los temas expuestos, manifestaron su constante preocupación por el tratamiento que se le brinda a las aguas, ya sea superficiales o subterráneas. Afirmaron que este se traduce en una constante disminución de la calidad de vida de los habitantes de las ciudades cercanas o no a los emprendimientos petroleros o megamineros “con incidencia clara en su salud, debido al aumento de casos de cáncer, enfermedades pulmonares, gástricas y de piel y muy probablemente tenga influencia en el nacimiento de niños con malformaciones adquiridas por la contaminación de los cursos de agua de donde beben o el vertido al aire que respiran de cenizas y humo tóxicos”.

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