Agroquímicos utilizados en los cultivos de soja serían nocivos para la salud

Crece en La Pampa la superficie sembrada con soja. Se produce mayormente en una variedad transgénica. Los pesticidas usados son nocivos para la salud. En Córdoba prohiben fumigar cerca de centros poblados.
En la provincia de La Pampa hay más de 200.000 hectáreas sembradas de soja que cada campaña se fumigan con glifosato y endosulfán, dos poderosos insecticidas que mantienen a raya a las pestes pero que, según algunos estudios, también envenenan a la gente. En Córdoba, un reciente fallo prohibió el tratamiento con esta sustancia a los sembradíos cercanos a los centros habitados.

El crecimiento de la superficie sembrada con esta oleaginosa en La Pampa ha ido en vertiginoso aumento en los últimos años: de las 42.000 hectáreas ocupadas por este cultivo a comienzos de la década, se pasó a las 206.120 que se produjeron en el año 2007. La zona noreste de la provincia es la que acapara el grueso de esta producción, principalmente en los departamentos Maracó, Chapaleufú, Trenel y Realicó.

Pero la soja que se siembra mayormente en nuestra provincia no es una soja cualquiera. Se trata de un producto transgénico que lleva por nombre "Soja RR", es decir, "Resistente al Roundup", nombre comercial del temido glifosato.

Desde hace dos años, se instruye en la Justicia de Córdoba una causa a raíz de la excesiva cantidad de enfermos de cáncer detectados en un barrio periférico de la capital, lindero con campos de soja fumigados con glifosato. El fiscal logró incluir en el expediente la figura penal de "contaminación dolosa del medio ambiente de manera peligrosa para la salud" y, al parecer, el caso podría sentar un precedente de peso.

En aquella barriada cordobesa -Ituzaingó Anexo- viven alrededor de cinco mil personas; 200 de ellos tienen cáncer. Otros efectos denunciados por la Red de Acción sobre Plaguicidas -sumando glifosato y endosulfán- hablan de deformidades congénitas, desórdenes hormonales, parálisis cerebral, epilepsia, cáncer y problemas de la piel, vista, oído y vías respiratorias.

Monocultivo y negocios.

En la campaña 2007-2008, la soja ocupó 17 millones de hectáreas argentinas, reafirmando la condición de monocultivo que viene teniendo desde hace algunos años. Junto con ello, se calcula que estos campos de tierras fértiles fueron tratados con 170 millones de litros de herbicida tan sólo para la última campaña. Al rociarlo -principalmente desde aviones- mueren todas las malezas, menos la soja transgénica.

El glifosato se comercializa en nuestro país bajo del nombre de Roundup, de la multinacional Monsanto. Pero este poderoso herbicida funciona sólo de la mano de la soja transgénica.

De hecho, el boom sojero llegó a nuestro país con la irrupción de las semillas modificadas ya que resultan ser resistentes y más rendidoras. Y ello también se vivió en La Pampa: hasta la década del 90, esta oleaginosa era un cultivo prácticamente marginal, mientras que hoy día desplazó a la cebada cervecera, al centeno, al trigo y al sorgo.

Sólo la avena, el maíz y el girasol siguen teniendo mayor superficie sembrada que la soja en nuestra provincia. Sin embargo, los dos primeros también vienen retrocediendo estadísticamente en superficie sembrada.

Al mismo tiempo, la frontera agropecuaria retrocedió drásticamente, y la industria láctea terminó acorralada por los precios y la desventaja de rendimiento económico frente a la producción de esta oleaginosa.

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