Agrónomos aseguran que son más de 300 los afectados por los agroquímicos

Un análisis realizado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santiago del Estero de los registros de afiliados de la obra social de los trabajadores rurales, permitió comprobar que actualmente existe un centenar de niños con distintos tipos de malformaciones y alrededor de doscientos adultos con enfermedades cancerígenas. "Éste es un indicador que nos dice que debemos controlar el uso de agroquímicos porque puede tener relación directa con el uso indebido en los campos", alertó el presidente de la entidad, Ing. Juan Carlos Tula Peralta.
"El dato –amplió- surge de un análisis de las prácticas que se realizan los trabajadores rurales a través de su obra social en la provincia. Si uno se pone a husmear un poco sobre los estudios y diagnósticos se puede dar cuenta de que hay una población realmente afectada. Y eso que hablamos solamente de la gente que tiene la obra social de los trabajadores rurales. Hay muchos más que no tienen este beneficio y sugiero que se revisen también los registros de hospitales y postas sanitarias del interior para ver cuanta gente llega enferma en las zonas donde se fumiga".

Tula Peralta reconoce que para darle un sustento científico a sus afirmaciones es necesario hacer un estudio más cuidadoso sobre esta presunta vinculación entre estas patologías que abundan en los pueblos de la zona de cultivos y los plaguicidas que en muchos casos llegan a los hogares que están a metros de los sembradíos.

Mientras tanto, el Colegio de Agrónomos insiste institucionalmente en la necesidad de hacer cumplir al pie de la letra la ley 6312, que regula la aplicación, manejo y uso de los agroquímicos en la provincia, y destacó que un paso importante fue la firma de un convenio marco con el Gobierno que incluye un protocolo de trabajo para instrumentar esta ley de protección.

Si hasta ahora no abundaron denuncias por las supuestas consecuencias nocivas de los químicos en la salud de la gente, es porque los efectos se verían con el paso de los años, en los hijos de quienes estuvieron o están expuestos a los químicos, o bien con consecuencias directas, mediante enfermedades terminales en muchos casos.

No obstante, Tula Peralta asegura que hubo acciones puntuales por denuncias de agricultores que se vieron perjudicados económicamente por la fumigación de campos vecinos donde se usaron agroquímicos muy potentes, como el glifosato, que terminó matando a los cultivos.

Pero la institución asegura que el problema no es el agroquímico, sino la falta de control del uso, en el que deben ser sometidos a revisión permanente desde los propietarios de los campos cultivados hasta quienes venden los plaguicidas, y en este grupo también están los ingenieros agrónomos, ya que muchos no están habilitados para desempeñarse como asesores en el manejo de las sustancias porque no cuentan con matrícula profesional.

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