La agroindustria no incidió en el nivel de empleo en el Chaco Salteño.

"No hay ninguna incidencia de la agroindustria sobre el empleo. Lo único que genera la agroindustria son changas". La afirmación fue realizada por Andrés Leake durante la presentación del libro "Los pueblos indígenas cazadores-recolectores del chaco salteño.
Población, economía y tierras", en el que, entre otros datos, se reseña que el nivel el empleo fijo (sea en blanco o en negro) solo alcanza al 6% en las poblaciones aborígenes de los departamentos San Martín, Rivadavia, Anta y Metán, el gran chaco salteño.

Este libro, editado en forma conjunta por la Fundación Asociana (Acompañamiento de la Iglesia Anglicana del Norte Argentino), el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y la Universidad Nacional de Salta (UNSa), fue presentado el jueves último en el salón auditórium de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNSa, durante un acto en el que se presentó también otro libro referido a los habitantes originarios: "Los pueblos indígenas de la provincia de Salta. La posesión y el dominio de sus tierras. Departamento San Martín", una investigación coordinada por Catalina Buliubasich y Ana González.

Leake fue el coordinador del primer libro, una investigación que demandó años de trabajo.

El jueves presentó algunos datos sobresalientes de esa investigación hecha mediante una metodología participativa, con una encuesta que demandó tres años de recolección de datos que luego fueron revisados.

Al empezar el trabajo, contó Leake, tenían identificadas cien comunidades; al terminar, el número se elevó a 203.

En total se censaron 20.269 indígenas en más de 3 mil hogares. Agregando aquellos que no pudieron ser censados pero de cuya existencia se sabe con certeza, el número se elevó a 23 mil personas, sin contar a los guaraníes (por no estar comprendidos en la categoría de cazadores-recolectores). La mayor parte de esta población está concentrada en el noreste y noroeste del Chaco Salteño.

Con los datos se elaboró, por primera vez, un mapa regional de la población indígena.

En cuanto a la economía, los datos sobre el nivel de ocupación de los aborígenes son reveladores: en todos los departamentos el empleo fijo solo alcanza el 6% (solo en el municipio de Embarcación llega al 7%).

La coincidencia en el porcentaje se debe a que se trata de empleos otorgados por el Estado, sea provincial o municipal.

En los lugares donde aún queda monte, los indígenas siguen dedicándose a sus actividades tradicionales.

El desmonte está obligando a los aborígenes a adaptarse a estos cambios.

En consecuencia los cazadores y recolectores que persisten en estas prácticas, y deben recorrer cada vez más grandes distancias para encontrar monte, se valen de las rutas y de los medios de transporte como el colectivo, y también, las bicicletas y motos, son "medios que la gente está adoptando para sortear la falta de tierras", sostuvo el investigador.

El trabajo revela un dato curioso: los aborígenes chaqueños recorren hasta 16 kilómetros por día para cazar, una distancia similar a las que recorren los pueblos originarios de Africa.

Leake terminó su participación con dos inquietudes: cómo hacer para mantener esta base de datos actualizada y cómo hacer "para que gente que es de afuera se dé cuenta (que en el Chaco Salteño) hay gente indígena?. Es decir, que las tierras que se venden, y se destinan casi invariablemente a la agroindustria, ya están ocupadas por otras personas.

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