Se agravó la disputa por el gas ruso

Se agravó la disputa por el gas ruso
Rusia confirmó el cese del suministro, pero culpó a Ucrania de cerrar el último de los cuatro conductos para el tránsito del gas ruso hacia la Unión Europea. Hoy se reúnen representantes de ambos países para volver a la negociación.
La disputa por el gas ruso que enfrenta desde hace días a Moscú y Kiev se agravó ayer aún más con la decisión rusa de cortar totalmente el suministro a Europa occidental a través de los ductos ucranianos, en medio de una ola de frío polar en Europa. Ante la escalada del conflicto, representantes de ambas partes se reunirán hoy en la capital rusa para negociar una solución.

Rusia confirmó el cese del suministro, pero culpó a Ucrania de cerrar el último de los cuatro conductos para el tránsito del gas ruso hacia la Unión Europea, según indicó el vicepresidente de la compañía rusa Gazprom, Alexander Medvedev. El presidente de Gazprom, Alexei Miller, había acusado nuevamente a Ucrania en la noche del martes de “robar” gas destinado a la exportación. Por esta razón –añadió– ya no existe motivo para llevar el gas a través de Ucrania a los clientes en Europa occidental. Los 27 miembros de la UE pidieron ayer en Bruselas “una solución urgente a la disputa comercial por el suministro de gas desde la Federación Rusa a Ucrania, así como la inmediata reanudación de los envíos de gas a los países miembros de la UE”.

Comparado con la alarma que se expande por todo Europa mientras el abastecimiento de gas tambalea, la posición de las empresas rusas y ucranianas comprometidas parece positivamente relajada. Sólo hoy, ahora que la Navidad ortodoxa terminó, se reunirán los funcionarios, su primera reunión desde que Rusia cortó el 1° de enero el gas que fluye a Ucrania.

El Kremlin resintió y temió la Revolución Naranja de 2005. No había motivo para que Rusia subsidiara el gas a los ucranianos, que habían orientado a su país hacia Occidente. Pero esta disputa está siendo tratada como si se produjera entre dos empresas comerciales sobre pagos y precios. Sin embargo, aun a niveles puramente comerciales, ni se piensa en una reunión. Meses de negociaciones entre los colosos energéticos ruso, Gazprom, y Naftogaz, de Ucrania, no lograron producir un acuerdo sobre los precios de este año. Y Naftogaz discute la suma de la deuda exigida por Rusia, que es por lo que puede insistir en que todo fue pagado, y Gazprom afirma, con la misma firmeza, que no lo fue.

Dos aspectos complicados de la pelea del gas se han hecho ahora más evidentes. Rusia y Gazprom son generalmente considerados los matones ricos y Ucrania como un víctima empobrecida. Pero la economía de Rusia sufrió con la crisis económica mundial y Gazprom tiene deudas por 50 mil millones de dólares. Comercialmente, tiene menos sentido que nunca rebajar el precio a los viejos estados soviéticos.

Tampoco a Ucrania le faltan naipes para jugar. Rusia no puede cortar el gas a Ucrania sin poner en peligro los abastecimientos bajo los conductos. Obstruyendo el flujo a lo largo de su territorio –o, como acusa Gazprom, extrayendo ilegalmente el gas para su propio uso–, Ucrania y Naftogaz demuestran la vunerabilidad de Gazprom y hace parecer a Rusia un abastecedor no confiable. La otra complicación es que los importadores de energía de la “vieja” Europa compraban de distintas fuentes, pero la “nueva” Europa sigue siendo casi tan dependiente de Rusia y sus gasoductos como lo era en los tiempos soviéticos. Bulgaria y Latvia son aún más dependientes de la energía rusa, después de cerrar estaciones de energía nuclear que no cumplían con las regulaciones de la Unión Europea (UE).

Ahora los países como Ucrania, y potencialmente Bielorusia, que son países de tránsito para los gasoductos rusos hacia la “nueva Europa”, pueden tener de rehenes a toda la UE en su disputa bilateral con Rusia. Esta consecuencia no buscada de la expansión todavía debe ser considerada.

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