Se agrava el éxodo de civiles en Paquistán

Miles huyen de Swat por los combates
ISLAMABAD.- Cientos de miles de atemorizados paquistaníes, la mayoría de ellos a pie y con lo puesto, aprovecharon ayer la suspensión del toque de queda impuesto por el gobierno en el valle de Swat para huir de esa zona de combate, donde el ejército libra una feroz ofensiva contra los talibanes.

"Todos quieren salir de este infierno", dijo Zubair Khan, un residente de Mingora, la principal ciudad del antiguo valle turístico, 130 kilómetros al noroeste de Islamabad. "Algunos pocos escapan en sus vehículos, pero la mayoría huye a pie. No saben a dónde ir, pero quedarse aquí sólo significa la muerte", agregó.

"No hay nadie dispuesto a ayudar. Aquí reina el «sálvese quien pueda». Estoy dispuesta a viajar en el techo de un ómnibus, pero no hay lugar", se lamentó, por su parte, Asifa, una mujer que buscaba huir del lugar a toda costa.

Alarmado por el dramático éxodo en la zona, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) manifestó su preocupación por el desplazamiento y la incapacidad del gobierno para atender a los afectados.

Según el organismo, unas 200.000 personas abandonaron sus hogares en los últimos días y otras 300.000 están en marcha o a punto de iniciarla. Este medio millón de paquistaníes se sumarán a los 550.000 desplazados desde agosto en otras áreas del país debido a los cruentos enfrentamientos entre el ejército y los talibanes.

"Esta crisis amenaza con ser la catástrofe humanitaria más grande de la historia moderna de Paquistán", advirtió la asociación humanitaria Muslim Aid, en un comunicado. Hace dos días, de hecho, el ministro de Información de Paquistán, Mian Iftijar Hussain, pidió ayuda a la comunidad internacional para atender a los miles de desplazados. "La situación en los campos de refugiados es muy preocupante, ya que hace calor y la gente afronta grandes dificultades", explicó.

Por otra parte, el grupo de ayuda World Vision señaló que las altas temperaturas, la falta de servicios sanitarios y la ausencia de electricidad hacen que las condiciones en los campos sean "intolerables", pese a los esfuerzos de las autoridades y de las agencias humanitarias. "Es posible que no podamos cumplir con las necesidades más básicas de los refugiados que llegan a los campos, si esto continúa a este ritmo", dijo Jeff Hall, director interino de World Vision.

Ayer, por otro lado, las fuerzas de seguridad paquistaníes informaron que mataron a más de 200 insurgentes en las últimas 24 horas en el valle de Swat.

Si bien el gobierno paquistaní lucha contra la creciente insurgencia talibana desde hace meses, no fue sino hasta el jueves pasado que inició una ofensiva a gran escala para expulsar a los militantes del país. La medida fue lanzada tras una fuerte presión del gobierno norteamericano, que teme un rebrote del extremismo islámico y de Al-Qaeda en Afganistán y en Paquistán, único país musulmán con capacidad nuclear.

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